lunes, junio 29, 2009

Desanclar en nosotros una materia que quiere soñar



Madrid tiene unas gotas de sudor. Madrid se desordena y es elegante. Madrid está cansada. Pero sonríe viendo a la gente a medio camino de la libertad. La plenitud de gente que descansa, tiene un cigarrillo a mano y prefiere olvidarse de todo riendo con los colegas, justo en ese momento en el que la cerveza absuelve la garganta.

En algún lugar de ese centro gastado y con predilección por los artistas, existe una gruta. Es una cueva gestionada por insurgentes. La gente camina con despreocupación, pisando con delicadeza las emociones de un puñado de desconocidos.

Dentro no hace mucha luz, pero gobierna un calor imbatible. El público se ha puesto de acuerdo para robarle espacios al escenario sumergido en las alas de la contracultura. Las sillas están completas y la gente se asienta encima de la espalda del desconocido.

Sale a escena un chico desgarbado. Tiene la mirada de un conquistador extremeño. Pero el corazón de un mago fascinando quizá en la época equivocada. Tiene sentido del humor y lo emplea para presentar a sus alumnos. Probablemente, con cada pausa que hace, cuatro o cinco ideas le circulan por la cabeza. Al final, suele optar por la opción más enigmática. En ese ambiente, comienza la función.

La primera en salir es Marisa. Lo hace desde un asiento esquinado de la última fila. Prefiere que su poemario abreviado hable de ella. Se llama ‘Otra noche en urgencias’. Belleza infartada. Es un relámpago de sugerencia. Sus palabras son la crónica de alguien desbordado de sensibilidad. Buscando algo hermoso donde otros sólo ven aburrimiento. Así es Marisa, cuyo poemario disfrutó de la elegancia de una pieza de jazz. Pero a quien estos eventos no acaban de hacerle justicia, porque su ingenio para hacer maravillas con los objetos quiebra la rutina y abre el día a las posibilidades.

Después, entra Malicia. Alicia tenía el corazón abarrotado de sensibilidad pero la vida se puso fiera y le obligó a cambiar la postura. Ahora ofrece recitales llenos de exceso, donde ruge con una delicadeza que cautiva la atención. Habla en inglés, pero su lenguaje es de todos los mundos: amor en cantidades imposibles, simpatía, ritmo y la imprevisión de una creadora extrema, que pone swing a la noche.

El chico miradas sale con cierta timidez. Pero pronto se da cuenta de que la táctica no cuela, porque la chica de los silbidos le está coloreando. Se siente nerviosamente cómodo; el micrófono le permite suspirar mientras cincela, milagro, las palabras. Palabras que vienen del barro, palabras que buscan cómplices. Sensaciones seducciones secretas. Retratos tropicales de compañeros de viaje. O restauraciones de recuerdos. Y, por qué no, algo de futuro: invocaciones a una noche neoyorkina que algún día vivirá.

Entonces toma posesión del ambiente un consolidado a quien la vida no ha podido robarle vibración. Al contrario, conforme discurren sus experiencias, se afina su talento para revolucionar la imaginación de la gente con palabras ignotas. Su reino es el de la precisión elegancia. Relata con la cadencia de un melancólico e impacta a las mujeres por su habilidad para poner versos al sentimiento que ellas acostumbran a esconder. También hace gala de talento ajedrecista, cuando pone juego al poema para clarificar situaciones y ejerce el sagrado oficio del ritma-ritmo-espectáculo.

Suddenly, aparece ella. Ella es mejicana, pero podría venir de cualquier sitio porque se le entiende a la primera. Ella se llama Anel y tiene un apellido imposible que para algunos ha sido algo más que un dulce presagio. Anel no habla, Anel bromea.

Es una seductora que baila con el público, también lo desconcierta. Cuando nos queremos dar cuerda, tiene a tres talentosos que están poniendo música y movimiento a unas palabras que triplican su belleza gracias al desgarro de la trovadora que los alumbra. Anel tiene chiste y confunde a la gente.

Pero detrás habla una mujer sabia que está dolida, pero que por encima de todo es una experta en celebraciones. Mujer inteligente ha decidido exponerse, cuentan sus labios, y el escenario se llena de condones, antidepresivos y el encuentro de quien permite a su piel y palabras sublevarse. Con el inevitable contagio.

Cuando parece que estamos en la cima de ese momento llamado Madrid, aparece Sara. Hay mujeres cuyo nombre sugiere una imagen inconfundible. Sara pertenece a esa estirpe. Sara es alta como una amazona en rebeldía, Sara es singular a través de su elegancia. Elegancia que se prolonga a su manera de mirar y escuchar.

Lo más interesante es que esa cadencia descubre nuevas sugerencias en sus versos. Pose princesa en rebeldía, Sara compone imágenes arrebatadas. Momentos de descontrol, que ella exprime al límite de la belleza y vibración. Es una estrella de rock por su pose y sus palabras, pero también la amiga de barrio que te da confianza y provoca ternura. Mujer izándose.

La liturgia tiene a una poeta en letras capitales como punto hasta luego. Se llama María y sus ojos son una ventana encendida en medio de la madrugada. Domina la escena, pero le gusta vestirse de tímida.

Cuando recita poemas, su privilegiado discurso encuentra la mecha y hechiza a las edades de toda la tribu. María es parsimoniosa en su declinación, pero es su forma de ser profunda. Agita el árbol absurdo de la existencia. Compone himnos para las compañeras africanas. Pero al tiempo es una mujer ciudad que nunca bajará la cabeza ante las injusticias.

Su sonrisa es un himno a la multiplicidad de miradas; así hasta poner todo patas arriba, dar la vuelta a las cosas y ponerlas a gritar de belleza.

(Para Cristian, amigo talento, compañero de búsquedas, con el cariño de quien aprende con su temprana afición por la vida y sus músicas. Para Roxana, compañera de versos que en cualquier momento puede volver. Para Gonzalo Escarpa, enorme poeta, sabio maestro y generoso compañero de fatigas líricas. Para mis compañeros de taller, por haberme regalado tantos buenos momentos y permitirme la alegría de compartir el lado asombro de este viaje).

“La primera tarea de un poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar”. Gastón Bachelard.

miércoles, junio 24, 2009

Precio a la belleza y los sueños


La nieve negra
brillaba en los pies
de esa mujer con las suelas de viento.

A su lado, sonreía un gladiador.

Los gladiadores del XXI
extenúan sus reservas de oro
y tienen ocurrencias con los pies.

La elegancia y el movimiento.

Chica espectáculo sonreía
como una mujer francesa.

Y viste
jerseys de vocación mar.

Me gustan tus silencios.
Y luz.

Chica espectáculo
eleva la barbilla
y tiene piel para ruborizarse
por todas sus educadas insinuaciones.
Insinuaciones dedicadas.

viernes, junio 19, 2009

Lagrimas de cansancio


Me dijiste que lo había dejado.
Es verdad, lo había.
Pero las noches se vuelven cielo
Y no puedo ignorar esas aberturas.

Diletante comía galletas
y miraba su carnet de estoy empezando.
Sus ojos eran invitación en tempo lento.

Dos mujeres hablan de los hombres que se follan.
No percibe un atisbo de ternura en sus miradas.
Y, oleajes, se me hacen simpáticas;
quizá por su deseo de haber nacido hace décadas.

La libertad es muy variable.
Por eso los ojos me están de luz.
No creo que pueda con todo este desconcierto.
Ella era sincera y mi dispersión el viejo problema.

Amo a las mujeres que dicen lo que sienten.

domingo, junio 14, 2009

El presidente que anda como si estuviese escuchando a Charlie Parker


Después vino el largo asalto a la presidencia, donde desbarató las previsiones y acabó por poner a Hillary trabajando a su lado. También, las explosiones de entusiasmo que generaba su oratoria y su dudoso gusto para hacer según que chistes mientras, eso sí, exhibía una simpatía natural ganadora para ganarse la complicidad del camerano o el obrero con el que conversaba en medio de una extenuante campaña.

Ganó, el mundo se encendió. Y de momento no ha defraudado demasiadas expectativas. Obama consigue los primeros puntos cuando desciende por la escalerilla del avión. Ha decidido no tomarse muy en serio a sí mismo. Baja como si estuviese escuchando a Charlie Parker, con ese ruido interior que provoca un elegante movimiento.

Luego, en el cara a cara, no tiene problema en sonreír y choca las manos. Mientras habla de multilateralismo y cooperación necesaria, exhibe una habilidad inaudita para cartografiar los puntos de vista del otro.

Humillación palestina y la crítica como herramienta honesta

El otro día empezó a ganarse el corazón de esa gente que vive en el corazón del odio y el misticismo de la humanidad, Oriente Medio. Habló del sufrimiento y de la humillación de los palestinos. De su intolerable situación de abandono. Al tiempo, señaló los lazos irrompibles con Israel. Evocó el exterminio de millones de judíos y su derecho legítimo a tener un estado mientras argumentaba la crítica, con aquello de que los amigos honestos son aquellos que también te dicen cuando te equivocas.

Hablando de amigos, este par de posts se los dedicó a Davide, que en los últimos meses me ha preguntado varios millones de veces: Peeeeeeeeeeeete, para cuando un post de más de 5 palabras?, pues aquí lo tienes compañero, gracias por tu insistencia, sin ella quizá me hubiera abandonado para siempre a los brazos de las musas del vino poético.

Un educado corte de mangas a los empresarios petroleros


Obama ha cerrado (lo intenta al menos) Guantamano, le ha pegado un educado corte de mangas a los viejos empresarios petroleros que tanto disfrutaban con las prebendas de Bush (y la subsiguiente contaminación planetaria). Ha dado luz verde a la investigación de las células madre. Se ha reconocido cristiano como el que más, pero ha sabido entender que en una sociedad del siglo XXI los poderes tienen que estar separados…

Para que haya llegado Obama, que combina el lenguaje de un chico de barrio con el de un profesor de Harward, ha sido necesaria no sólo una crisis económica, sino moral. El mandamás que nació en Hawai habla de respeto, exigencia, ética, trabajo diario y cosas extraordinarias hechas por gente normal. Difícil no estar de acuerdo.

sábado, junio 13, 2009

Obama o la revolución de las palabras con gestos pacientes y determinados


El mundo atraviesa por su peor crisis económica en los últimos 70 años. Algunos sociólogos, como Vicente Verdú, se refieren a esta brecha como la tercera guerra mundial. El mundo en el que crecieron (a veces sobrevivieron) nuestros padres ha cambiado de paradigma. Durante decenios, la gente próspera se reía de los sueños de cambio que gobernaron los corazones de los jóvenes europeos a finales de los sesenta.

Se imponía la ética del saqueo personal. No fiscalicen, por favor. Los empresarios jefes hablaban de desregulalización de la economía. Aléjate Estado, decían, y la defunción de la pesadilla comunista parecía darles la razón. Pero aquél fue también el reino de la especulación. El imperio del dinero virtual. Poco a poco los involucionistas ganaron terreno. Y así llegó hasta el poder George W. Bush, que hizo del imperio de nuestro tiempo un lugar para tener miedo. Porque los ocho años de mandato del amigo fueron una perpetua exaltación de la desconfianza, el fanatismo religioso y el onanismo militar.

Europeos amantes del escapismo y la no aceptación del sufrimiento

A Europa no le va mucho mejor. Enganchada a un cómodo nivel de vida para la mayoría de sus clases (la clase media, milagro, existe en este continente), su gente se ha convertido en gente acomodada y temerosa del otro. Más si luce, reza o piensa con otras raíces. Aquí nos hemos convertido en pequeños burgueses enganchados a la televisión, el escapismo y a un síndrome de Peter Pan que llena nuestro corazón de dolores multiplicados en la no aceptación del sufrimiento.

Mejor no hablar de otros continentes. Aunque uno siempre siente una simpatía especial hacia los hermanos africanos. Cuando ves algunas de las películas del África subsahariana, comprendes que, a pesar de la miseria material, su corazón está lleno de alegría, nobleza y una desconcertante mirada ingenua.

Con este caldo de situaciones, después de haber padecido al peor presidente de la historia de los States, ha surgido lo más parecido a un líder de nuestro tiempo. Se llama Barak Obama Hussein. Tiene jeta de blanco, corazón de negro y mirada multiplicada. La mirada de un líder. No diremos aquí que es un ángel. Como nos ha ocurrido a casi todos, hubo un tiempo en la vida de este popular dirigente en el que las cagadas eran frecuentes: hoy es un par de rayas de cocaína, mañana la vergüenza de no reconocerme negro, pasado el aislamiento del que cae en la permanente autocompasión.

Chicago, las manos en el barro e incitación al despertar cívico

Pero algo cambió en el joven Obama. Abandonó el nomadismo de sus primeras experiencias vitales y se instaló en Chicago, donde se arremangó y metió las manos en el barro. Pronto simultaneó su trabajo como brillante abogado con las incursiones como activista social. También tuvo tiempo para enamorarse y conquistar a su jefa, la imponente Michelle. El tío Obama recordó, quien sabe si también enseñó, la dignidad a decenas de mujeres de la comunidad donde vivía. Chicas y mujeres de familias desestructuradas. Puso su granito de arena en su despertar laboral y cívico.

Seguro que en aquel tiempo hubo más movilizaciones. Cuando un día Obama se hizo famoso e inspiró a miles de demócratas en un discurso dentro de una de las convenciones de aquel partido, los periodistas rastrearon su pasado y encontraron opiniones de sus antagonistas en las que éstos celebran su capacidad para escuchar.

miércoles, junio 03, 2009

Nuestro viaje


ámame
angústiame
amplíame

domingo, mayo 31, 2009

vínculo


dentro
dudamos
despacio

martes, mayo 26, 2009

acercarse


silbábamos
suaves
sesamientos

domingo, mayo 24, 2009

Los ángeles llevan globos azules


No seré yo quien a la contraria

jueves, mayo 21, 2009

siglo discoteca


casi la cansamos a cumplidos

miércoles, mayo 20, 2009

Exactitud


bésame,
básicamente

lunes, mayo 18, 2009

empecé a tratar de pintar el tiempo


hay un rincón en Suecia para todos los paraísos

miércoles, mayo 13, 2009

Placer


Rubia
come
palomitas

domingo, mayo 10, 2009

Un epílogo melancólico a una temporada notable



(El Alta Gestión perdió con nitidez ante el DKV Joventut (84-101) y desaprovechó su oportunidad de entrar en los play-off, en un partido caracterizado por la blandura defensiva naranja y el superlativo encuentro de Ricky Rubio)
El Fuenla ha llegado sin gasolina al tramo definitivo de la temporada; en los dos últimos encuentros, cuando se jugaba el trabajo de toda una campaña, su motor ha gripado y su defensa ha bajado la guardia, carente de la mordiente necesaria para opositar al triunfo.

El pasado sábado, la gente vino al Fernando Martín para el rodaje de un documental: culminación de un sueño naranja, y se encontró con un equipo falto de empuje en la retaguardia. Pero que al menos desplegó a ratos ese baloncesto fresco y brillante que le ha permitido ser el tercer equipo de la ACB con mejores registros ofensivos.

El principio de partido fue un hermoso intercambio de golpes, galvanizado por Leo Mainoldi desde la larga distancia (4 de 7 en triples) y gobernado por Jerome Moiso (14 puntos y 4 rebotes) en la pintura. El ritmo del partido era el del parpadeo de un rayo. Y en esas coyunturas quien mejor se maneja es Kris Walters, que, por esta vez, cambió su forma más habitual de actuar esta temporada y dio lo mejor de sí mismo en la primera mitad, donde repartió 5 de sus siete asistencias y anotó los 16 puntos que sumó en todo el partido. El Fuenla terminó ese primer acto con una ligera ventaja: 20-18.

La pena para el base letón fue que enfrente había una defensa de carteristas. Y el príncipe de los ladrones ACB es Ricky Rubio, que realizó seis recuperaciones. Ayer fue uno de esos partidos insólitos donde la hinchada se siente participe de un sentimiento contradictorio. A medio camino entre la frustración y la emoción poética.

Rubio dirigió a su equipo con la fineza de un tipo genuinamente versátil. Por momentos, Rcky parecía un repartidor de pizzas primerizo, irreprochable en la ejecución de la carrera y siempre con la sonrisa y el producto (una asistencia, ¿lo dudaban?) a punto.

Otras, se ponía el traje de mentalista y robaba las ilusiones, también la pelota, a los jugadores naranjas, que pensaban que por no tenerle enfrente estaban a salvo (la mayoría de sus robos surgieron tras un dos para uno). Aunque lo peor ocurría cuando le daba por comportarse como una estrella de rock: arrogante, carismático y resolutivamente creativo. Sobre todo, en la forma de improvisar genialidades en forma de pase y anotar con la misma templanza que un filósofo hindú.

Así hasta sumar 16 puntos y 10 asistencias. Cuando él juega, uno tiene la impresión de que el baloncesto es un deporte muy sencillo. Es lo que sucede con los más grandes. Su clase magistral puso por delante al DKV en la primera mitad.

El Fuenla, por su parte, exhibía dejadez en defensa, su zona 2-3 no funcionaba porque los jugadores no salían a puntear los tiros verdinegros con la determinación necesaria. Los locales se mantenían a flote gracias a la efervescencia anotadora de Oleson (22 puntos y 5 asistencias), dispuesto a parecerse a su mejor versión. Entre él y la clase de Saúl (16 puntos y 5 rebotes), el Alta Gestión aguantó el tirón de los catalanes.

Sí, el cuadro madrileño aguantó hasta que restaban quince minutos para el final del partido. A partir de entonces, el encuentro se quebró y comenzaron a llover triples verdinegros desde todas las posiciones. Por ejemplo, una canasta de nueve metros de Coby Kart que hubiera quedado niquelado en un anuncio de hamburguesas.

En esa coyuntura, se afianzó Bogdanovic, que hizo de su versatilidad una pesadilla para los hombres naranjas. También Jasaitis, que anotó casi todo lo que probó (3 de 3 en triples y 2 de dos en canastas de 2). El Fuenla tuvo algún arrebato de orgullo a cargo de Sandes en defensa u Oleson o Bueno en ataque. Pero, en general, naufragó. Walters se puso malo por culpa de la gripe Rubio y perdió hasta ocho posesiones. Aunque lo peor fue la falta de actitud del colectivo en las últimas defensas, parecida a la que se apreció la jornada anterior en Bilbao.

En suma, queda un regusto melancólico por este último trecho liguero. El equipo ha completado un curso fantástico, pero queda la sensación de que era el año para aparecer en la foto de los mejores. Para colmo de desconsuelo, perdieron Pamesa y Bilbao. Si el Fuenla hubiera ganado, estaría allí. El mejor resumen a la temporada lo puso Luis Guill en rueda de prensa: “Ha sido una temporada notable, habría sido sobresaliente si nos hubiéramos clasificado para los play-off”. Ambición y exigencia.

Ahí puede estar el futuro del Fuenla a corto plazo. Un futuro que ayer se empezó a estrenar con la despedida oficial de Ferrán López (inminente director deportivo) ante el público, en un emotivo homenaje a un hombre que ha simbolizado como nadie la garra, el orgullo y el carácter que han llevado al Fuenla a ser un equipo ACB consolidado.

sábado, mayo 09, 2009

Bebé


A un lado, pantalón ceñido.
Al otro, abuela juvenecida.
En el centro, madre pop.

Bebé (de rosa) descubre
también inventa.

La llamaremos Laia.

viernes, mayo 08, 2009

París


Cenizas flotan.
Está imaginando.
Siempre (bebiendo).


miércoles, mayo 06, 2009

San Sebastián

Julie se baña en la luz de una playa serena.
Está al sur del corazón de la vieja Europa.
La ciudad tiene un castillo, algunos tormentos y copas de licor.
Aquí los chicos sonríen rascándose el pendiente.
Rebeldía dulce, dijo last night Mikel.

lunes, mayo 04, 2009

Chicas del sol


Su encanto es su pasaporte.
El firmamento, manantial de insurrección.
¿El tren para ellas? Promesas fluyendo.

domingo, abril 26, 2009

Un trío para reventar la liga






(El Alta Gestión ganó con solvencia al Tau (103-90) en un partido para la antología, donde Walters, Saúl y Oleson marcaron la diferencia con 20 puntos cada uno)

Hay mañanas que parecen concebidas por el mismo arquitecto que un día se inventó los arco iris. El Alta Gestión disfrutó de uno de esos días este domingo, donde protagonizó uno de sus partidos más completos de la temporada, sino el que más, para someter con claridad al líder de la liga regular (condición que ya tiene asegurada matemáticamente): el Tau Vitoria, que dio mayor lustre al triunfo naranja porque compitió con fiereza.

Tanto corazón pusieron los vitorianos que Prigioni (8 asistencias) estuvo a punto de enloquecer, en un lance del último cuarto. El base argentino, víctima de la frustración, le propinó un puñetazo a Leo Mainoldi (14 puntos y 5 rebotes), uno de los hombres clave en la victoria naranja. Pero para llegar a ese estallido de locura ‘pepiana’, el Fuenla hizo muchas cosas bien que posibilitaron que germinara ese sentimiento de impotencia en el emperador de la fase regular de la ACB de esta temporada.

El partido despegó con un intercambio de golpes que, tal y como dicta el sentido común, beneficiaba al equipo con mayor potencial en su plantilla. Así las cosas, el Tau lideró el primer cuarto, amparado en el talento de McDonald y Mickeal en la pintura. Pero el segundo acto cambió de ambientación; entró en escena el estilo criterioso y pausado de Ferrán en la dirección y la temperatura defensiva subió unos cuantos grados con la presencia de Mainoldi y Guatvo Ayón, ese rocoso pívot mejicano, que dejó buenas sensaciones en su debut ACB con una defensa aguerrida sobre Splitter.

De repente, el público entró en estado de ebullición. Al frente de esa efervescencia se situaron Saúl Blanco y Brad Oleson, que lo hacía prácticamente todo bien. Cada uno de ellos ha llegado a su mejor versión a la recta final de campeonato; Saúl levita cuando bota el balón. Acelera, frena y vuelve a acelerar, combina cambios de ritmo y dirección y tiene un plus en el aire que le permite conciliar plasticidad y acierto.

Un regalo para este deporte. Con semejante nivel, el escolta-alero ovetense se está ganando por derecho una plaza para integrar la selección que este verano disputará el europeo de Polonia, porque encima entiende el juego y hace casi siempre lo que más le conviene al equipo; en esta ocasión se marcó un 50% de acierto en triples (4 de 8), capturó 4 rebotes y dio 3 asistencias.

A su lado, con un estilo de juego por lo menos igual de inteligente, emergió la figura de Brad Oleson, que ha recuperado su swing. El escolta alaskeño ejecuta el juego a una velocidad superior a la del resto y esa eficiencia nace de su intensidad mental. Lo que de verdad hace especial a este jugador es la paciencia con la que espera su momento, como interpreta cada acción con picardía y escoge la opción que más le conviene a su gente.

Por ejemplo, impresionó cuando se marcó un triple de ocho metros que, por electricidad, no tiene nada que envidiar a los personajes del universo Matrix. En otro lance imitó a Tarzán, se aporreó el pecho con insolencia (pidiendo a sus compañeros un aclarado para jugársela él) y anotó fácil tras una virtuosa entrada a canasta.

Enfrente, su defensor, Igor Rakocevic quedó tocado en su orgullo. E inició el tercer cuarto con un vendaval de acciones positivas para su equipo. Entre él y la consistencia de Mickeal y Splitter en la pintura, el partido se equilibró en el tercer acto. Pero fue un espejismo, porque este Fuenla tiene más armario de ropa que Jessica Alba.

Si quieren fiereza y autoconfianza, Anonio Bueno imparte una clase magistral esta temporada. Si prefieren una revolución creativa de frecuente acierto, su hombre es Kris Walters, que volvió a demostrar que su reino es de las segundas partes, cuando los cerebros se reblandecen y brillan los que de verdad creen en la victoria y tienen el descaro y talento para probar canastas impredecibles.

El Fuenla pues trituró al líder. En rueda de prensa, a Dusko Ivanovic le costaba encontrar explicaciones. Quien sabe, quizá un fantasma matilleaba su pensamiento; un Alta Gestióncomo primer escollo en el camino hacia el título. El caso es que el equipo de Luis Guill hizo un partido soberbio, con el corazón caliente en defensa y la puntería afinada en ataque. Gracias a la derrota del Ricoh ante el Granada en su propio feudo, el Fuenla ya es octavo, a una victoria del Pamesa, que descansa esta próxima jornada. El sueño sigue este jueves en Bilbao.

lunes, abril 20, 2009

No se vayan, todavía hay más




(El Alta Gestión ganó a domicilio con solvencia al Caja Sol, en un partido en que el equipo naranja rayó a gran altura y estuvo liderado por un soberbio Antonio Bueno)

En los años 80, un superhéroe tan diminuto como simpático llenaba de entretenimiento las miradas de niños de medio mundo. Se llamaba Superratón e hizo de la frase no se vayan, todavía hay más, una forma de entretener. Los peques sabían que siempre había espacio para una ración extra de diversión si aguardaban al mismo final de cada capítulo. A esa filosofía lúdica se ha apuntado el Alta Gestión, que el pasado sábado apuró sus opciones de jugar los play off (ya ha empatado a victorias con el Ricoh Manresa) a través de un partido formidable ante el Caja Sol.

El Alta Gestión hizo uno de sus dos mejores partidos fuera de casa (el otro fue ante el MMT Estudiantes en la ida de la competición) justo cuando más falta hacía. El equipo de Luis Guill empezó avasallando al equipo hispalense (2-13 en el minuto 4) merced a la voraz actuación de Antonio Bueno, que acabó contabilizando 29 puntos y 5 rebotes.

Al contrario de otras veces, el cuadro naranja funcionó en defensa con bastante regularidad, negando opciones cómodas de tiro a los sevillanos y cerrando muy bien el rebote. El otro hombre destacado en ese arranque fue Vuck Radivojevic, que lo hizo todo prácticamente bien en los 16 minutos de acción que tuvo: 4 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias. Entre ambos jugadores hay además una química especial que se concreta en su habilidad para sincronizarse en el bloqueo y continuación.

Los cajistas no sabían donde meterse. Venían confiados por su racha de 6 triunfos consecutivos y no se esperaban semejante caudal de juego. Clay Tuker exhibió algunas de sus fantásticas condiciones, pero se cargó muy rápido de faltas (4 en el ecuador del segundo acto) y ese lastre condicionó su rendimiento posterior. El culpable de esa sobrecarga punitiva tiene la piel de hielo y responde al nombre de William.

William Bradley Oleson volvió a mostrar muchas de sus virtudes en un partido en el que se le miró con lupa. Sigue sin estar aliado con la suerte (se le salieron dos balones de dentro de la cesta cuando iban a ser triples), pero el no se descompuso y dejó un muestrario de entradas a canasta para la videoteca. Asumió el mando naranja en los momentos más comprometidos y salió victorioso porque tiene una montañas de recursos para convertir la cintura de sus rivales en un implante de titanio, que acostumbra a dejar tirado a mitad de camino en su camino invencible a canasta.

El Caja Sol no se rindió, entre otras cosas, porque su público se encorajinó con algunos presuntos errores arbitrales que, caso de haber existido, quedaron sobradamente compensados por el trío de trencillas en la segunda mitad. Entre esas ayudas judiciales, algún detallito de Tucker, los triples de Ignerski (4 de 6 en esa suerte) y la puntería de Miso (3 de 4 en tiros de tres), los locales recortaron unas diferencias que fluctuaron entre los 15 y los 20 puntos durante la mayor parte del encuentro.

Pero en esos momentos de incertidumbre volvió a surgir el optimismo de Walters, que parece rendir más donde la mayoría se bloquea. El base letón aportó un chorro de asistentas (8) y puntos (11) en los instantes clave y encontró la complicidad de Tskitisvihili para sellar un pasaporte que es toda una sugerencia; la que permite seguir soñando con colarse en el exclusivo club de los equipos que pelean por el trono liguero.