jueves, abril 29, 2010

El pionero


Horizontes sembrados de incógnitas.
A veces devastación, a veces oportunidad.

El pionero camina altivo y trabaja duro.
Todo tiene un límite y el ya conoce los suyos.

Por eso ha decidido hacer más fuerte el destino.
El de Mary y el de sus dos pequeños.

Negaciones, chanzas, nuevas negaciones.
La gente del condado, promesa, embrutece.

Y la lluvia vuelca su ira sobre sus progresos.
El río tropieza, el caos engorda y las vacas bucean.

Le hablan de pérdidas de cordura.
Y algo se apaga en sus manos sin red.

Pero soleada Mary sonríe.
Pero futuro Mary futuro.
Mary enciende dignidad.

El pionero es pionero porque sabe multiplicarse.
Y tiene la suerte de haber encontrado un gran sí.

poesía es cambiar la misión de las cosas



espumadera salva hamburguesas en su mejor punto,
espumadera alivia la espalda como rascador

la cama y la silla dan descanso y confort (pasivo)
la silla y la cama mejoran los abdominales,
funcionan como palancas para …activarlos

enciclopedia británica, saber refinado
enciclopedia británica, refinados planchados
(de objetos, pósters, folletos arrugados)

ondilla de las natillas, premio comida
ondillas para pitis, digno final cigarrillos
como de refinado divertido sarcófago

periódicos con fotos que ilustran noticias,
corcho de un cuarto, fotos de preferencias,
sentimientos

gran foto mujer, iba para revista
gran mujer foto, en la pelu
pelo rubio, ojos azul fanta
foto mujer (gran), pelu unisex
mujer: yo quiero
hombre: yo, también

miércoles, abril 28, 2010

Dignidad y furia


Podría haber invitado: mi estirpe se fundó en Transilvania. Pero estremece que la broma se convirtiera en mito. Mi vida no es vida. Mi vida, vicio. No muerto, dices. ¿Pero acaso nuestra sangre es un no bombeo?

La piel es un odio mínimo, que persiste en el accidente de las noches. Mis recuerdos sólo viajan en soles fracturados. Cuando vivo, me vacío. Pero sin falsas. Educaciones.

El espanto de estar vivo. Me pides como antes. Y me escupes tu necesidad de futuro. Existen criaturas que suplican los espasmos de mis espasmos. Y me niegas en las sombras. Necia. Niego natural nuevas repeticiones.

Tengo noche. Administro cuerpos. Poseo locura. Tengo cambio. Gestiono miedos. Ten mi furia. Aquí donde nadie distingue al animal del cielo.

martes, abril 27, 2010

Gladiador Iberia


Mudé la mente.
Me construí más músculos.
Hola ambición.

Interior viaje.
Horas de sol rojizo.
Palabras rabia.

Lo he dado todo.
Cambiando mi destino.
Empezad, premios.

lunes, abril 26, 2010

Futuro nuestra especie


Año 88.337 del que fue nuestro señor. En este mundo no existen dioses. Es sobre vivencia. El fanatismo religioso llevo a los nuestros al borde de la extinción. No creo que hayamos aprendido mucho desde que vosotros respirabais. La vida, ahora, se reduce en demasiadas ocasiones a aparentar lo que no eres. Se trata de engañar al sistema.

Las ciudades están circundadas de parques con vocación de selva. Los más afortunados viven en la tierra. Pero la superpoblación del planeta llevó a muchos individuos a vivir en la troposfera. Ahora mismo, se planifica el asalto a la estratosfera. En mi mundo, no eres persona hasta que lo demuestres. Nos avergonzamos de nosotros mismos.

Las ciudades son más limpias. La gente adora vivir en los pueblos, pero no es un privilegio al alcance de cualquiera. Tenemos que preservar los recursos naturales al detalle. Después de la gran hecatombe, muchas de las labores se confiaron a sofisticados robots. Últimamente funciona la discriminación positiva favorable al humano.

Somos una raza en reconstrucción. Y hay algo, como expresarlo en vuestro lenguaje, hay algo fascista en nuestro modo de organizarnos. De pensarnos. Y distribuirnos. Existe una distribución eficiente de los recursos. Pero la gente tiene casi prohibido pensar por si mismo. El miedo es el dios de nuestros días, y aunque no es una realidad del todo nueva, enerva que detrás de tanto progreso, habite una confianza hecha papilla.

Lo siento, amigo, pero la Alemania nazi no fue un horror aislado. En este mundo existe una humanidad de tres velocidades. Sigue primando el poder de los recursos. Tanto tienes, tanto vives. La gente vive hasta los quinientos años si puede costeárselo. Dietas hipersaludables. Drogas sin efectos secundarios. Infinitas caras con los labios y los ojos de diosas de la primera historia. Pero nos falta alma. Algo individualista y hermoso.

domingo, abril 25, 2010

Macetas hirviendo


El piso es una fiesta. Mujer pop entra con elegancia. Sus mejillas como de fantasía. Búsquedas enciende preguntas. Y el cielo siente un leve escalofrío. Noche de verdes.

Dispersión de sonidos. Concentración de miradas. Rodillas bailando con las manos.
La risa y sus aullidos. Bebidas inflan nuestra complicidad. Amigas alegres arden.

El cine, multiplicados momentos. Sentido común y un chispazo de lirismo. Dibujos de una tierra sin pronunciar. Ironía. Saludos. Sándwiches hechos. Con las manos.

Ríe a destiempo y habla como perfecta. El ascensor de los licores. Y no parar de sentimientos. Labios ensayando. Filarmónica de flores. Dice demorándose. Despiertos.

sábado, abril 24, 2010

La previa


Dormir perfecto.
Impertinente avance.
Cielo abrumado.

Afeitado zen.
No prisa; ducha sauna.
Flexiones centro.

Es alegría.
Música cazadores.
Jugoso almuerzo.

Previa gran fiesta.
Retraso reparado.
Biblioviaje va.

Misión hecha.
Tacto lluvia haces luz.
Cosquilleo bromas.

jueves, abril 22, 2010

inauguración


que ya tiene 14 años
que no para de jugar con
la piel tersa

miércoles, abril 21, 2010

Suavizante, jazz, domingos


La siesta contenía futuro. Pero no puedo recordar los lugares que dejamos. Quizá estemos a tiempo. Labios pintados. Uñas pintadas. Suavidad. Movimientos.

Qué bien sonríes. Y el trono con la distancia mejor. Cantante se salta la ceremonia. Tiene un punto dejado. Adiós equilibrios. Pero una voz irrompible. Voz de talento.

Fácil estoy en el teatro salón. Ahora sé que no me lo merezco. Qué bien hueles. Cantante compone homenajes al tenebrismo. Sus canciones, como terrones.

Domingos así me acercan. Cantante, tempestad de sentimientos. Liberarse. La ciudad está amplia. Descendemos confesiones. Me gusta sentir. Detective del aleteo.

martes, abril 20, 2010

Mata-Hari


Deseo atmósfera.
El alma, repartida.
Imán miradas, lento.

Imagina. Ya.
Espectáculo sin ropa.
(Con)decorado cielo.

Mito en vida.
Tumulto, humo, lujo.
Combustible de deseos.

lunes, abril 19, 2010

Belén


Corazón fuerte.
¿Mirada? Es de viajes.
Mujer explora.

Manos de música.
Lentitud paraíso.
Voz solidaria.

Pisadas viento.
Movimientos belleza.
Misterio ojos.

Buscadora diez.
Historia de murales.
Amplio futuro.

(Para Belén, que hoy estrena primavera)

sábado, abril 17, 2010

Camarera


El cuerpo en unos pantalones cuidadosamente gastados. Agilidad y delicadeza. Memoria oriental. Una sonrisa lenta. Y las manos determinadas. Sin miradas atrás.

Atenciones controladas. Riqueza verbal. Ráfagas de buenas de buena música. Raciones de recuerdos del futuro. Piedra volcánica en los zapatos. Tómate tus riesgos.

El sur de los viajes. Doble sentimiento. Miradas. Distracciones de la tribu. Una afrenta. Y la complicidad multiplicada. Copas sin explicación. Ejércitos de sentimientos.

viernes, abril 16, 2010

Il Doctore sigue con hambre


Monta una pantera con ínfulas de sofisticada aceleración. En su corazón se enfurecen cientos de fantasmas. Pero doctore no se asusta con facilidad de los latidos de la bestia. En realidad, ha nacido para domar monstruos del progreso. Si hay que llegar primero pondrá de su lado a los espectadores de todas las generaciones. Mermelada azul.

La mermelada azul está de su parte. A pesar de su aspecto sospechoso, esta sustancia es manjar de leyendas. Valentino ha descubierto que sus destinos son las motos y dará todo lo que grita en su pecho para poner al triunfo de su lado. El circuito girará a través de su eje y sus treinta y un años significarán días enteros de exigencia, pericia, presiones y triunfo.

Por el camino, olvidó en algún rincón de la playa sus sueños de eternidad. Puede que el hechizo se le de bien. Puede que el agua se arrepienta de vivir bajo tanto sol. Quizá Alessia se lo está reprochando todavía. Ha nacido para el milagro de los tactos. Pero no le sale esa escalera llamada compromiso. Puede que no sea una escalera. Y de ese equívoco hayan salido sus escamas. Pero habrá más viento. Entretanto, sólo monta motos.

jueves, abril 15, 2010

El veneno de la normalidad


Elena vive a tres metros de casa. Regenta una panadería. También un hogar. De momento sólo con ella. Es hacendosa. Simpática. Guapa. Divertida. Atiende con detalle a sus clientes. Les escucha. Les hace sentirse importantes. Mira a los ojos. Y hace las cosas con la velocidad apropiada, como si una activación platónica diese vida a sus nervios y músculos. La gente del barrio se preocupa por su futuro.

¿Por qué? Porque es una mujer buena. También inteligente. Quizá podría encontrar un novio. O dedicarse algo con más aberturas a la humanidad. Ella escucha complacida esa clase de pensamientos. Al tiempo, consigue que sus mejillas irradien apuro. El mismo que puede sentir una adolescente cuando un desconocido le quiere alejar del aburrimiento. Casi podría acostumbrarme a esta vida, concede a su conciencia.

Pero una punzada de hambre le arranca de sus pensamientos. No tiene mucho tiempo. Aguanta a que Daniela vuelva de fumarse el cigarrillo y se interna dentro de la tienda. Mete la llave. Está en casa, su piso se comunica con el comercio. No puede más. Abre la jaula, traída ayer por la tarde vía mensajería, prodigioso Internet. Y engulle de un bocado el hámster. No es lo más repugnante que le tocará hacer, concede triste.

Esa tristeza le asusta. En cierta manera, le preocupa; en cierto modo, le halaga. Su disfraz la está humanizando. Pero no puede permitirse titubeos. Hay un plan. Y todo sea dicho, no hay mucho tiempo. Tendrá que ganarse a esa gente. Convencerlos. Mirarlos mucho más cerca de los ojos. Persuadirlos. Y convencerlos de la dulzura de la extinción. El futuro de sus iguales (cuando digo iguales, digo idénticos) está en juego.

miércoles, abril 14, 2010

Canciones


Dedos de reloj.
Lugar concreto.
Ninguna negación.

martes, abril 13, 2010

Rusa, visionaria y de siglos


No te conozco Marina.
No te conozco.
Pero hay algo auténtico
amplio en tu mirada.

Me gusta la inclinación
de tu cigarrillo.
Miras viendo, miras viendo.
Hay algo delirante y profundo
en esas preguntas melancólicas.

Tú escoges a Rainer María (Rilke).
Yo, más primigenio, elijo a Scarlett.

Quiero dormirte Scarlett.
Compartir tus estelas y mirar sumergido.
Quiero besarte Scarlett.

Dos besos en el ombligo.
Como si fuera un zar,
como si fuera un búsquedas,
como si consumido.
Consumido por la contemplación.

Tanta cultura, Marina.
Pero no zarpaste con tu preferido.
Y los dos sabemos
no me refiero
a Ramón María.

Marina, Moscú ahora es un metro.
Lleno de mujeres amables.
Sobrevivientes de diario.
Lleno de eslavas hermosas.
Visitantes de llévame contigo.
Visitantes de geométricas
(fascinaciones).

Marina, Moscú ahora es un metro.
Lleno de posibilidades.
Lleno de asesinas.

Ha pasado ese siglo que ofrecías.
Y tu mirada lo sigue viendo claro.
Todos necesitamos un desengaño
como constructor de poemas.

Es cierto
es cielo
seguimos ofreciendo la ciudad
a amantes relámpagos amantes.

(Para Marina Tsvetáieva)

lunes, abril 12, 2010

Guardiola, el Madrid y la despedida del señor Gozalo


El fin de semana ha venido cargado de grandes impactos colectivos. Nos vamos a centrar en el fútbol. El sábado, el Barcelona fulminó al Madrid gracias a la panoplia de sus estratosféricos recursos, con el mesías Messi empeñado en seguir agrandando su leyenda. Para los aficionados merengues (como éste), el partido fue difícil de digerir.

Al principio, pensamos que podía haber partido. Pero algo fallaba. El Madrid jugó al límite de sus posibilidades, cada uno de sus jugadores estaba extenuando su físico y su mente para que la gente del Barca no hilvanara los ataques con facilidad. Pero siempre es más fácil jugar con la pelota. La pelota os hará felices, dijo el dios del fútbol.

Por el camino, los resultadistas se entregaron al hedonismo de la victoria. Tuvieron sus momentos, mayoría por cierto en la historia del fútbol. Pero vivimos en el imperio de la belleza. Y la belleza no está aquí. El Madrid hizo un planteamiento interesante, reduciendo el campo de acción a la mitad del césped, con la defensa muy adelantada y los delanteros mordiendo en la primera línea de pase.

Por el camino, quedó de manifiesto que Valdés juega como un central más si la ocasión lo requiere. Valdés gasta pose de chulo y malencarado, pero detrás de esa armadura hay un tipo que se lo he currado mucho y que esta temporada está a un nivel soberbio. Todos los buenos pálpitos (un túnel de Ronaldo, un quiebro de Marcelo) se fueron al carajo cuando emergió la sociedad Xavi&Messi.

Xavi fabricó un pase donde la mayoría sólo ven una montaña de músculos, Messi recogió la pelota, empleó el pecho como fabricante de regates y fusiló sin piedad a Casillas, cuya intuición pareció averiada en los dos primeros goles (control de manual de Pedro en el segundo tanto), pero que se redimió con dos paradas de fuera de serie ante el próximo inquilino del panteón de mitos de este deporte.

El Barcelona tiene demasiadas cosas buenas como para obviarlas. Juega con simetría y velocidad, valentía y talento, atrevimiento y acierto. El arquitecto de esa excelencia es Guardiola, que al margen de conocer muy bien el juego, sabe que la clave del deporte de élite es mental y consigue motivar a los suyos con una rara mezcla de humildad y ambición, exigencia y conocimiento.

Guardiola es santificado como lo son los ganadores de este mundo, y aunque hay algo empalagoso en ese reconocimiento unánime, no seré yo quien niegue el beneficio del aplauso a uno de los tipos con más talento que ha alumbrado el fútbol nacional. Que es preciso con las palabras, que se equivoca fichando, pero que también tiene reflejos para variar una táctica sobre la marcha. Y, lo más importante, que es valiente para darle bola a los jóvenes de la casa y que también sabe ser elegante en la derrota del adversario.

Enhorabuena a los catalanes. Los madrilistas sabemos que siempre estará de nuestra parte el inmenso legado de la leyenda de nuestro equipo. Y que más pronto que tarde, contra todo pronóstico, el orgullo que distingue a nuestros jugadores (y aficionados) nos devolverá a la senda del triunfo. Lo importante es no bajar la cabeza cuando vienen mal dadas y continuar la lucha, porque esos momentos de dignidad contribuirán a conquistar las metas cuando éstas vuelvan a ofrecerse en el horizonte.

Un último aliento para Juan Manuel Gozalo. Un periodista de raza, que durante casi dos decenios fue el alma de Radio Gaceta de los Deportes, ese artilugio de Radio Nacional para los no noctívagos, que te ponía al día de todos los deportes con un estilo riguroso y desenfadado, a imagen y semejanza de Gozalo.

Este periodista cántabro tenía voz de cazalla, componía frases espontáneas y divertidas, elocuentes y al pie de calle. Las opiniones de Gozalo sabían a un bocadillo de calamares. Estaban cargadas de sentido común y simpatía. También de enfados de pater family que no tragaba con las zarandajas que antes o después acaban envolviendo demasiados pasajes del deporte de élite.

En los últimos tiempos lo escuchaba con renovada simpatía. En su momento me ganó para la causa con sus narraciones en Radio Nacional y, sobre todo, en un programa llamado la Prórroga emitido en Telemadrid. Pero últimamente era Fran quien me contaba las maravillas de este trovador de gestas hispanas deportivas. Mi colega se mondaba con su estilo desenfadado, donde lo mismo tumbaba en el diván a su invitado para preguntarle lo que otros periodistas no se atrevían (desde la admiración y el respeto), que leía mensajes ofensivos de algunos oyentes con una gracia insuperable.

En los últimos tiempos, mi amigo estaba mosca. ¿Qué le pasa a Gozalo? Intuía al maestro gastado y debilitado. Pero Gozalo no se bajaba del micrófono. Después de aceptar una prejubilación de Radio Nacional, se agarró a los micrófonos de radio Marca para mejorar las buga mañanas de un arquitecto de Morata que no se cansaba de escucharlo. Este cántabro fue un tipo que cuando era joven empleó los réditos de su talento para comprase coches deportivos de primera.

Y que cuando vinieron mal dadas se entregó al trabajo con la dignidad de los grandes. Por el camino, puso en el mapa la liga nacional de fútbol sala (de la que fue fundador junto a, entre otros, JM García) y otros deportes de regular seguimiento en Radio Nacional. El cáncer ha terminado con su vida a los 65 años. Pero no ha podido birlarle su proverbial optimismo. Su mantra de los últimos tiempos merece ser apadrinado: “Doy gracias por estar aquí, por vivir, buenos días a todos”. Gracias a ti maestro, ten por seguro que nunca te faltarán oyentes en esa nueva aventura que acabas de iniciar.

domingo, abril 11, 2010

Sin medidas, Granada


Violetas manos.
Chorros de sol.
El nieve cuerpo.

Tragos vitales.
Sonidos alfombra.
Zapas azules.

Tierra encuentros.
Brisa se prueba.
Dulce perplejidad.

Pensativas flores.
Montaña erizada.
Pálidas, broma.

Guiadas ruinas.
Ruedo sombras.
Bebé bulle.

Silenciosa sonrisas.
Irreverencias verdes.
Bromas acuíferas.

Agua corporal.
Ruedas sosas.
Corazón azul.

jueves, abril 08, 2010

La pinza


Cómplice de la ropa.
Sujetador del mundo.
Protectora galletas.

miércoles, abril 07, 2010

Oda a unos calcetines



Mis calcetos vienen de una persona especial.
Mis calcetos emiten colores de raya sabor menta.
Hay algo optimista en su modo de preparar
el misterio.

Mis calcetines tienen fibras de una dedicación.
Seducen
se abandonan
será
su material de promesas.

Mis calcetos lucen irreverentes,
también príncipes,
congenian con las ancianas,
hablo de mis pantunflas.

Pantunfla, alguna arruga,
mucha serenidad,
siglos de tele amable,
dice: me gustas calceto.

Me haces bonita y también joven.
Armonía cuando me encuentras.
Calceto, azorado, asiente atento.
Algunas verdades, de despacio.

Mis calcetines tienen duende.
¿La prueba? Ignoran su éxito.
Aparcan sus dedos sobre la
ventana
y le piden naturalidad
(universo).

La felicidad es el deseo de repetir


el baño caliente
la copa de vino
los pies preguntando

martes, abril 06, 2010

Nadadoras


Sirenas
navegan
sus tatuadas
afirmaciones
en la piel de un agua pintada.

Sirenas
demoran
su inmersión
con el juego de las
insinuaciones a los humanos.

Sirenas
doblan los
relojes con las
lujosas posibilidades
de sus legendarias espaldas.

lunes, abril 05, 2010

Un cuarteto de películas sobre las que rotar en esta cartelera


Ahora que las productoras americanas amenazan con retirarse del ruedo ibérico, dada nuestra genética pasión por copiar lo que no está en la imaginación, merece la pena reivindicar la magia de encerrarte en una sala sombras para beber historias y sumergirte en ellas multiplicando así las sensaciones que contienen.

Últimamente he tenido bastante suerte en las visitas a lo más novedoso que se proyecta en nuestros cines. Haremos el repaso en sentido cronológico. La primera película que merece recomendación se llama ‘El mal ajeno’ y es la ópera prima de Óskar Santos, un director vasco que aparte de ser buen amigo de Amenábar (le produce la película), tiene su reputación como cortometrajista y aquí demuestra buena mano en la construcción de personajes y el manejo del tempo narrativo de la historia.

‘El mal ajeno’ cuenta la historia de un médico (Eduardo Noriega) que está de vuelta de todo. Realiza su trabajo del modo más eficiente posible que se le ocurre. Eso traducido a su universo implica guardar un muro emocional en relación a su trato con los pacientes. Su máxima se resume en curar a la gente con la mayor economía posible. Esto es: darles el diagnóstico más certero y asignarles el tratamiento más eficaz para su curación.

Empatizar con ellos no entra dentro de su escala de prioridades. No es mal tipo, pero está encerrado en su rutina. La inercia cotidiana de un trabajo muy exigente no le deja mucho tiempo para sintonizar con su hija adolescente ni para recomponer la relación que tenía con la madre de ésta. La suya parece una existencia bastante frecuente en este tiempo. Te aferras a lo único por lo que te van a pedir cuentas y las hojas caen con la velocidad implacable de un suero emocional, del que parece que no sabes salir, aún teniendo tantas cosas a tu favor para encontrar tus (buenos) momentos.

La historia ofrece un puñado de interpretaciones muy interesantes, con Eduardo Noriega a la cabeza. Y plantea dilemas universales a través de una premisa original que tira de la trama, manteniendo intrigado al espectador en todo momento. Es una buena cinta para que la gente que raja del cine español deje de dar la cantinela.

Bastante cerca de aquí, en Francia, se ha rodado ‘Un profeta’, que arrasó en los César (el equivalente francés a nuestros Goya). Esta cinta tiene mucha personalidad, a imagen y semejanza de su protagonista, un chaval argelino de 19 años que está enjaulado, sin perspectivas aparentes de cambiar una suerte que le ha llevado de centro de acogida en centro de acogida. Y ahora a la cárcel. Un tipo que se hace simpático por su transparencia y por los huevos que le hecha en una situación adversa.

Un joven inteligente pero lleno de carencias, que se saltará a fuerza de dedicación y ambición. Un hombre que comete atrocidades pero que construye una moral con la que te puedes sentir identificado. La cinta está muy bien tejida, llena de recovecos narrativos y con personajes que darían para poblar varias novelas. Es un drama carcelario que, al contrario de la también excelente Celda 211, pone el poco en la realidad y los efectos especiales que surgen al mirar en el alma de una persona en edificación.

Me quedan dos párrafos para hablar de dos películas de 7’5 (calificación subjetiva) que he visitado esta semana santa. La primera es ‘El escritor’, la última cinta del señor Polanski, que es un prodigio del cine de suspense. A partir de una interesante trama política, ¿qué pasaría si a un ex premiere como Tony Blair le diera por escribir sus memorias?, se articula esta historia que homenajea al maestro Hitchcock para rastrear en los vertederos y dobles espejos del poder. En tres palabras: entretenida, sexy y turbia.

El adjetivo de en medio es compartido también por una de las grandes nominadas a la edición de los Oscar de este año: An Educaction. La película narra las peripecias de una adolescente llena de talento y belleza, que lleva una vida tan exclusiva como aburrida, encaminando todos sus esfuerzos al noble arte del salto con pértiga para acceder a la universidad de Oxford. Pero en la vida pocos son los planes que salen tal cual los hemos programado y eso es lo que descubre esta joven, cuando a su alrededor empiezan a ocurrir cosas interesantes que le harán tener que decidir…Es una película muy recomendable para visitar si eres lectora de este blog o quieres ir al cine con compañía femenina. Una sofisticada relojería narrativa llena de sutileza, emoción y oxígeno.

Empleo un párrafo de propina para hablar de Manoteras, a la salud del tío Davide, con el que fui a ver esta última cinta. Manoteras es uno de esos sitios repletos de casas clones, que tanto jalonan la geografía madrileña. Manoteras es un templo al aburrimiento para un visitante ocasional. También un poblachón de acero donde trabajan, comen y sobreviven cientos de hormigas humanas, que se dejan las antenas cada día en sus acristaladas oficinas. Manoteras es la isla de nuestro tiempo. Hay algo generosamente triste en sus esquinas apagadas y, sin embargo, uno intuye que la vida también encuentra ahí sus guantes de lana y sus buenas furtivas historias.

domingo, abril 04, 2010

Herederos de una misma mujer


La BBC ha emitido un documental en el que se afirma que la actual población humana (6.700 millones de personas en cifras redondas) comparte una humilde procedencia común. Tras una violenta sacudida de cambio climático experimentada por el planeta hace unos cuantos miles de años, la población de humanos se reducía a una cifra en torno a los 15, 20 individuos.

Esta pequeña comunidad encontró refugio en alguna zona, suponemos que razonablemente hóspita, del territorio que conforma el país que hoy día conocemos como Botswana. Es decir bastante cerca del cono sur de África. En esa situación, las evidencias apuntan a que la comunidad garantizó su continuidad gracias a la fertilidad (no es descabellado pensar que también la belleza y amabilidad) de una misma mujer.

Es decir, una línea sólida de investigación científica avala el mito fundacional de la humanidad a partir de una Eva primigenia. A estas alturas, huelga aclarar que esa Eva no casaría con el relato de culpa y miedo que algunos de nuestros ancestros inventaron para disuadir al personal de tener sexo en paz o hacer libres sus conciencias.

Es fácil imaginar a esa Eva fundacional dando cariño y protección a una camada de pequeños traviesos y desorientados, a los que el planeta acabaría dando una buena oportunidad para encontrar el desarrollo de nuestro potencial (y horror) como especie, que algunas generaciones después hallaron sus nietos (otra vez el clima) al emigrar hasta Mesopotamia e inventarse eso que hoy día nosotros conocemos como civilización.

Esta historia, contada este sábado en el programa de viajes que el inefable Ponseti tiene en la Ser, me ha pintado una sonrisa de fascinación y orgullo. Fascinación porque una historia así deja filtros al optimismo para nuestra pervivencia como especie y orgullo porque al final los que estamos por aquí somos herederos de un puñado de cazadores que supieron seguir su instinto para mejorar el viaje que les había tocado vivir. Y, lo mejor, porque tal y como ya demostraron las primeras revelaciones sobre el genoma humano, es infinitamente mayor lo que nos une que lo que nos separa como individuos.

Algunas miles de lunas después, un hombre menudo y determinado fue echado a patadas del vagón de primera clase en el que viajaba en Sudáfrica. Su pecado, la tez cetrina que tenía, asimilable a la de las personas de raza negra, quienes por aquel entonces eran tratados como animales en aquel país. Ésa y un par de discriminaciones así encendieron la conciencia cívica de ese abogado indio, llamado Mohandas Gandhi, que dedicó una parte importante de su experiencia africana a luchar por los derechos civiles de la comunidad india, que también sufría el odio y exclusión que entonces regía los destinos de esa nación que, casualidades, hace frontera con Botswana.

Gandhi tuvo una existencia prodigiosa y mejoró la historia de nuestra especie. Esquemáticamente, fue el gran líder espiritual que guió a la India a la consecución de su independencia. Pero lo mejor fue el modo en el que lo consiguió y, sobre todo, la manera en la que contagió su manera de concebir la vida. La manera de este sonriente hombre, resumiendo mucho, la podríamos explicar como una decidida apuesta por la no violencia como la resolución de conflictos. Algo mejor: la no violencia como vía para la consecución de los objetivos vitales.

Esa no violencia estaba cimentada en un sentido de la dignidad y confianza en nuestras convicciones (si éstas se fundan en la justicia y el sentido común) que, antes o después, acabará trayendo la armonía a nuestra interior. Y con el paso del debido tiempo a nuestra comunidad, un proceso que se desarrollará conforme a los ciclos de la naturaleza. Una enorme cantidad de paciencia si hablamos de tipos del XXI.

Es decir: viaje interior para encontrar las respuestas a través del respeto de nuestras debilidades y contradicciones, reconocimiento de nuestras habilidades y mucha oración, entendiendo oración como diálogo compasivo con nuestra conciencia. “Soy tan tolerante con las debilidades de los demás porque antes lo he tenido que ser con las mías”. Gandhi era un hombre con respuestas. También con resistencias.

Resistencias que él elevó a la categoría de activas a través de acciones como las huelgas y huelgas de hambre que practicó como enérgica búsqueda de autonomía para su pueblo y la concordia entre los individuos de su comunidad, que con tanta facilidad se ponían a la gresca para dirimir sus diferencias de credo o modos de concebir la existencia.

Este pacifista indio murió asesinado a quemarropa por un fanático religioso. Por el camino no sólo había guiado a un pueblo, también había iluminado a una especie gracias a un muestrario de reflexiones y vivencias con aliento eterno. He aquí unas cuantas: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado”. “No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores”.

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. “Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”. “Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga”. “No hay camino para la paz, la paz es el camino”. “Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”.

Tanto misticismo, tanta bondad les granjeó no pocas chanzas e ironías a propósito de que sus ideas no eran realizables en este mundo. Pero con su integridad y determinación moral él demostró que éstas pueden contribuir a mejorar la vida de una nación y la de sus ciudadanos. Señor Ghandi era un tipo que se fabricaba su propia ropa. Que decidió limpiar letrinas (dentro de un reparto periódico del trabajo) para fundirse en un todo con la gente de su comunidad y que luchó con denuedo para combatir la exclusión a la que somete el sistema de castas a millares de personas inocentes, cuyo destino está prefigurado desde el principio sólo por la familia de la que han llegado aquí.

De un modo progresivo, Ghandi pasó a ser conocido entre los suyos con dos apodos. Uno resultará familiar a los seguidores de los Simpsons: Bapu, que en indi significa padre, apodo fácilmente explicable por el tutelaje moral que este hombre ejercía sobre los suyos. El otro nickname son palabras mayores: Mahatma, que significa alma grande. Convengamos en que su legado ético y espiritual valida este apelativo. Allí donde esté, aquella Eva primigenia seguro que sintió una punzada de orgullo cuando comprobó que uno de sus nietos legitimaba nuestra pervivencia como especie. G lo hizo con su modo de (no) actuar, pensar, sonreír y, sobre todo, de empatizar con sus hermanos de tribu.

Así pues, acomodemos en este domingo irreverente una última máxima de Mathama (mi preferida), para que nos de un poco de lucidez en el camino que nos toca afrontar: “Un esfuerzo total es una victoria completa”. Amén, bapu.

sábado, abril 03, 2010

Espartacus


Sufrir la vida.
Aliento legendario.
Las luchas, diarias.

Cadena vital.
Sombra, macabro circo.
Hombre marcado.

Dignidad cambio.
Epopeya comunal.
Vida de barrio.

Rabia tiniebla.
Mandamientos del odio.
Nido cenizas.

Construir cambios.
Junto a ella, más fácil.
Noches de tribu.

Frutar los días.
Apretar más los músculos.
Batalla diaria.

Orgullo cambio.
Caer con alta dignidad.
Hijo, más cambio.

jueves, abril 01, 2010

Superclásico, supraliga


Milagro entrada.
Vibración amigos.
Canastas golpes.

Triple espectáculo.
Navarro exterminador.
Gladiadores bang.

Orgullo Reyes.
Hazañas joven Llull, Llull.
‘Garbo’ con clase.

Un ring de aciertos.
Árbitros desnortados.
Derrota digna.

miércoles, marzo 31, 2010

La magia de estar en algo


Comunicarse es difícil.
¿Qué palabra te gustaría oír?
Promesas de cazar riesgos.

Algún día Notre Dame desaparecerá.
Lo que se pierde, se rejuvenece.
Los detalles edifican personas.

Realidad y amor, a menudo enfadados.
Esas ideas sobre cómo vivir las vidas...
Por suerte, estoy en mis sueños.

Hasta cuando discutes, risas.
Púrpura y cajones rebosantes.
El pegamento es de tus labios.

martes, marzo 30, 2010

No perder la magia de creer en algo


Nayra es sensible.
Helena es sensible.
Ellas serán sensibles.

Las casualidades


El tren con sueño.
Sonrisa de adelanto.
Bonitas gafas.

Horizontes irlandeses.
Plegaria de encontradizos.
Todo lo que sientes. Y lees.

Como en tu choza.
Vaqueros desmayados.
Atardecidos.

Un sándwich amable.
Pensamiento flirteo.
Algo más, forastero.

Majestad de tren.
Gancho de distraído.
Broma adelanto.

Velocidad, tan cerca.
Azules inmensidad.
Chispa, palabras, chispa.

¿Cómo te llamas?
Plegaria de encontradizos.
El tren con sueños.

lunes, marzo 29, 2010

Seda sueños (una nana para Juanito)


Ea Juanito ea, sueña.
Dale luz a tus alas.
Dile luego a los juegos.

Hazte un saco de papas.
Visita verdes sueños.
Descansa duerme da-da.

Ea Juanito ea, sueña.
Dale luz a tus capas.
Dile sueño a tus juegos.

Suave, peque, descansa.
Schss, sensaciones seda.
Baja, burbujas, baja.

Ea Juanito ea, sueña.
Dale bum a tus alas.
Dile jugo a tus juegos.

Lee lunas en la lumbre.
Decora duendes y alas.
Nnna, nnna, navega nubes.

Ea Juanito ea, sueña.
Dale luz a tus alas.
Dile sueño a tus juegos.

(Para mi sobrinito-primo Juanito,
que se empeña en pintarle sonrisas
a todo aquel que ‘osa’ cruzarse en su camino).

viernes, marzo 26, 2010

Todavía no se ha hecho de día


En aquella época,
estaba demasiado
ocupada en sufrir.

Me gustan las ciudades
que no saben dormir.
Donde hay gente (volcanes)
de día, de noche.

El agua pide espejo,
el espejo devuelve cansancio.

El viento pide lentitud;
me cogerá por los hombros,
me empezará, me empezará.

Tu nombre poco a poco.
Los neones se hacen los
solitarios.

Me sumerjo en tu recuerdo.
Te convertirás en una canción.

Imposible no venir.
Llanto. Mentiras. Llanto.

jueves, marzo 25, 2010

Algo que no puedo nombrar


Bikini eterno.
Chica lejana mira.
Parece incendio.

Distancias agua.
Al salir, al entrar: tez.
Piscina duda.

Montamos bromas.
Dice sí a la cena.
Flotante noche.

Música, maestra.
Furia de los licores.
Palabras densas.

Alumbramientos.
Elegancia en piel.
De cercanías.

Ojos salvajes.
Identidad y arraigo.
Manos seguras.

Haz, ven conmigo.
Velocidad en los pies.
Cuevas decientes.

Acento manos.
Linternas submarinas.
Ojos de más.

Polifonía del encuentro


No son los imperios,
es un mosaico:
com-plejo
con-tradictorio
com-plicado.

Europa puede en la armonía del universo.

El comercio
las finanzas
la cultura

esencia transversal de encuentro,
nuestro encuentro.

Mientras, escandinava aprieta las flores:
la música, tejido donde el mundo se entiende.

Nos gusta el lugar que ocupa la tierra
(y la lengua de cada uno dentro).

Europa son ciudades.
Y Europa, artesanos,
es un sentido de la relación humana,
sentido del trabajo.

Dónde está nuestro trabajo.

(Gracias a Ruiz-Domènec y J.M. Martí Font,
cuyas palabras alimentan estos versos).

miércoles, marzo 24, 2010

Un profeta


Sobrevive.
Vive sobre sí mismo.
Sobrevuela.

19 inviernos.
19 rasguños.
19 limitaciones.

Profeta da la espalda.
Simplemente, que te jodan.
Agujero negro no invisible.

Profeta ve tres escalones.
Así, de un golpe mental.
Agujero luz le encuentra.

Primero masajear mujeres.
Luego, paladas de dinero.
Pronto, castillos dignidad.

La vida te sodomizará, chico.
Tú decides si te dejas hacer.
O si agarras las riendas.

Riesgo rastrojo humano. De ser.
Riesgo rápida rendición. Sopla.
Riesgo versión ganadora. Vivir.

La tuya.
Tuya es.
Tuya.

Cojones.
Y un poco.
De poesía.

Sobrevive.
Vive sobre ti mismo.
Sobrevuela.

martes, marzo 23, 2010

Cayo Coco, el paraíso conectado con la voracidad humana


En la región central de Cuba, justo al norte, emerge una isla llamada Cayo Coco. Si tienes una idea de paraíso, es bastante probable que ésta encaje con lo que te puedes encontrar en esa porción de tierra (370 km2) que convierte los rayos de sol en fanta de limón. En Cayo Coco, el mar está asilvestrado pero al tiempo acostumbra a terminarse de un modo tranquilo; mientras, el azul se reinventa, los animales salvajes se hacen los distraídos para compartir baño contigo y tienes las comodidades de hoteles generosos en estrellas a un precio bastante razonable. Viva la clase media de la que somos disciplinados soldados.

La paradoja de tanta belleza estriba en que los cubanos no pueden disfrutar de su paraíso en la tierra; tienen prohibido el acceso a esta isla, la cuarta más extensa de la nación. Cayo Coco te recibe con un cartel salpicado por un par de detalles de mal gusto. Una realidad que hasta ahora no habíamos abordado en esta bitácora es el racismo que acecha en la mayoría del pueblo cubano. Las guías dicen que sólo el 15% de la población es negra. Pero, sin ponerse muy riguroso, a uno le parece que cuatro de cada diez cubanos son de ébano. Mejor para ellos: los tíos están mazas per se y las pibas son un circuito de insinuaciones: bellezones que cuando se mueven activan el universo.

Pero la gente aquí no lo ve del mismo modo. A la mínima de cambio, se ponen a rajar de los ‘morenos’, a los que asocian con la delincuencia, las salidas de tono y una insuperable facilidad para hacer el ridículo o complicar las cosas. Tampoco nos las vamos a dar de ejemplares. Si piensas en los prejuicios que despierta el pueblo gitano aquí, convienes en que la estupidez puede ser planetaria.

Por un perverso mecanismo de la (colectiva) mente, no es descabellado pensar que algunos ‘morenos’ metan la gamba por un inconsciente deseo de ‘satisfacer’ las expectativas que sus congéneres tienen puestos en ellos. Obviemos este absurdo; en el otro polo, conviene subrayar también aquí a la gente que respira lucidez y valentía. En el hotel me llamó la atención el rollo que tenían montado con los animadores. Éstos fueron encantadores con nosotros. Ya sabemos que es su oficio, pero yo nunca había disfrutado de esas atenciones y me pareció que lo tenían muy bien montado. Mención imagen para una animadora de ébano con la mirada del color que bañaba sus sandalias.

Me hinché a jugar al ping pong con el señor Boggi, que demostró ser un fiero competidor. Digamos que él ganó más partidos pero que yo demostré tener más instinto asesino, que, debidamente domado, me llevó a lograr la victoria más amplia, prolongada luego por una serie de victorias con Raulón y una de las animadoras (que, ejem, dijo haberse dejado ganar). Al final, me quedé con la incógnita de que habría sucedido si hubiéramos disputado una batalla final al mejor de cinco partidos con Mr Boggi…

Después de media decena de días viviendo a fondo la realidad del pueblo cubano, agradecimos comer viandas parecidas a las de casa y ducharnos con agua caliente. El último día lo pasé teta jugando al mini golf, esa escuela de paciencia y serenidad, donde pude ganar in extremis al tío Dani, tras emular a Sir Ballesteros con un golpe postrero que todavía me causa incredulidad (imagínense a Dani).

Hubo más cosas. Playas transparentes. Flamencos confiados. Una preciosa princesa porteña. Paseos reveladores sobre el destino de nuestro planeta, quizá también de nuestras vidas, con Javi y Dani. Noches lentas. Noches rápidas. Pelícanos flotantes. Playas sin horizonte. Tentaciones en forma de mojitos. Una final casi ganada junto a Raulón en el noble arte del fútbol tenis. Y la sensación de que el paraíso se nos escurrió entre las arenas. Quizá algún poema pueda aportar algo más de sugerencia respecto a esta galaxia de recuerdos. Brindemos los paraísos.

Algunos dirán domesticados: como los 27 kilómetros de carretera que el hombre ha construido para convertir Cayo Coco en una península. Eso sí, para enchufar dólares a la isla, ha habido que pagar un precio: una ligera diezma de la población flamenca.

Por eso mejor naturales (paraísos), como la canción Yelow inventándose en la noche. Pero ésa ya es otra imagen...

domingo, marzo 21, 2010

Los perros adelgazan Cuba


Esta isla libera a los lobos.
Los libera de tener alimentos
y también de tener humanos
(coñazos).

Hay una silenciosa (mayoría)
que simplemente sobrevive.

Sobreviven en la emergencia de esta vida.
Y se empeñan en poner de moda a Quijote.
Su delgadez es otro modo de ayuda (pedirla).

Pedirla.

sábado, marzo 20, 2010

Morgan Freeman se ha dejado el pelo largo


Morgan Freeman, incógnito, vive La Habana.
Hombre libre ya no necesita de púrpura social.
Morgan Freeman se ríe con relajo del oficio.

Hombre libre fuma belicosos y vive de trapicheos.
Libre hombre acampa cerca de los cines estatales.
Hombre libre como de nostalgia. Como de evasión.

Señor pelo de plata le roba tensión a los martes.
Zorro de escarcha practica los amores modernos.
Señor de plata se mete en el cobertizo de luces.

Pero ya no se asusta por todo lo que no siente.

(Foto: Raúl Abileo)

viernes, marzo 19, 2010

Varadero, Cárdenas y el lomo soleado de Cienfuegos


Todo viaje tiene un propósito esencial. En el caso del que nos ocupa el objetivo era doble: celebrar la despedida de soltero de Raulón y Raúl y conocer de primera mano la realidad del pueblo cubano. Para conseguir el segundo propósito alquilamos un buga de origen coreano, un daewo que dio todo lo que prometió. La única pega que puede ponerse a nuestro corcel blanco es que su suspensión trasera hacía tiempo que había dejado de ejercer, con lo que, baches de las carreteras mediantes, los tres maromos que solíamos viajar atrás nos convertimos en una versión actualizada de rompetechos.

Viajar en coche te concede la libertad imbatible de conocer pueblo a pueblo la Cuba profunda. Lo primero que nos sorprendió es que el estado de las vías no era tan lamentable como habíamos imaginado. Nos habían llegado noticias terribles de carreteras que dejaban en buen lugar a nuestros caminos de cabras. Pero la realidad no fue exactamente ésa: las autopistas de la isla tienen una calidad bastante decente. Se puede navegar por ellas a un ritmo digno y en general conservan un buen estado. Otra vaina son algunas vías comarcales…Por otro lado, la isla es una belleza verde que no repara en exuberancia vegetal a la hora de ocupar su lugar en el planeta.

En este lugar, hasta las palmeras se ponen voluptuosas y no hay demasiados cultivos. Por suerte, hay pocos coches (menos contaminación), el efecto desolador de ese reducido parque automovilístico es que legiones de cubanos recorren las carreteras a la espera de que algún alma caritativa les conduzca a su lugar de destino.

Tras día y medio de intensidad habanera, partimos a nuestro siguiente enclave: Varadero, donde hicimos parada y fonda. Varadero es algo así como el Benidorm del Caribe, sus kilométricas playas están colonizadas por infinidad de hoteles. En algunos momentos del año, el metro cuadrado de sus finas arenas cotiza alto. No fue el caso de nuestra experiencia, fugaz por otra parte, que nos sirvió para comprobar a pie de ola hasta que punto el turquesa puede ser una luz salvaje y magnética en el Caribe.

Proseguimos la marcha hasta estacionar en Cárdenas, donde la hija de un amigo cubano de Raulón, prima a la sazón de K, nos obsequió con una langosta de las que dejan huella, por lo rica que estaba y porque (sospechan los implicados) fue un factor determinante para dejar K.O. el estómago de Dani y Javi durante jornada y media.

Con nuestros compadres besando la lona, el día siguiente R&R y este escribano nos dedicamos a explorar las buenas posibilidades de Cienfuegos, un lugar donde se intuye que el verano debe ser una reinvención del desierto, pero con palmeras y agua. Por suerte, esa facilidad para el calor nos permitió descubrir los encantos de esta agradable urbe donde los caballos cabalgan con diligencia, el puerto deportivo se exhibe entre funcional y orgulloso y un día de la mujer trabajadora puedes acabar bailando con una simpática desconocida al modo cubano. Un modo que, resumiendo mucho, consiste en mover las caderas exprimiendo las posibilidades del acercamiento.

Hubo más: un paraíso abandonado, una noche surreal, un viejo boxeador como guía nocturno, una blanca de ébano, delfines de madera…Pero la hoja se agota y dejaremos esos acontecimientos a beneficio de sugerencia. Quizá alguna ola poética consigne la sugerencia en próximas lecturas. Una posibilidad imprevisible, como tantas situaciones que se construyen en este relajado pedazo de tierra.

miércoles, marzo 17, 2010

Inclinada de perfección (sucedió en Cienfuegos)


Sinfonía de privaciones,
un mastil de afirmación
con caminos demorados
y una promesa universal.

Sólo ahora. Todo el minuto.
Programando el interior (ritmo).
La elegancia es un gesto.

Tu gesto.

(Foto: Raúl Abileo)

Refugio y frontera


Escalones de espuma le piden perdón a
la libertad por dejarse domesticar por el límite.
El límite es hombre y desagradable.

Oh sí, el límite es una jaula en nuestra cabeza.
Nuestra cabeza se puebla de monstruos
en esta isla donde los pensamientos
se doblan por tres hasta que te sangran

(paralizaciones).

El sol en tus caderas es un milagro.
Tu piel azul está llena de peticiones
y quien soy yo para esconder el idioma.

Tus miradas tienen un color respiración.
Blusa buscamos veleros venciendo vaneceres.

Aquí los iguales se preguntan con temblor.
En esta frontera los sin nombre se relajan
y pertenecemos a la fraternidad de los que
buscamos un rato de arte y no pensamientos.

El sol nos pinta unas pinceladas pequeñas y vibrantes
y la piel se pone a dar las gracias con tus formas afirmándose.

(para el malecón habanero)

lunes, marzo 15, 2010

La Habana: vieja invocación al futuro


La fisonomía más escultural de esta ciudad permanece disecada en el tiempo. Hablamos de la Habana vieja, el casco antiguo de la ciudad, declarada patrimonio de la humanidad el siglo pasado por la UNESCO. Todo cambió para esta urbe cuando entró en el poder Fidel Castro. La revolución del barbudo iracundo trajo algunas cosas buenas: grandes transformaciones sociales, entre las que se cuentan la sanidad, la educación pública, los servicios sociales o, si hablamos de arquitectura, la construcción de viviendas sociales y edificios oficiales. Pero en líneas generales la ciudad ha quedado anclada en su pasado desde entonces.

Si el gobierno central (en Cuba suenan a chiste conceptos como descentralización o autonomía) hubiese decidido invertir algo de dinero en remozar esos edificios, el aspecto de éstos no sería tan calamitoso. Pero salvo una pequeña porción de esta zona (la eminentemente turística), el resto de la urbe permanece en un estado de indigencia estética y funcional. Carencias que padecen familias enteras que sobreviven en la trastienda de fastuosos esqueletos de inmuebles.

Si te echas novia en Cuba, y eres de allí, puedes prepararte a compartir. Si la relación cuaja (un mes puede ser un periodo razonable para llamarla tu chica), tu novia vivirá con tus padres, tus abuelos, tus hermanos y (con bastante probabilidad) tus sobrinos. Así es la vida en esta gastada ciudad, cuyos habitantes prefieren vivir en sus calles.

Pasear por la Habana es entrar en contacto con la vida, sin artificios de simio moderno. Sus cielos están súbitamente rubricados por líneas de ropa, donde quedan expuestas las miserias de prendas reestrenadas generación tras generación, pero también la insinuación de una colección de lencería todavía humeante.

El deporte nacional también hace de las suyas en sus esquinas. Un sábado de un marzo cualquiera puedes toparte con el corpachón de un cubano de metro ochenta, bermudas generosas y la gorra bien calada. Tiene treinta largos. Y lo está pasando teta jugando con sus hijos a pegarle fuerte a la bocha (una pelota que hace tiempo que dejó de merecer tal calificativo). Los chicos arman con destreza el brazo, prolongado con un bate de buena pinta, y casi sacan un ojo a un turista alemán. Veneran el béisbol, como nosotros el fútbol. Pero no les gustan que les observen como en un zoológico; no obstante, deciden hacerse los distraídos y perfilan detalle a detalle su futuro gesto ganador.

La ciudad Habana tiene casi dos millones y medio de almas (más de tres si consideramos completo el municipio). Tres cuartas partes de ellos tienen menos de veinte años. Ellos son el futuro. Han sido amamantados por un estado cuidadoso con su educación y su deporte (que en este lugar se acerca a la categoría de religión). Son hijos y nietos de la revolución, pero la mayoría, silencio, no cree en ella. Y caminan en grupo, y bromean y hacen el tonto como lo hacen los chavales con su misma edad en cualquier latitud.

Una ciudad es también la gente que conoces. Nosotros tuvimos la suerte de encontrar a K y A. K tiene treinta años y la mirada melancólica. Pero su sonrisa la desmiente. Su sonrisa tiene el voltaje de diez bombillas y sus palabras mecen un discurso descreído donde late la resistencia. K es didáctica y ríe con facilidad. Nos explica las miserias del sistema con una contenida combinación de frustración y oxígeno. Al día siguiente viene acompañada por A.

A embellece conforme discurre el día. Suena a broma, pero no lo es. Al principio, parece la hermana pequeña de K, pero conforme transcurre el día gana en personalidad propia. Tiene desparpajo y también 24 castañas. Según su documento de identidad mide 1’63 y pesa apenas 50 kilos, muy bien aprovechados por cierto. Aterra pensar que el estado también necesite conocer tu espacio físico, como si precisara el dato para especular sobre tu futura celda o el tiempo que podrías tardar en arder.

A tiene gestos ágiles y palabras certeras. Es un terremoto de ideas y convicciones. También de invocaciones. Atrae la alegría de esta vida con sus bailes y su manera de relacionar las cosas. Adora las series españolas. Conoce mejor que nadie las interioridades de series como 'El Internado', 'Física y Química' o 'Sin tetas no hay paraíso'.

Estas dos chicas se merecen lo mejor. Están sufriendo. Pero tienen el detalle de descolgar un par de luciérnagas del techo para que pasemos un par de gratas jornadas y comprendamos mejor el absurdo y el encanto de vivir en esta isla.

domingo, marzo 14, 2010

El país de las sombras


Lo primero que te sorprende cuando caminas las calles de la Habana es la convencida oscuridad que la envuelve. La ciudad tiene una belleza al borde del desplome, pero ya de noche se adivina su gastado esplendor como ciudad del pecado. En los años 40 y 50 la isla comía de la mano de Estados Unidos, un país que vio en el caimán caribeño (basta con que cojas un mapa de la isla para comprobar lo acertado de la asociación de José Martí) un filón para canalizar los negocios de sus chicos malos.

Dicen que en aquella época, La Habana era Las Vegas cuando Las Vegas apenas soñaba con serlo. La Habana es una ciudad de olores; la risa de su gente funciona como contrapunto adecuado a una rara mezcla de orina, perfume y mar. La ciudad se ha quedado varada en el tiempo, también el estatus de su gente, que han heredado casas y coches, con lo cual no tardas mucho en comprobar algunos de los monstruos que ha creado esa mentira llamada castrismo que gobierna la isla.

Cada viaje tiene nombres propios. En el caso de éste, conviene explicar que se montó como homenaje a Raúl y Raulón, dos buenos amigos que se casan (con sus chicas, se entiende) en apenas dos meses. Tres amigos nos animamos a acompañarles en esta increíble (experiencia): Dani, Javi y este empaquetador de oxígeno. Más allá de lo que se anotará en los próximos días, conviene decir una cosa: es muy fácil convivir con estos tíos, también pasarlo bien y fascinarnos con una isla que nos ha enseñado, también insinuado, un puñado importante de cosas. Gracias chicos.

Hasta hace poco, los cubanos vivían en un verano eterno. Pero los embates de la sublevación de planeta, llámalo cambio climático, han mandado al carajo esa confortabilidad climática y convirtieron estos días en una montaña rusa, donde ahora el sol te convence de que cierres los ojos tumbado en el malecón y luego, en el corazón de la madrugada, te estremeces con los escalofríos de una ventana que nunca fue pensada para incluir cristales.

Cuba es un estado de ánimo. Cuando las expectativas de que sucedan cosas en tu entorno son mínimas (puede que inexistentes) surge el contacto humano inflamado. Aquí la gente es cálida, también generosa, solidaria hasta extremos ejemplares si hablamos de la relación que mantienen entre sí los habitantes de la isla.

Cuba es una invitación al vacile. El optimismo y la broma son una manera de estar. Cuando todo lo demás se complica, siempre te queda el humor. Una vez, escuché relatar a un sobreviviente inglés de la segunda Guerra Mundial cómo, en mitad del estruendo y la destrucción de las bombas nazis, se puso a bromear con sus compañeros respecto a dónde caería la próxima y el destrozo que podría provocar. En mitad de ese caos, sólo un poco de distancia y chiste te hace conservar la salud mental. Los cubanos son profesionales de la broma. También del aquí y el ahora.

En ningún lugar he visto cruzar miradas como en esta isla. Algunas chicas te miran con dedicación y una pregunta que termina con un principio de sonrisa. También del aquí y el ahora. La gente busca la libertad con los cuerpos; una parte de sus cabezas está enjaulada, pero otra conserva la lucidez y el espíritu crítico. Y sus corazones son un semáforo en el que el tiempo del muñeco verde dobla al del rojo. Cuba está en mí; con vuestra ayuda, estos días intentaré repartir el vínculo. Buena vida al lenguaje secreto de una sonrisa.

viernes, marzo 05, 2010

Cuba, el paraíso que fumando espera


Queridos lectores. Marcho hoy viernes día 5 al bromista caimán caribeño que conocemos como Cuba. El viaje supondrá la despedida de soltero de dos muy buenos amigos. No sé qué deparará el viaje, pero barrunto que no habrá ocasión de actualizar esta bitácora.

Por eso, os propongo un juego para mantener activa esta ventana de disparates y amabilidades: que leáis algunas de las entradas antiguas y me confiéis cuáles os gustan más. Podéis decirme, por ejemplo, vuestro Top 3 de entradas de prosa y lo mismo con las de poemas. O tirar por la sencillez y apuntar el nombre de alguna que os haya gustado especialmente. Vuestra colaboración me ayudará a guiarme sobre qué temas o tonos os motivan más (podéis anotar vuestras impresiones en los comentarios de este post).

Prometo volver cargado de relatos de la experiencia caribeña y compartirla con vosotros. Entretanto, os deseo tanta paz y aventura como vuestras venas sean capaces de aguantar.

jueves, marzo 04, 2010

Bon voyage complejos


Gastada guapa se altiva al encuentro.
Poco más de treinta y se oscurece con clase.
Apágame parece decirme con la languidez de sus rodillas.

El bar está de gente y los llenos tienen sus propios conflictos.
Hemos atravesado los almuerzos turbios y ya no idealizamos.
Gastada guapa tiene dedicaciones en cada dedo y su
cuerpo está condecorado por la experiencia y los no límites.

De fondo, suenan los británicos desencantados. Es lento.
Orgulloso del hermano repartidor de caramelos, aunque a veces
nos condenemos con nuestro orgullo y exigencia. Cercanos.
Estos papeles irán a la hoguera de las alucinaciones hogareñas.

Gastada guapa se muerde los labios por videoconferencia.
Y no tengo saldo para repetir los escorzos. Entretanto, los nuestros
bañan a la arrogante francesa: adiós complejos, hola belleza.

martes, marzo 02, 2010

Prohibidos


Vagabundo fotografía actitudes.
Enjaulada cocina de vicio.

Vagabundo divaga con clase.
Enjaulada es baile, buceo, bocado

Vagabundo camina lento, pisa con poder.
Enjaulada pulveriza convencionalismos.

Su corazón bombea apetecible desconcierto.
El suyo es un paseo hacia lo indescifrado.

El colibrí blasfema en voz baja.
El sol se está aceptando otoñal.

El animal delicado, violencia.
La criatura, en las expectaciones.

Algo profundo se está fraguando.
Sonidos en ese bosque de sombras

Algo incalculable sucede esa semana.
Incalculable sucesión de necesidades.

Y hay, cierto, un abrazo.
Abrazo de lascivia.
Abrazo de olvídame.
Abrazo de encuéntrame.
Abrazo de búscame la
luz.

lunes, marzo 01, 2010

Charlie, la leyenda continúa


Cada uno de nosotros tiene unas primeras amistades que le caracterizan. O que le marcan. En mi caso, cuento el privilegio de conservar un amigo desde la prehistoria de mi biografía. Se llama Carlos Sánchez Blas y hoy día hace vibrar a la gente que ama el deporte en la región de Madrid. Lo hace en la radio autonómica, donde vuelve locos a sus oyentes con narraciones de basket y fútbol, trenzadas con elegancia y el sabor de las grandes emociones. Eso sí, sin perder de vista el humor con el que consigue que sus relatos lleguen a toda clase de públicos.

En la vida, eliges, te eligen, pasan cosas por el camino. Algunas no son fáciles de explicar. El caso es que después de mi primer año en el colegio, un niño de pelo revoltoso y verdaderamente popular en la clase se me acercó. Y me dio una invitación para su cumpleaños.

¿Y esto?, gracias pero casi no nos conocemos…
Ya, pero es que me has caído bien.
Vaya, pues gracias. Allí estaré.

Entretanto, la madre del pequeño Charlie, Mari Trini, sonreía con la satisfacción de quien sabe, intuye que su pequeño es un ser lleno de luz y carisma. Algunos años después, esa mamá adorable nos llevaba sanos y cómodos a casa después de los entrenamientos de baloncesto. O nos acompañaba-guiaba en viajes adolescentes a lugares tan históricos como la Salamanca de los aficionados merengues, donde vislumbramos por primera vez el potencial que tenía el deporte como aglutinador social y también como canela para hacer más interesante un fin de semana cualquiera.

Charlie tuvo desde el principio la lucidez de los pioneros. También la determinación y la energía apropiadas para convertir sus sueños en realidad, madrugón a madrugón. Como cuando en el instituto desafiaba los apriorismos y encontraba tiempo donde no lo había para regar su expediente acdémico de sobresalientes y notables.

Ya entonces, despuntaba como un comunicador único. Había conservado su facilidad para ganarse de la simpatía de sus compañeros y le había agregado buenas dosis de humor, irreverencia y criterio para explicar la realidad y explicarse a sí mismo. Por suerte, nuestra amistad sobrevivió a esa época tan convulsa y cambiante.

Lo cierto es que no nos faltaban pasiones comunes: chicas, periodismo, las fiestas y el baloncesto, por mencionar las más recurrentes. Jugábamos juntos en el equipo del colegio, donde poco a poco se convirtió en un jugador total: pasaba, reboteaba, botaba, anotaba. No necesariamente en ese orden, Charlie era nuestro Kobe cuando Kobe todavía no sabía lo grande que iba a ser.

Con una diferencia sustancial: Charlie hacía mejores a sus compañeros, no nos intimidaba. En todo caso, nos contagiaba su hambre de victorias y por el camino creaba algo parecido a la fascinación cuando gobernaba los partidos con dos o tres bigardos colgados de su chepa. Por el camino, yo pasé de ser un ala pívot resultón (digamos que tenía instinto para el rebote) a un versátil algo desubicado y (claramente) carente de centímetros, pero que conservaba en su interior el fuego competitivo (supongo que por eso todavía hoy día, media vida después, sigo soñando con esos partidos a muerte contra otros colegios).

Después de todo, ganamos algunas copas y alguna medalla (ésa ya es otra historia). Lo hicimos a fuerza de crear un vínculo de equipo y compromiso. Junto con Jorge creo que fuimos los tres más fieles a la canasta durante una década larga, con algunas anécdotas memorables, de despistes y pequeñas lesiones que nunca parecían curarse.

A finales del colegio, empezamos a flirtear con la radio. Grabamos algunos programas descacharrantes, donde canalizábamos nuestra habilidad para el absurdo y las risas. Simulábamos carrusales deportivos (inolvidable el talento de Jaime para imitar a Oliveros o Gallego), inventábamos spots políticamente incorrectos y disfrutábamos del sabor de los embutidos que nos preparaba Mari Trini en esa inolvidable mesita de madera de nogal, donde nos hartábamos de pegarle bandazos a la radio, que siempre nos daba su consentimiento para una toma más.

El caso es que aterrizamos en la universidad y Charlie seguía siendo un referente. Galvanizó a todos sus amigos periodistas en torno a un programa de deportes en Radio Miraflores. Allí tuve oportunidad de encontrar a otro gran amigo. Y nos asombramos juntos al comprobar que con trabajo, dedicación y un punto de espontaneidad se podían hacer cosas bastantes decentes, mientras encontrábamos a gente interesante que compartía buena parte de nuestras inquietudes.

Charlie es un amigo que siempre estuvo ahí cuando las cosas se torcieron. Puede que con el paso del tiempo hayamos perdido química como colegas (es inevitable, todos cambiamos). Puede también que este retrato me haya salido idealizado, pero es inevitable: durante mucho tiempo Charlie no sólo ha sido un amigo, sino un maestro espontáneo: con su temeraria apuesta por hacer siempre (o casi) lo correcto.

Mi amigo ha entregado buena parte de su vida al trabajo, hasta el punto de poder decir que trabaja en lo que ama. No todos pueden decir lo mismo, pero en su caso es más que merecido. Durante la universidad se olvidó de las vacaciones. Al tercer año de haberse dejado las antenas en inagotables viajes a Miraflores, se presentó a las pruebas de Onda Madrid y pasó por la derecha a todos los aspirantes. Sin enchufes. Sólo con su determinación y talento como bandera.

Por el camino, el aura de este rockero del deporte, que se apasiona con bandas como Pereza, que es elegante y gamberro, mujeriego y comprometido, imprevisible y ordenado, se ha ganado una sólida reputación como reportero y buena persona. Cuando no teníamos edad para saberlo, me confió un secreto que él hacía real jornada a jornada: “Peter, los pequeños detalles son los que marcan la diferencia”.

Su vida, su forma de trabajar, están consagrados a esa manera de entender los días. Por eso sus programas están tan bien hilvanados y hace las preguntas apropiadas (con una rara mezcla de atrevimiento e inteligencia) para desvelar la esencia de la gente que pasa por sus micrófonos. Cuando le he pedido un cable para que me ayudara con algunas mis locuras periodísticas (Otoño de la Certezas, prólogo de Arrebatos y Destellos, Espejo Doble, American Basket, fiebrebaloncesto.com) siempre he obtenido la misma respuesta: sí claro, machote, cuenta con ello.

No es la consecuencia de que sea un fanático del trabajo (condición que ayuda), es sobre todo su generosidad, otro rasgo de su carácter que conviene subrayar en estas líneas de agradecimiento que se vienen gestando desde hace mucho tiempo.

Es lo que tienen los fueras de serie. Charlie pertenece a esa especie, un tipo que hace de hombre orquesta en su radio (hasta ahí puedo leer), que busca tiempo donde no lo tiene para seguir venerando a su familia (con su generosa madre al frente), cultivando las amistades de siempre y alguna nueva, además de que sigue disfrutando de la compañía de bellas mujeres que antes o después acaban estando en su compañía.

Qué le vamos a hacer, el chico es un rompecorazones. Por suerte, ahora está felizmente ennoviado. Ahora que la gente de Telemadrid lo solicita con creciente delectación para sus tertulias deportivas de los domingos, el hombre se encoge de hombros y se pone un traje entre irónico e informado, entre arrogante y divertido, para hacer más interesantes los fines de semana.

Pero si me tengo que quedar con un par de escenas de mi amigo, escojo dos. La primera, aquel año en el que íbamos a salir de fiesta en nochevieja. Tendríamos catorce años, bromeábamos probando con el traje con el que queríamos pasarlo en grande y hacer nuestro primer asalto al universo. En realidad, no recuerdo muy bien qué pasó. Pero nos moríamos de risa.

Lo mismo que pocos años después, cuando en una semana blanca llorábamos de risa viendo jugar al futbolín a un amigo afecto a los tics faciales. Risas un poco inexplicables. Pero es lo que tiene este tío, que tiene el don de la alegría. Que tiene aura, como dicen los amigos. Y ahora que las cosas parecen irle fetén, con espuma creciente en el trabajo (ese ascensor social) y felicidad en varios ámbitos, quería enviarle un cromo para decirle que su armonía es de ley, y que la siga cultivando día a día. Machote, tu felicidad es una de las mejores canciones para seguir echando bailes en este viaje increíble que nos ha tocado vivir.