martes, diciembre 29, 2009

Mi abuelo


Mirada vidriosa
y una minuciosa afirmación de brazos.

Mi abuelo solía mirar de frente,
con un aliento de acaba rápido:
dureza y escepticismo.

Sin embargo era paciente.
Amaba las cosas bien hechas.
Y se tomaba su tiempo.

Mi abuelo llevaba los pantalones como
una afirmación, una armadura;
bastante por encima del ombligo.

Le gustaba mirar al horizonte.
Más que las palabras,
prefería las acciones.

Adoraba insultar a los amigos.
Siempre que fuese con ingenio.
Y nunca faltaba a la partida de las doce.

Mejor no mencionarla.
Se pone triste.
Eso decían.
Pero los álbumes no enseñaban no
comunicaban eso.

Provenía del sur de Francia.
Pero su preferencia era que
sólo el nuevo idioma.
En aquella isla volvió a despertar.

Mi abuelo se cagaba en la autoridad.
Pero mantenía el respeto, como
guardando comunión con su mundo.

Creía en Dios.
Pero a su manera.
Como una íntima comunicación con
la tierra.

Pedrito, los sueños, para los que se los trabajan.
Abuelo estaba duro de oído
y pintaba secretos en la panadera.

Vio a demasiada gente perder la dignidad.
Por eso luchó por no traicionarse a sí mismo.
Tampoco tomarse demasiado en serio.
Se drogaba con boleros y prefería el vino.

La cagó, como todos, pero yo le redacto generoso.
Quizá porque él lo era con las debilidades ajenas.
Tenía los nervios templados y una risa
que suavizaba postes eléctricos.

Será esa forma en la que
guardaba gratitud
ante las montañas de agua.

Todo con tal de que sus nietos
empezarán a memorizar el firmamento.

(Para los abuelos,
de un nieto que no
tuvo la suerte -o el percance-
de conocer a los suyos).

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Son grandes aquellos abuelos ... yo si tuve el placer de conocer a uno de ellos, y durante muchos años, los suficientes para comprender que algunas veces es necesario perdonar (que no olvidar-40 años de hambre y sed de justicia, decía siempre)como hicieron ellos para dejarnos un país en libertad (lástima que no podemos decir un mundo en libertad), y aprender a valorar lo que tenemos para que no tengamos que volver a leer relatos como a los que haces referencia en lejanías.
El siempre decía, tengo años sí (92 cuando murió), pero sobretodo ilusión (esa se le veía en los ojos), una ilusión que le llevó a dejarnos segundos después de decir con una gran sonrisa ante mucha gente en un día de fiesta para él, que era el día más féliz de su vida (paradojas).

Siento haberme extendido tanto en tu blog, pero me has tocado la fibra..., así que me voy a permitir mandarle un beso en un día como hoy en el que tu nos muestras este post, coinciendo con el día hace dos años que yo lo ví por última vez.

Pedro Fernaud Quintana dijo...

Vaya, ya es casulidad haber hecho coincidir este poema con ese aniversario tan importante.

No te preocupes por la extensión del comentario, me alegro de que el texto te haya evocado la figura de tu abuelo, que por lo que se intuye en tus palabras tuvo que ser muy grande.

¿Ya lo firmábanos, no? Morir con la sonrisa puesta y acompañados de la gente que nos quiere...

Un abrazo

Anónimo dijo...

Hoy hace dos años que lo ví por última vez, pero murió dos semanas después, con las botas puestas (era el alcalde más viejo de España), poniendo la primera piedra de una residencia financiada con dinero público en su pueblo, un minipueblo (300 habitantes), en pleno acto delante de su pueblo, algunos de sus hijos, nietos,biznietos, su mujer, autoridades, prensa local, etc....

Estoy segura que el no quería morir ese día,quería verla funcionando, pero si hubiera visto la repercusión que tuvo estoy segura de que habría firmado....y como bien dices, era muy grande....con sus cosas como todos, pero un ejemplo para mí y los míos

B.en lo alto de la colina dijo...

sioempre presente esa genialidad tan característica de tu escritura..

Pedro Fernaud Quintana dijo...

Muchas gracias Begoña, palabras muy generosas, que me guardo en el bolsillo como otro regalo de Navidad :-)

Sara dijo...

Qué orgullo provenir de personas así, conforme pasa el tiempo, uno más lo valora.
Astrobesos de año nuevo, Pedro.

Pedro Fernaud Quintana dijo...

Pues sí, Sara, todo un orgullo y todo un legado. Feliz año nuevo y astrobesos tb para ti