Los músculos guitarrean en tu carrera,
esfuerzo con emblema de futuro
y raíces en la supervivencia.
No me gustan tus lágrimas,
emoción criogenizada de la niñez,
aunque bueno emoción que es combustible.
La emoción del apóstol del perfeccionismo.
Me rindo, androide con alma de Sanzio.
Espero que no nos amargues la tarde con uno de tus derechazos
al asombro.
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