Monday, July 13, 2009

Violencia, deseo y melancolía


En algún trastero emocional del siglo pasado surgió este baile con vocación de mirada. La chica se deja llevar, al menos eso piensa el gaucho. Ella es bellísima, con esa dulzura impactante de quien conoce la mayoría de los secretos de la piel. Él no se permite una décima de duda. Cada uno de los movimientos transmite vigor, dramatismo y una forma salvaje de tristeza.

Varios de ellos desfilan ante mi imaginación. Puede que estemos en domingo y el calor gobierne cada uno de nuestros pensamientos. Los pasos, frenéticos y ordenados, producen la hipnosis. El teatro está semivacío pero la gente contiene la respiración. El gaucho jefe no. Chorrea de sudor. Transmite elegancia pero también rigidez. Como en el escenario original.

Morena pómulos frunce la mirada y cubre de elegancia sus abandonos. Sus piernas son una coreografía al borde del límite. El límite de la seducción. Pero también del descontrol. Con esos materiales, Mauro hizo de sus visitas al quilombo una necesidad durante medio año del 69.

Hablamos del XIX. Mujeres que demoraban la danza, con una mezcla de fatalismo, deseo y desgana que todavía hoy transfiere su adictiva perdición a los anhelantes madrileños de otra desvencijada generación de sobrevivientes.

Tuesday, July 07, 2009

Fuerza interior


Si alguna vez tengo un hijo, me gustaría que tuviera una cualidad bien desarrollada: confianza en sí mismo. Mucha confianza. En realidad, no sé si es una cualidad, porque este rasgo en cantidades generosas conforma el carácter de estúpidos profesionales. Pero también hace salir hacia delante a algunas de esas personas que la sociedad acaba reconociendo como triunfadores. Gente que más allá de esa pomposa etiqueta pueden reconocerse orgullosos por el camino recorrido.

En esa categoría incluyo a Pau Gasol. Un espigado atleta que durante la mayor parte del año vive en Los Ángeles, se pasa las semanas viajando, conoce el sabor del triunfo, baila, no baila, con chicas rubias que le abordan en mitad de una discoteca y ha sentido durante casi una década el largo ascensor emocional que tiene que fabricarse un inmigrante.

Memphis: afirmación personal y ambiente deprimente

El año pasado Pau vivió una mezcla muy rara de sensaciones. Vivía una pesadilla en Memphis. No sólo porque su equipo ganara menos partidos que los Blue Devils, sino porque (eso era lo peor) a la mayoría de sus compañeros esa mediocridad se la sudaba. Buena parte de sus compañeros habitaban en la apatía y el egoísmo.

No digo que una parte importante de nosotros no viva con una actitud parecida, pero los deportistas profesionales son un espejo. Lo más parecido que tenemos a un héroe. Y, de repente, empezó un sueño en los Angeles, donde contribuyó de manera decisiva a que su franquicia pisara unas finales que hacía un lustro largo que ni olía. Eso sí, se quedó con la amargura de perder con cierta nitidez ante Garnett, Pierce y compañía.

Las críticas como arco de superación

En Memphis aprendió bien el inglés, ganó un pastón y se labró un prestigio como jugador. Uno notable. No súper, ya saben, si hubiera sido así hubiera llevado a su equipo hasta las orillas de, por lo menos, la final de conferencia. Fue casi un decenio de autoafirmación, éxito personal, dudas y frustración. También tuvo tiempo para conocerse a sí mismo. Lo suficiente para saber que no era refractario a las críticas.

Lejos de eso, éstas le motivaban a seguir superándose. Por eso no me ha extrañado que este año haya protagonizado su mejor temporada como profesional y haya guiado a los Lakers a su decimoquinto anillo (décimo para el tío Phil, cuarto para Kobe). Lo ha hecho de manera silenciosa. Como perfecto contrapunto a la arrogancia superlativa de Kobe, cuyo talento para conciliar belleza y eficacia individual es inversamente proporcional para generar recelos, cuando no antipatía, en buena parte del público.

Vibración en el público, privilegio para los escogidos

A fin de cuentas, Kobe persigue un imposible. Generar vibración en el público. Una emoción de estar fundido con él, de hacerle participe de la magia de una victoria, una genialidad. Sensaciones que sólo se logran desde una vocación panorámica y solidaria; el sello de gente como Magic, Bird, Corbalán, Kukoc o Sabonis.

Pau es de otra pasta. Un superclase con la selección, mezcla adecuada de liderazgo, generosidad y jerarquía en la pintura. En la NBA congenia con Kobe porque es un líder silencioso. Y contagioso. Hasta ahora, dejaba huella por su tiro de cuatro o cinco metros. Sus buenos movimientos en la pintura. Y su destreza en el pase. Pero le faltaba algo. Llámalo rabia, mala hostia. Intimidación de macho alfa.

Dicen que el señor Jackson (tío Phil para los davidianos) se ha dejado la garganta buscando ese algo. Pau ruge. Pau no te escondas. Pau me cago en tu puta madre, vas a darle la razón a esos juntaletras que dicen que eres una nenaza.

Rabia que crece paralela al trabajo

La rabia de Pau crecía paralela a su trabajo en el gimnasio. Él, que de adolescente era alérgico a las pesas, ha metido un cuerpo de Hulk en sus fibras de 215 centímetros. Gasol se ha pasado media temporada rumiando la humillación que pasó la temporada pasada, cuando llegó casi sin pilas a la final y fue subyugado por Garnett.

Ha ganado en actitud y carácter. Aquí no me tose ni Dios y daré ejemplo desde el trabajo. Por eso ha secado a sus pares. Por eso ha obtenido la capitulación de Superman Howad en la gran final de la NBA. Gracias a ese instinto de superación se ha ganado el respeto de toda liga y el derecho a decir que ha sido una piedra angular en el nuevo éxito angelino (ya están a sólo dos piezas de mis viejos Celtics, el equipo más condecorado de la liga).

Fuerza interior o instinto de superación

Una vez le escuché a Jorge Garbajosa decir que lo que de verdad diferenciaba a Pau de la mayoría de los jugadores era su fuerza interior. Esa férrea determinación para progresar, una convicción a veces enfermiza por mejorar. Como persona, me quedo con sus visitas a los campamentos de las ONGs con las que colabora, donde los cooperantes alucinan su sincero interés por conocer la situación de esas gentes y ayudarles en la medida de sus posibilidades.

Como jugador, me quedo con ese tatuaje invisible que lleva en su torso: Posible is everything. More ore less, man, tampoco queremos perder el sentido del humor ni de la humildad que a hecho de este chaval de Sant Boi uno de los deportistas más admirados del planeta. Enhorabuena, Pau.

Thursday, July 02, 2009

Algo cercano, algo salvaje


Un regalo es tu cuerpo.
Con sus frutas bien dibujadas.
Y tu falda dejándole dedos a la elegancia.

Aunque lo mejor, tu risa.

Tu risa es una liberación.
Tu risa esta noche es mi himno.

Blanca como si una intensa luna
te estuviese encendiendo la piel.

No tengo prisa.
Pero esta mañana no he podido morir.
No he podido.

Cómo te mueves,
el modo en que la ronquera te concierta.
Crujen maderas aquí dentro.

Y aunque tú no lo veas,
te estoy silbando.
Aunque tú no lo veas.

Por esta vez,
Hago el vuelo con las manos.
Las espumas se ponen a gritarnos.

Esto nos separa. Esto nos acerca.
Sí, estoy temblando.
Las frutas de tus frutas.

Y estoy cerca de un a punto.
Quizá sea lo más sensato.
Darte el punto.
Punto y seguido.
Punto y aparte.
Punto y cercano.
Despacio, más despacio.

Me gusta el contrapeso de tus muslos.
Dramáticamente feliz.

La noche tenía un perfume solar.
Cruzaba los parques.
Y me parecías egoísta y sabia.
Sabia como para perdernos.

Sabia como para perdonarnos.

¿esconderme para estos meses?
Tus dedos decidiendo despacio.
Y la ronquera haciendo de las suyas en la piscina.

Pero esta mañana no he podido morir.
No he podido:
keep you apart deep in my heart
separate from the rest.

Sunday, June 28, 2009

Desanclar en nosotros una materia que quiere soñar



Madrid tiene unas gotas de sudor. Madrid se desordena y es elegante. Madrid está cansada. Pero sonríe viendo a la gente a medio camino de la libertad. La plenitud de gente que descansa, tiene un cigarrillo a mano y prefiere olvidarse de todo riendo con los colegas, justo en ese momento en el que la cerveza absuelve la garganta.

En algún lugar de ese centro gastado y con predilección por los artistas, existe una gruta. Es una cueva gestionada por insurgentes. La gente camina con despreocupación, pisando con delicadeza las emociones de un puñado de desconocidos.

Dentro no hace mucha luz, pero gobierna un calor imbatible. El público se ha puesto de acuerdo para robarle espacios al escenario sumergido en las alas de la contracultura. Las sillas están completas y la gente se asienta encima de la espalda del desconocido.

Sale a escena un chico desgarbado. Tiene la mirada de un conquistador extremeño. Pero el corazón de un mago fascinando quizá en la época equivocada. Tiene sentido del humor y lo emplea para presentar a sus alumnos. Probablemente, con cada pausa que hace, cuatro o cinco ideas le circulan por la cabeza. Al final, suele optar por la opción más enigmática. En ese ambiente, comienza la función.

La primera en salir es Marisa. Lo hace desde un asiento esquinado de la última fila. Prefiere que su poemario abreviado hable de ella. Se llama ‘Otra noche en urgencias’. Belleza infartada. Es un relámpago de sugerencia. Sus palabras son la crónica de alguien desbordado de sensibilidad. Buscando algo hermoso donde otros sólo ven aburrimiento. Así es Marisa, cuyo poemario disfrutó de la elegancia de una pieza de jazz. Pero a quien estos eventos no acaban de hacerle justicia, porque su ingenio para hacer maravillas con los objetos quiebra la rutina y abre el día a las posibilidades.

Después, entra Malicia. Alicia tenía el corazón abarrotado de sensibilidad pero la vida se puso fiera y le obligó a cambiar la postura. Ahora ofrece recitales llenos de exceso, donde ruge con una delicadeza que cautiva la atención. Habla en inglés, pero su lenguaje es de todos los mundos: amor en cantidades imposibles, simpatía, ritmo y la imprevisión de una creadora extrema, que pone swing a la noche.

El chico miradas sale con cierta timidez. Pero pronto se da cuenta de que la táctica no cuela, porque la chica de los silbidos le está coloreando. Se siente nerviosamente cómodo; el micrófono le permite suspirar mientras cincela, milagro, las palabras. Palabras que vienen del barro, palabras que buscan cómplices. Sensaciones seducciones secretas. Retratos tropicales de compañeros de viaje. O restauraciones de recuerdos. Y, por qué no, algo de futuro: invocaciones a una noche neoyorkina que algún día vivirá.

Entonces toma posesión del ambiente un consolidado a quien la vida no ha podido robarle vibración. Al contrario, conforme discurren sus experiencias, se afina su talento para revolucionar la imaginación de la gente con palabras ignotas. Su reino es el de la precisión elegancia. Relata con la cadencia de un melancólico e impacta a las mujeres por su habilidad para poner versos al sentimiento que ellas acostumbran a esconder. También hace gala de talento ajedrecista, cuando pone juego al poema para clarificar situaciones y ejerce el sagrado oficio del ritma-ritmo-espectáculo.

Suddenly, aparece ella. Ella es mejicana, pero podría venir de cualquier sitio porque se le entiende a la primera. Ella se llama Anel y tiene un apellido imposible que para algunos ha sido algo más que un dulce presagio. Anel no habla, Anel bromea.

Es una seductora que baila con el público, también lo desconcierta. Cuando nos queremos dar cuerda, tiene a tres talentosos que están poniendo música y movimiento a unas palabras que triplican su belleza gracias al desgarro de la trovadora que los alumbra. Anel tiene chiste y confunde a la gente.

Pero detrás habla una mujer sabia que está dolida, pero que por encima de todo es una experta en celebraciones. Mujer inteligente ha decidido exponerse, cuentan sus labios, y el escenario se llena de condones, antidepresivos y el encuentro de quien permite a su piel y palabras sublevarse. Con el inevitable contagio.

Cuando parece que estamos en la cima de ese momento llamado Madrid, aparece Sara. Hay mujeres cuyo nombre sugiere una imagen inconfundible. Sara pertenece a esa estirpe. Sara es alta como una amazona en rebeldía, Sara es singular a través de su elegancia. Elegancia que se prolonga a su manera de mirar y escuchar.

Lo más interesante es que esa cadencia descubre nuevas sugerencias en sus versos. Pose princesa en rebeldía, Sara compone imágenes arrebatadas. Momentos de descontrol, que ella exprime al límite de la belleza y vibración. Es una estrella de rock por su pose y sus palabras, pero también la amiga de barrio que te da confianza y provoca ternura. Mujer izándose.

La liturgia tiene a una poeta en letras capitales como punto hasta luego. Se llama María y sus ojos son una ventana encendida en medio de la madrugada. Domina la escena, pero le gusta vestirse de tímida.

Cuando recita poemas, su privilegiado discurso encuentra la mecha y hechiza a las edades de toda la tribu. María es parsimoniosa en su declinación, pero es su forma de ser profunda. Agita el árbol absurdo de la existencia. Compone himnos para las compañeras africanas. Pero al tiempo es una mujer ciudad que nunca bajará la cabeza ante las injusticias.

Su sonrisa es un himno a la multiplicidad de miradas; así hasta poner todo patas arriba, dar la vuelta a las cosas y ponerlas a gritar de belleza.

(Para Cristian, amigo talento, compañero de búsquedas, con el cariño de quien aprende con su temprana afición por la vida y sus músicas. Para Roxana, compañera de versos que en cualquier momento puede volver. Para Gonzalo Escarpa, enorme poeta, sabio maestro y generoso compañero de fatigas líricas. Para mis compañeros de taller, por haberme regalado tantos buenos momentos y permitirme la alegría de compartir el lado asombro de este viaje).

“La primera tarea de un poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar”. Gastón Bachelard.

Wednesday, June 24, 2009

Precio a la belleza y los sueños


La nieve negra
brillaba en los pies
de esa mujer con las suelas de viento.

A su lado, sonreía un gladiador.

Los gladiadores del XXI
extenúan sus reservas de oro
y tienen ocurrencias con los pies.

La elegancia y el movimiento.

Chica espectáculo sonreía
como una mujer francesa.

Y viste
jerseys de vocación mar.

Me gustan tus silencios.
Y luz.

Chica espectáculo
eleva la barbilla
y tiene piel para ruborizarse
por todas sus educadas insinuaciones.
Insinuaciones dedicadas.

Thursday, June 18, 2009

Lagrimas de cansancio


Me dijiste que lo había dejado.
Es verdad, lo había.
Pero las noches se vuelven cielo
Y no puedo ignorar esas aberturas.

Diletante comía galletas
y miraba su carnet de estoy empezando.
Sus ojos eran invitación en tempo lento.

Dos mujeres hablan de los hombres que se follan.
No percibe un atisbo de ternura en sus miradas.
Y, oleajes, se me hacen simpáticas;
quizá por su deseo de haber nacido hace décadas.

La libertad es muy variable.
Por eso los ojos me están de luz.
No creo que pueda con todo este desconcierto.
Ella era sincera y mi dispersión el viejo problema.

Amo a las mujeres que dicen lo que sienten.

Sunday, June 14, 2009

El presidente que anda como si estuviese escuchando a Charlie Parker


Después vino el largo asalto a la presidencia, donde desbarató las previsiones y acabó por poner a Hillary trabajando a su lado. También, las explosiones de entusiasmo que generaba su oratoria y su dudoso gusto para hacer según que chistes mientras, eso sí, exhibía una simpatía natural ganadora para ganarse la complicidad del camerano o el obrero con el que conversaba en medio de una extenuante campaña.

Ganó, el mundo se encendió. Y de momento no ha defraudado demasiadas expectativas. Obama consigue los primeros puntos cuando desciende por la escalerilla del avión. Ha decidido no tomarse muy en serio a sí mismo. Baja como si estuviese escuchando a Charlie Parker, con ese ruido interior que provoca un elegante movimiento.

Luego, en el cara a cara, no tiene problema en sonreír y choca las manos. Mientras habla de multilateralismo y cooperación necesaria, exhibe una habilidad inaudita para cartografiar los puntos de vista del otro.

Humillación palestina y la crítica como herramienta honesta

El otro día empezó a ganarse el corazón de esa gente que vive en el corazón del odio y el misticismo de la humanidad, Oriente Medio. Habló del sufrimiento y de la humillación de los palestinos. De su intolerable situación de abandono. Al tiempo, señaló los lazos irrompibles con Israel. Evocó el exterminio de millones de judíos y su derecho legítimo a tener un estado mientras argumentaba la crítica, con aquello de que los amigos honestos son aquellos que también te dicen cuando te equivocas.

Hablando de amigos, este par de posts se los dedicó a Davide, que en los últimos meses me ha preguntado varios millones de veces: Peeeeeeeeeeeete, para cuando un post de más de 5 palabras?, pues aquí lo tienes compañero, gracias por tu insistencia, sin ella quizá me hubiera abandonado para siempre a los brazos de las musas del vino poético.

Un educado corte de mangas a los empresarios petroleros


Obama ha cerrado (lo intenta al menos) Guantamano, le ha pegado un educado corte de mangas a los viejos empresarios petroleros que tanto disfrutaban con las prebendas de Bush (y la subsiguiente contaminación planetaria). Ha dado luz verde a la investigación de las células madre. Se ha reconocido cristiano como el que más, pero ha sabido entender que en una sociedad del siglo XXI los poderes tienen que estar separados…

Para que haya llegado Obama, que combina el lenguaje de un chico de barrio con el de un profesor de Harward, ha sido necesaria no sólo una crisis económica, sino moral. El mandamás que nació en Hawai habla de respeto, exigencia, ética, trabajo diario y cosas extraordinarias hechas por gente normal. Difícil no estar de acuerdo.