martes, marzo 18, 2008

Vuelven los haikus por primavera


Tenerife


Mamá lo es todo.

Abrazo de despegue.

Tu risa es vuelo.


Málaga


Fútbol con tanga.

Rock sin prisas

(ni flashes).

Comida con sabor.


Badalona


Guapas de barrio

mares naciendo luz

besando en banco.

martes, marzo 11, 2008

Fascinación


Levantarse con una canción suave en la piel

Intercambiar con las desconocidas


Reir sin pensarlo con el viejo camarada

Escuchar el rumor de los muslos mezclados con la tierra mojada

lunes, marzo 10, 2008

Chica en vuelo se prepara


Hay quien no quiere aventura en un sitio póster. No sé muy bien a que se refieren. Sito póster es la playa de Taganana, un sitio escondido entre montañas donde las olas se ponen cachondas antes de tumbar con dulzura a una chica francesa que se ha tostado en su primer día. La chica se llama Natalie y sus ojos se parecen a Isla James.

Este mediodía un camarero con la cabeza llena de pájaros (cuentos en forma) ha visto los coches que pasaban a su alrededor con los ojos de un artesano del siglo XII. Casi se desploma del vértigo, pero al rato ha sentido una rara mezcla de miedo y excitación al ver a animales con piel de acero moviéndose de un lado para otro en un silencio misterio.

Dos monatañas allá, escucha un sonido como de oso gigante. Sigue caminando y divisa torres de apariencia aburrida pero tranquilizadora. Puede que haya humanos, después de todo. Nuestro despistado héroe se ha sonreído pensando en los elefantes del altiplano africano. Los seres preferidos por los conquistadores que se forjaron en un planeta donde el cielo varía de humor en función de los gestos de la chica del súper.

jueves, marzo 06, 2008

La corona del señor Basquiat


Hubo un tiempo en que los príncipes tenían su corona, disfrutaban en vida de la fruta y las mujeres. También las estrellas. Podían saciar sus apetencias y vivían felices. Pero cayeron los siglos y se cumplió un ciclo de reencarnaciones que desbordó todas las previsiones. Ya no había suficientes cuerpos para tantas almas.

¿Qué haremos con los príncipes? Quizá nos hemos equivocado con ellos. Les hemos regalado cantidades enormes de risa, placer y sueño (ese agradable sopor que sucede a la siesta o los juegos del cuerpo). Pero a cambio ellos se han convertido en animales del aburrimiento. No inspiran y cada vez están más taciturnos.

Este es el nuevo trato: tendrás imágenes y ganas y una habilidad especial para expresarlas. Pero olvídate de la riqueza o las comodidades o la armonía.
Tu mente se convertirá en una centrifugadora de emociones, pensamientos y desgarros (también de alegrías) que a duras penas te concederá tregua.

Te llamarás Jean-Michel Basquiat y será raro el día en que no creas enloquecer. A cambio, tu pintura embadurnará el alma con un brebaje tormenta. Serán dibujos de apariencia infantil y llamadas de auxilio.

Estarás solo en una gigantesca torre.
Permanecerás enjaulado.
Pero no temas, hijo mío, porque el sonido de tu corona percutiendo contra los barrotes creará una música que calmará el alma de los treintañeros que necesitan esas imágenes para coger las próximas olas de luz.
Y ese sonido acabará por convencer a alguien de que a veces los príncipes hacen merecimientos para serlo.

miércoles, marzo 05, 2008

En mitad de la corriente


Socialistas que te piden el voto con el mismo ceremonial que un obispo, conservadores en cuyo cerebro solo caben cuatro ideas y tres son negativas. Tanto ruido.

No obstante, hay rendijas para la insurrección y también para la arquitectura de buenas noticias. Por ejemplo, un país donde la mayoría gente puede comer caliente día sí día también. Derechos civiles que se expanden disolviendo la sombra de la dictadura, adioses de violencia machista, paciencia de violinistas que componen energías renovables o las ventajas de celebrar nuevos horizontes para niños con la piel tiznada y el corazón lleno.

lunes, marzo 03, 2008

cuando masajeas el mar


la noche echaba sus últimas espumas
y una pelirroja con los ojos infinito
se cruza
se asciende bamboleando el alma desde su tejado

"Tienes una mirada con carisma"

(y a mi me gusta tu desconcierto)

(sobre todo tu invitación y esa manera
valiente de tocar los cuerpos)

miércoles, febrero 20, 2008

Borges baila un twist en una vieja cervecera madrileña

Cada gran escritor tiene un mito. Esa imagen se compone de una extravagante combinación de anécdotas, lecturas, pose y apreciaciones de amigos. Algo como que Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986) vivía feliz en una biblioteca donde consumía libros a modo de oxígeno.

Es fácil imaginarlo como un profesional de la memoria, riendo, proyectando a través de su cerebro complejos mecanismos para explicar el universo, también el rostro de una bella muchacha o la lucha en algún arrabal porteño de finales del siglo XIX, donde luego ubicaría algunos de sus poemas. Sus escritos son misteriosos y exigen máxima concentración.

La leyenda habla también de que tanta exigencia le hacía un hombre poco sociable.Pero los mitos están para desmontarlos. O para relativizarlos. Por eso funciona tan bien la exposición que la Comunidad ha organizado en el Complejo El Águila (en el intercambiador de Delicias emerge esa antigua fábrica cervecera remodelada como funcional centro de exposiciones). Se trata de la muestra fotográfica El Atlas de Borges, un conjunto de imágenes donde se aprecian los últimos viajes de este buscador de historias.

En las fotos se ve a Borges en plena senectud, acompañado de quien primero fue su secretaria y luego su esposa, María Kodama.El genio está erosionado, camina con bastón y ya no ve. Pero todo eso es una impresión superficial, porque Borges está más contento que nunca. Se nota en el pulso de los textos que completan las fotografías.

Maravilla su habilidad para captar la esencia de un sitio en un solo párrafo. ¿La receta? Mezcla unas gotas de historia con un toque de humor y una pizca de sensaciones en primera persona. De tal forma que, no se sabes muy bien cómo, pero te encuentras bailando un twist con el viejo maestro, riendo fascinado.

martes, febrero 19, 2008

¿Es un genio?


La pregunta, están en lo cierto, atañe a Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), el hombre de moda del baloncesto nacional y el último verdugo del Alta Gestión.

La actuación en el partido del sábado del escolta verdinegro nos permite calibrar su grandeza como jugador. En un día aciago en el tiro exterior (1 de 8 en triples), Rudy se las apañó para estar casi en su media anotadora (sumó 18 puntos, cuando promedia 20) y sacar nota en el resto de los capítulos estadísticos: 7 asistencias, 5 rebotes, 4 recuperaciones y, por qué no decirlo, 9 tiros libres anotados sin fallo.

Así las cosas, la valoración (esa entelequia que los matemáticos han diseñado para pesar la magia de un jugador o un equipo) dice que Rudy estuvo por encima de su media (29 por sus habituales 25). Para sumar esa cantidad hay que hacer muchas cosas bien si eres un escolta, con el camino complicado para coger rebotes o las canastas fáciles. Con lo cual, parece razonable argumentar que Rudy es el jugador más valioso de la liga, por delante de Marc Gasol, que lidera el ranking con una media de 25,8 de valoración.

Para responder a la pregunta que encabeza esta reflexión, me remito a las palabras en el diario Marca de Ramón Trecet, ya saben ese tipo que reinventó la narración del baloncesto cuando la NBA era terreno mitológico en España: “Rudy es tan superior sobre el parquet a cualquier otro, que me recuerda al Drazen Petrovic de la Cibona. Mete triples de ocho metros. Cuando penetra, ¡puede cambiar de ritmo tres veces!...”. Hay queda eso. Lo compara con el más grande virtuoso jugador ofensivo alumbrado por el viejo continente. Con la particularidad de que Rudy entiende más el juego y defiende bastante mejor.

La valoración de este sabio nos permite enfilar la respuesta hacia un sí. Sí, Rudy tiene un talento descomunal para practicar este juego. Lo demostró en el 2004, cuando, con 19 años, deslumbró a todos con su repertorio de mates, entradas a canasta y triples insolentes. Eso es el don.

¿Pero qué ocurre si al duende le sumas la capacidad de trabajo de un inconformista? Que aparece el genio. Jordan no era ni de lejos el mejor jugador de su país cuando jugaba en el instituto. Pero su afán obsesivo por mejorar le llevó a ser el más grande de todos los tiempos.

Nosotros, más humildes, nos conformamos con que Rudy haga caso al cineasta Tim Burton: “no permitas que nadie te marque un límite desde fuera, simplemente dedícate a explorar el tuyo”.

miércoles, febrero 13, 2008

La imaginación humana se ha extinguido


Un silbido agudo, entrecortado y tenue fluye por
la coca cola cenagosa del río.

Largos hocicos tienden a pedir cielo
pero a veces se extravían
a causa del ruido constante o de la vibración de las excavadoras.

No escuchaban los mensajes de sus compañeros de manada.

Un delfín blanco
perdido
aterrado
probando músicas
músicas sin respuesta.

Sin silbidos con los que abandonar su ensimismamiento.

Música ahogada por las manos de un simio cerebro,
simio moderno escogido por el planeta para ser de nuevo planeta desierto.

¿Qué siente el último anciano de la última tribu?
En algún lugar de las aguas del Yangtsé ha sucedido

o está sucediendo.

(Para Raúl B, el hombre niño que todavía habla con los perros y que un día me contó la historia de los delfines blancos, a los que los humanos también hemos encontrado un cromo en el álbum de la extinción)

lunes, febrero 11, 2008

Tengo sueño, tengo sueños


Y la parada rubia me sonrío con forma de chica

martes, febrero 05, 2008

callejón


Mensajes de humor
(el contraste entre palabras repeinadas y grandilocuentes
y la miseria que las envuelve) si no fuera porque

miles de islas sufren totalitarismo alma

lunes, febrero 04, 2008

Princesa gótica

¿Te apetece?


me preguntó entonces
con la misma picardía de la que hacen gala sus heroínas…

lunes, enero 28, 2008

Los cielos del Cairo son ruidosos


Miro dentro de mis vísceras y emerge una ciudad llena de de faraonas semidesnudas. Esas chicas miran con extrañeza a las mujeres arena que apenas tienen ojos. Cabecean y sonríen con la relajación de los que han aprendido a resumir el mundo con respiraciones.

Dentro del salón, Emir se rasca la barriga y mira uno de sus tebeos preferidos. Dentro de media hora, empieza el partido del Barcelona, que para los egipcios de este futuro medieval es lo que para nosotros un día representaron los Boston Celtics. Héroes con tanto talento para jugar como atormentada relación con la gloria.

Entretanto, un poeta cántabro roba una lámpara del palacio chino y la mezcla con los cielos del Cairo, donde debajo de una superpoblación de antenas parabólicas se esconden unos pocos adoradores de estrellas.

sábado, enero 26, 2008

¿Señor García?


La azafata, una chica guapa y algo estressada, mira al cielo, hace la pregunta y se encuentra con un tipo tímido, medio canoso, que va camino de los 31 años (los cumple el 23 de febrero). Nunca se anima a preguntarlo de viva a voz, pero esa chica sospecha que el hombre debe ser jugador de baloncesto. Aunque si prescindiéramos de su altura, podría ser perfectamente un vendedor de seguros o el panadero de al lado de casa.

Es verdad que el señor García es un tipo sencillo, que ama por encima de todas las cosas a su mujer, de quien dice se parece a Penélope Cruz, y a sus dos hijos, uno de los cuales le tiene muerto de risa por su ocurrencia de querer ser torero. Al señor García le gusta el cocido maragato y una copa de ron añejo. Es un hombre con gustos comunes aunque elevados, como su preferencia por el cine de Meryl Streep y las playas de Punta Cana.

Pero hay detalles que no se aprecian en el primer flash. En esa fotografía difusa de una mañana en el aeropuerto de Barajas o la estación de Atocha, no se ve al adolescente cordobés de 13 años cargado de ilusiones rumbo a la capital, donde se formó en la cantera del Real Madrid e incluso debutó con la selección nacional sub-22. Aunque no tardó en llegar la puerta abierta de una ristra de equipos humildes donde aprendió a ganarse la vida haciendo lo que mejor se le daba. No era malo. Tenía agallas en defensa. Y raptos de inspiración en el tiro. Pero siempre parecía faltarle algo para echar raíces.

Así las cosas llegó al Baloncesto Fuenlabrada en otoño de 2004. Para la mayoría de la afición era un perfecto desconocido. Pero no tardó en quitarse el celofán de hombre corriente para jugar algunos partidos más que notables. La apuesta salió bien y el equipo recuperó la jerarquía. ¿Pero este tío tiene calidad para jugar en la ACB?

Tres temporadas después, el señor García se ha convertido en el mejor desconocido jugador de la categoría. Tiene un porcentaje de acierto en triples (48%) del que no pudo presumir ni su tocayo Garbajosa en los momentos más brillantes. Convierte cada una de sus defensas en un tratado de instinto y astucia. Y a veces prueba cosas maravillosas que no vienen en el guión, como ese semigancho. Definitivamente, el señor García tiene una vida como para sentirse importante, pero prefiere hacerse el distraído y llevar el traje de timidez los sábados por la mañana. Y, como sucede con el panadero cuando enferma, es ahora que está lesionado cuando más se valora su tarea esencial.

jueves, enero 24, 2008

Cuando las mujeres se piensan con el cuerpo




La Tana es un bar situado a cinco minutos escasos de la estación de Cercanías de Pinto. Está decorado con buen gusto, en sus paredes se alternan retratos pop de celebridades con los cuadros de talentos emergentes de la zona. A esa categoría pertenece la pintora Virginia Aguilar (Pinto, 1977), que ha escogido ese enclave para organizar su primera exposición.

Después de varios años creando un universo propio, Virginia se ha decidido a enseñarlo. Está contenta y emana serenidad. “Bueno, ahora me ves tranquila, pero pasé unos días de nervios y bastantes dudas escogiendo y titulando los cuadros. Por suerte, conté con la ayuda de mi hermano José Antonio”.

Hay quien dice que la felicidad es el momento previo a una experiencia largamente deseada (la imaginación se dispara sólo de pensarlo). Según esa teoría, cuando se cumplen tus sueños sientes una extraña mezcla de alegría y vacío. Aguilar parece inmune a ese vacío, al menos en la mañana en la que tiene lugar la entrevista. Bromea con las camareras del bar donde expone, que son amigas, y a pesar de que ahí fuera llueve, irradia una ilusión parecida a la que suelen tener las niñas cuando estrenan ropa o acuden por primera vez a un club de equitación.

Las paredes de La Tana tienen estos días un trozo del Parque Güell de Barcelona, la mirada de una chica que es maltratada o el relajante baño de una mujer enroscada en su placer. Todo es posible en unos cuadros que ofrecen la crónica de las pequeñas alegrías y reveses cotidianos.A la artista le encanta mirar cómo la gente observa sus cuadros.

En cuanto te descuidas, pregunta qué te han parecido o qué interpretación das a la escena. La mayoría de las veces se sorprende: “El otro día un señor me dijo que por qué colocaba una cara de lobo como sombrero”. A la persona que estaba a su lado en ese momento también se lo pareció, aunque sea una cara superpuesta sobre una cabeza. Es la magia de su manera de filtrar la vida por un dibujo. Su universo remite a las caricaturas de Sciammarella o los personajes de Tim Burton. Pero tiene algo único.

En el mundo de Virginia, las mujeres se piensan con el cuerpo. Si están melancólicas o aburridas se estiran. Si por el contrario viven contentas o asustadas lo sabes por su cara. La ternura y el deseo se transmiten a través de los colores. En sus palabras, “la calidez es un color”. Se nota en el abrazo entre abuela y nieta.

Las ilustraciones de Aguilar cautivan en el detalle; hay que mirarlas despacio para comprender sus historias, cuyo contenido se percibe a través de un gesto, el cambio de unos colores o una mirada. Sus creaciones están disponibles (la mayoría de las obras expuestas están a la venta) en La Tana hasta el 31 de enero.

miércoles, enero 16, 2008

Probando el vuelo


Este viernes a las 21.00 horas cita con el desconcierto. La señorita Torvisco y este humilde minero de la espuma recuperamos historias y proyectamos asombros (los nuestros, no se apuren). Amigos, amigos nacientes, amigos invisibles o misteriosas. Todos están, estáis invitados. El lugar se llama Club Bukowski. Es fácil caer en su cueva, según se sale del metro Tribunal (el de Bilbao tampoco cae mal). Calle San Vicente Ferrer, orilla de la izquierda, no hay que remar mucho; es la madriguera de un drácula con ínfulas de escritor maldito norteamericano. Decidan lo que decidan...

Gracias por estar ahí.

Torvisco y Fernaud

Pedro tardó en dar sus primeros pasos, lo hizo al año y medio, apoyándose en la pared, impulsado por la emoción de ver a una de sus tías canarias. Ya de mayor, olvidó los buenos hábitos y los años de esfuerzo practicando deporte para castigar algunas barras de bar. Lástima que sobre todo castigara su estómago y haya tenido que reciclarse como tenaz bebedor de zumos. Un día se enfadó y se lió a insultos, y pensó, no se me dan mal las palabras, así que empezó a perder la virginidad. Misteriosas, confesiones, tristezas protesta, pequeñas historias de lo cotidiano, mujeres preguntándose, tipos fronterizos...Escribe sobre lo que le interesa o se interesa sobre lo que escribe. Ya no lo sabe, hasta el punto de que a veces se ha sorprendido sintiendo cosas que no sabía que sentía. O que pensaba. Supongo que para eso sirve la escritura, para conocer nuevos territorios dentro del último continente desconocido: nuestra conciencia.

Vestida de negro

“Vestida de negro se me olvida que tengo que estudiarte.

Tu piel prueba nuevos recorridos difíciles de negar.

Vestida de negro tus palabras siguen temblando y ya no

vértigo.

Tu piel es la de un animal impertinente

con la que quiero derrotar incertidumbre...”

María

Escribe para negar el ruido de lo cotidiano.

No sé si se quebró la luz

o fue el hielo,

al congelar mi retina,

quien me enseñó la negrura de la noche.

martes, enero 15, 2008

Alex de la Iglesia ronca


¿Qué como lo sé? Todo empezó este domingo, en el preciso instante en el que mi bolígrafo dijo hasta aquí hemos llegado. Y no me quedó más remedio que ponerme cómodo, reclinando mi cabecita contra el generoso regazo de una de las azafatas. Cuando me quise dar cuenta, vislumbré al famoso director vasco. El tipo que tenía al lado dijo sí que se parece. A lo que le repliqué: es él. A veces mola parecerse a Jhon Wayne.

Al minuto se confirmó la sospecha. El tío que nos ha regalado El Día de la Bestia, 800 balas y Crimen Ferpecto iba acompañado de su buenorra esposa, la hermana de esta y dos nenas encantadoras. La más pequeña, Claudia, se puso con su papi, lo que él celebró con un sentido del humor que hizo que me cayera bien.

Buen tipo este de la Iglesia capaz de convertirse en una suerte de Don Pimpón humano (con el carácter de un niño rebelde y amable, es lo que no tienen los niños de cuarenta) para delite de sus niñas. Después de un poco de persuasiva comedia, Don Alejandro (zapatillas de adolescente) miró por la ventana de una revista e inmediatamente cayó fulminado por un reparador sueño.

De manera instintiva, Claudia escondió su cabeza debajo del frondoso ala de su papá, todavía con la piruleta en la lengua. La hermana de la morena estilizada demostró que el papel de tía solícita no se ha perdido todavía en esta generación y le evitó a Claudia una sobredosis de azúcar. A cambio, disfrutó de una piruleta casi intacta que saboreó con fruición para deleite de los imaginativos. Antes de todo esto, De la Iglesia preguntó:

-¿Quien va aquí?

A lo que la morenaza contestó con una risa cómplice, ni idea.

-Lo va a pasar mal, porque ya le estoy colonizando...

Ciertamente, el viejo seminarista no cabe en sí, pero regala una escena entrañable. Como de adolescente que ha sobrevivido aferrado a los cómics formato biblia y un sano escepticismo, sin necesidad de adaptarse al molde. No parece que le haya ido mal. Ayer leí a uno de los héroes del Hombre Elefante decir algo así como que es “persuasivo y magnético”. Es lo que tiene el sentido del humor y una inseguridad bien digerida.

A todo esto, el tipo del asiento contiguo resultó un perfecto estúpuido. Y ahí es cuando el autor de mirindas asesinas hizo honor a su currículo y le lanzó una mirada que valía por todos los insultos, pero contra lo que no se podía poner denuncia porque era eso, código animal del que de vez en cuando es indispensable echar mano.

Cuando me quise dar cuenta, casi me tropiezo con él a la salida de la aeronave. A Claudia le había entrado la llorera al descubrir que ya no estaba en el mágico Bilbo. Por suerte, ahí estaba su papá doblando el lomo para acordonar unos zapatos rebeldes. Inspira cuando ves cómo un padre todavía puede regalarle a sus pequeños un cuento para dulcificar el mundo.

sábado, enero 12, 2008

Ingrávido

¿No te ocurre a veces? De repente parece que no sabes nada. Las cosas te fascinan como el primer día. Te quedas mirando animales salvajes y pasas la mano por el vientre de una desconocida como si tu toda mano fueses tú…

…un tío sueco con pinta de malas pulgas cuida a su nena con un lenguaje delicado de sonidos y muecas. En uno de tus viajes fuera de la nave espacial una chica comienza a gustarte, y piensas a veces uno por uno es flotando.

Quizá sea esa manera de bromear

sales a jugar al fútbol y dejas de sentirte un maldito. Si tienes alma de boxeador lo mejor será ir a por todas. Pegar empujones, caer al vacío como una pluma que está sobrecargada de tinta. Enseñar los dientes y nadar en barro. El dolor en esta flotante cubierta de césped pasa en poco tiempo. Sólo necesitas un motivo para encender tu rabia.

Una carrera y te robo la pelota. Otra carrera y me como tu autopase. A la siguiente casi me rompo el tobillo (en realidad casi ni le he rozado). Aunque lo más probable es que me rompan una costilla. O no. Si vas con convicción la gente se acaba achantando. Lástima que haya perdido 15 kilos por el camino. Echo una mirada a lo que ocurre fuera del campo y nadie hay motivante…Recuerdo un partido en el que nos llamaban de todo menos guapos.

Daba igual.

En el banco había un ángel de esas que piensas por qué no se cruza en mi camino.
No es del todo verdad.

Ángeles hay ceca. Alguna hasta me ha prestado alguna vez sus alas. Pero lo que me ha gustado de verdad de esta tarde es he sentido una alegría contagiosa desafiando mis límites.

Ingrávidas y copazos de oxígeno

Ahora más que nunca levanto mansiones de espuma e invito a los amigos para que nos asombremos por todo lo que nos reservan las ingrávidas de Andromeda...

ya no estamos tan lejos

jueves, enero 10, 2008

¿El mejor momento de esta semana?


La calle cubierta de una niebla como la que envolvía a las mujeres de los burdeles londinenses en el siglo XIX. Caminas despacio y es agradable cuando una chica bonita te sonríe sin aparente motivo. Dentro del restaurante, despliegas el diario Marca, donde Santiago Segurola, ese profeta del periodismo deportivo, explica como no lo harían cinco entrenadores germanos superpuestos, por qué el delantero holandés es el mejor del momento o cómo viven y se hacen grandes los mejores atletas del fondo mundial. Abres mentalmente Fake plastic tree, la canción que Incantevole te ha regalado anoche. La camarera, que es la chica más simpática del planeta sur, te trae tu desayuno favorito: un vaso de leche caliente y un par de croissants. La garganta tiembla de calidez, estás contento porque después de unos días taponado puedes saborear el bollo. Me gusta el sabor de los bollos. Y esa sensación dulce y rotunda del estómago contagia al resto del cuerpo para acabar escalando el monte de la repetición con una sonrisa.

viernes, enero 04, 2008

Comer caliente y reventar cráneos


Ridley Scott tiene setenta años. Es un director del que en realidad no sabemos casi nada. Sus películas hablan por él. Sin forzar la memoria, señalo Blade Runner y Thelma y Louise; los adolescentes del siglo XXII seguirán descargándolas de internet.

A mediados del siglo pasado prosperó un mafioso negro. No tenía rollos con los señores de la cosa nostra. En realidad era chófer de uno de los capos de la forma bronx de hacer pasta a través de negocios turbios. Durante un par de decenios aprendió que el mundo lo entiende siempre si se lo dices con un par de hostias. Aunque la opción de meter un balazo nunca debe ser descartada. Es una forma de intimidación que funciona bien si lo haces a la primera. Luego, el miedo construirá por sí solo el imperio.

De eso habla American Gangster, una historia dedicada a celebrar algunos de los lugares comunes de las pelis de mafiosos. Ya saben, el ambiente adverso, las mujeres bellas, el chico modelado en el odio que se hace a sí mismo. También a pulveriza algunos de esos tópicos porque está edificada a través de una situación verídica.

Los gangsters en la vida real se dedican a trabajar como personas serias y respetables. O se hacen pasar por locos, como nos contó Enric González en sus historias neoyorkinas. En la vida real los mafiosos son serios, desconfiados, trabajadores y tienen un código moral que básicamente sirve para tener contentos, muy contentos a los suyos. Denzel Washington es el gran jefe malo de esta moderna peli de indios y vaqueros. Pero en el siglo XXI los indios también se ganan la simpatía de los espectadores.

Pondré un ejemplo. La noche está a medio batir pero tú estas fatigado (todos los días te levantas a las cinco). En tu club todo el mundo quiere chuparte. En sentido real y figurado. Pero también ser un dios cansa. Lo que no pierdes son los impulsos primarios. Cómo no sentirse atraído por la portorriqueña que te alumbra desde lejos. Son sus ojos. Ojos que saben mirar y descansar, ojos para enloquecer. También sus curvas elegancia lenta.

-Buenas noches
Hola
-Lo estás pasando bien?
Sí, mucho. ¿Eres Frank Williams?
-El mismo. ¿Me sueltas la mano?


Sí pero no. No pero sí.


-¿Adónde vas?
A dar una vuelta...
-¿Necesitas alguien que te acompañe?

Una sonrisa resume el sentido del éxito para la mayoría del planeta: trabajo duro, superación, crueldad, montañas de dinero, mansiones, piscina, una forma arbitraria y seca de ordenar el mundo. Y la familia. Todo por un sueño, la admiración instantánea.
Has ido a por la materia prima al lugar de origen. Te has cargado todos los convencionalismos y ofreces mercancía el triple de buena a la mitad de precio. Así son los pioneros. También en el imperio de las sombras.

En el otro lado del ring, Russell Crowe, un policía que devuelve un millón de dolares “porque es lo correcto”. Un estudiante cuarentón que come fritangas a deshora y adora a su hijo. El mismo tipo que levanta pesas como coches mientras empotra contra el mobiliario de su casa a todo pibón que se cruce en el camino. Azafatas espléndidas y un matrimonio roto, con una esposa despechada y lúcida, que le echa en cara su vida desordenada, su incapacidad para hacer bien las cosas.

Malos que se ganan simpatía y terror. Buenos desastres que luchan por encontrar el camino. Porque en medio de todo este carrusel de descalabros, Crowe se granjea la desconfianza de sus compañeros, pero también conquista la admiración para dirigir una unidad especial y ganarse el derecho a hacer realidad su sueño de abogado.

La historia no es el colmo de la originalidad. Pero engancha. Y en muchos tramos convence, porque los monstruos tienen detalles humanos y los héroes se dejan masajear por las debilidades. Todos estamos en el camino.
Y cada uno saborea como puede su porción de sol.

Una de dos o Washington y Crowe se tomaron medio frasco de tranquilizantes, o tienen alma en unas caras que necesitan mover muy pocos músculos para transmitir expansión. No todo el mundo sabe ser torturado, carismático y cabrón en la misma jugada.

Tanta guirnalda contiene dosis de amargura. Es verdad: el sistema tiende a corromperse. También vacía el cinismo de una madre adorable e hipócrita en cantidades bíblicas.

El tío Davide dice que a la historia le falta épica. Pero es lo que ocurre cuando decides prescindir de los trajes de Armani, los toques teatrales y la taquigrafía sentimental (no muy diferente a los culebrones venezolanos) de genios como Coppola o Scorsese. Es lo que ocurre cuando miras a un barrio donde el orden llega de un tío que lo mismo te regala un saco de comida que mata a tu hijo de una sobredosis.