lunes, mayo 26, 2008

Risa y sal gorda


En el barrio de los cines de versión original una chica y un chico mantienen una apacible discusión sobre qué clase de cine resulta más eficaz para desconectar y pasar un buen rato: una comedia o una de acción.
Tras deliberarlo al son de una ración de empanadillas, enfilan una comedia española llamada Fuera de carta. La película ha sido concebida por un grupeto de guionistas de series oficialmente divertidas como Aída o Siete vidas. El chico no las tiene consigo, pero las empanadillas han entrado sin sobresaltos y su amiga rivaliza con el en despistes y ensoñaciones, así que supone que la pantalla puede llevar sorpresas.
Por esta vez, nos e equivoca. Fuera de carta es divertida de un modo objetivo a la manera en la que se puede decir que Scarlett Johansson es una diosa de nuestro tiempo.
La cinta narra la historia de Maxi (brillante señor Cámara, cuyo talento siguen en progresión), un cocinero egocéntrico y habilidoso, al que la vida parece sonreír. Tiene a su servicio a una plantilla de currantes que hacen las veces de familia, conformada por algún bala perdida entrañable, suerte en la que sobresale el señor Tejero. Tampoco le anda a la zaga Lola Dueñas, que para la ocasión se pone el traje de tía buena atormentada, un traje bastante apropiado para una de las chicas más fluyentes de nuestro cine, capaz de sobresaltarnos con una sonrisa que no le cabe en el traje. Todo se complica para el señor Maxi cuando aparecen en escena sus hijos, que acaban de perder a su madre como consecuencia de un cáncer.
El caso es que la película no cae demasiado en el drama y se convierte en un continuo disparate. Apenas es verosímil, otra veces parece una caricatura pero por encima de esas impresiones se impone la risa o la sonrisa. Resulta complicado encontrar historias con tanta densidad de chistes o situaciones logradas. A veces este costumbrismo de antihéroes se hace predecible y agradable, a la manera en la que el trapecista consigue que su chica se ría con los mismos chistes de anteayer. En otras, la historia se parece a uno de los viejos cuentos de Disney, con cantidades generosas de moralina.
Es lo que ocurre con los directores noveles, que rebosan detalles brillantes y carecen de ese toque sutil del que ha castigado la barra del ver unas cuantas docenas de veces. No obstante, los amantes de toda la vida del cine español pueden estar contentos porque ese exceso de sal gorda se compensa con detalles estilosos como la aparición de secundarios tipo Luis Varela (recitador de los dos mejores chistes de la cinta) o Chus Lampreave, encasillada en un personaje de la movida que sigue fascinando por su toque de ingenuo y malicioso propio de la tía abuela del pueblo de toda la vida. El cine español también puede servir para eso. De hecho, va implícito en su ADN. Disparata aguas, crea un cuento y nos hace reírnos de las pequeñas miserias con un toque excesivo que nos reconcilia con el nuestro carácter mediterráneo, donde por el mismo viaje un tipo puede haber sido cocinero, putero, marido, muerdealmohadas (citas textuales del personaje) cabrón, buena persona, rey de la incorrección y desastroso entrañable. Al final, ya de vuelta a la pista de despegue del búho, el chico le reconoce a la chica su buen gusto, mientras la luna se hace la serena.

viernes, mayo 09, 2008


Ya no
necesito
ponerme serio
delante del océano

miércoles, mayo 07, 2008

Ros


Pequeño tigre vallecano
mira con asombro
vuela con ondulaciones
y escoge
tres
libros
mal sentados
como casa

(alegría también es la suma de sus despistes).



(Para Chiki y María)

lunes, mayo 05, 2008

¿Cuál es la pregunta?


El amor es la respuesta, pero ¿cual es la pregunta? Con esta pegatina despega Ocho citas, uno de esos amables artilugios fabricados por el cine español. Se trata de una comedia que se hace corta. No es ninguna genialidad, pero a través de la sencillez provoca sonrisas y, en alguna secuencia, carcajadas. Cuando termina, el Madrid ha ganado la liga, lo sabes casi instantáneamente cuando suena el claxón. La vida te sonríe con un cabeceo cómplice y puedes pasear en manga corta.
La película traza una radiografía sobre cómo discurren las estaciones de una vida en pareja. Hay que reconocer que resulta especialmente divertida la escena en la que un despistao acude a una cita con su chica y por el camino se le aparece la familia con todos los lugares comunes llevados al disparate. Cualquiera que haya vivido alguna vez la situación de tener que hacer de diplomático y presentarse a los padres de tu piba, sabe que es un marrón, pero también se puede convertir en dos cosas. Por un lado, puedes concentrarte como un actor y hacerte pasar por el perfecto yerno: atento, simpático y solicito (es una tarde, chico, hay quien tiene que pasar los fines de semana en casa de los parientes postizos). Por otro, existe el riesgo de que te entren los nervios y que, al más puro estilo Señor Fo o Seth Cohen, te de por rajar de todo y todos para alborzo de la santa madre y cara de desaprobación del padre, celoso de que su niña acabe en manos de otro señor de los excesos.
Esta clase de situaciones son retratadas con maestría en una de la escenas de la película, que vale por si sola la pasta de la entrada (un par de zumos en el Tuper Ware). Con una galería donde están los padres atentos y maniáticos, el hermano desastre con novia ninfómana, el padre ligón y apartida, el abuelo tarambana o el hermano malote que se niega a darte la mano. ¿Quién da más? Claro que el infierno siempre se puede aliviar con unos cubitos de hielo de donde emerge el ángel (ver foto) que te ha traído hasta ahí.
Al margen de esa larga digresión, hay escenas para que todos nos sintamos retratados por la vía de la absolución porque a fuerza de exagerar las caídas libres siempre es más fácil reconciliarse con un pasado cuajado también de momentos épicos. Momentos como el que vive Raúl Arévalo (sobrino español de Sean Pean), que amanece con una chica apetecible y la convence de repetir el polvo por la vía del piropeo. Es lo que tener tiene el alma poeta. Claro que varios versos juntos es lo que ofrece la primera estación cuando un perdedor buenazo como Tejero (otro a reivindicar) se pierde cuando llega el momento de besar a la profesora que le tiene loco. Un momento que reivindica la servilleta como plan b hacia unos pechos animándose hacia el techo).
Y que más, que siempre habrá segundas oportunidades. No lo olvides, muchacho, no lo olvides. Segundas oportunidades donde la chica quiere follar aunque sea vaciando un barreño de absenta. Y otras ocasiones donde la buena onda de una inesperada te hace olvidar los monólogos derrotistas y adviertes que las chicas londinenses que se tambalean en la barca filtran las invitaciones de sus escote por toda la piel. Si te descuidas, la historia rueda divertida y de repente aprendes a bailar, dejarte llevar como el granuja padre que también tiene tiempo para probar el sí de reencuentro.
La pregunta es el camino. Por eso solo existe una forma de convocar la risa: mirarte y olvidarme de todo y disparatar mientras la risa llena de expectativas el puente. Ese en el que te encoges de hombros y haces una comedia con los desastres de ayer. Para eso el cine, para eso valen las palabras, dardos preferentes del mañana.

lunes, abril 28, 2008

Quedarse inmóvil


Una fábula sobre la locura terrorista. Algo así ofrece Todos estamos invitados, la última película de Manuel Gutiérrez Aragón, que se deja ver con la facilidad de las cintas hechas con las vísceras y el alejamiento. Como si fuera un libro de ciencia ficción, la película narra la historia de un etarra amnésico, Oscar Jaenada (actor colosal), que de repente debe enfrentarse a una pregunta abundante en estos tiempos. ¿Quién soy yo? ¿Qué cojones hago aquí?
El chico empieza a trabajar la arcilla mientras masajea la sonrisa de la coordinadora del taller: Francesca, una chica italiana con la que es fácil idealizar. Quizá sea su simpatía lenta o la manera en la que inaugura los días con su novio, el señor Coronado que en esta ocasión encarna a un profesor universitario amenazado por los fascistas vascos.
Entretanto, la bala que ha recuperado su cerebro (donde habita el alma según el señor Punset) le propone sueños donde se debate a medio camino entre la redención y el infierno.
La película merece la pena porque traza la radiografía de un día cualquiera para un amenazado por ETA. Las reuniones con los policías de la Ertzaintza , donde te vienen a decir que lo mejor es quedarse inmóvil o lo que es lo mismo: estar muerto en vida. Cómo no sentirse conmovido con la manera en que el profesor se emparanolla cuando piensa que a su alrededor le están siguiendo para trazar las estaciones de su asesinato.
Es justo denunciar la miseria de mirar para otro lado. Pero también lo es reconocer que el miedo es una de las emociones más potentes. Como explica en un momento dado Francesca, el sufrimiento arraiga mejor en el alma que el amor o la esperanza. Crece más rápido y con más intensidad. Por lo que es fácil entender cómo discurre el hilo temático de una historia donde también existe una playa para refugiarse.
Algo mejor: para ser feliz, con esa felicidad blanda que da su cuerpo mientras la risa envuelve de espuma el desconcierto. No es una historia para reír pero teje resistencias.
Josu Jon lo sabe, escucha su tristeza y sabe que se ha incendiado. Pero al menos quedan arrestos para detener la sinfonía del terror. Y esos gestos dignifican y cambian la maquinaria del vacío. Por eso merece la pena echar un ojo a esta historia de verdugos y vencidos. Porque no está de más recordar que todos estamos invitados a mejorar el curso de nuestro río. Quizá hoy no. Tampoco mañana.
Pero acabarán surgiendo nuevas tardes de lujosas risas. Tardes que devuelvan futuro a los martirizados por los portavoces del miedo. Futuro para que la gente se ponga en la piel del otro y las Francescas de este mundo tengan todas las moras del pastel. Futuro para que ese rincón cantábrico, con gente orgullosa y entrañable, con sus montañas de lluvia, recupere algo tan elemental como la convivencia.

lunes, abril 14, 2008


Manos fluviales me hicieron río


martes, marzo 18, 2008

Vuelven los haikus por primavera


Tenerife


Mamá lo es todo.

Abrazo de despegue.

Tu risa es vuelo.


Málaga


Fútbol con tanga.

Rock sin prisas

(ni flashes).

Comida con sabor.


Badalona


Guapas de barrio

mares naciendo luz

besando en banco.

martes, marzo 11, 2008

Fascinación


Levantarse con una canción suave en la piel

Intercambiar con las desconocidas


Reir sin pensarlo con el viejo camarada

Escuchar el rumor de los muslos mezclados con la tierra mojada

lunes, marzo 10, 2008

Chica en vuelo se prepara


Hay quien no quiere aventura en un sitio póster. No sé muy bien a que se refieren. Sito póster es la playa de Taganana, un sitio escondido entre montañas donde las olas se ponen cachondas antes de tumbar con dulzura a una chica francesa que se ha tostado en su primer día. La chica se llama Natalie y sus ojos se parecen a Isla James.

Este mediodía un camarero con la cabeza llena de pájaros (cuentos en forma) ha visto los coches que pasaban a su alrededor con los ojos de un artesano del siglo XII. Casi se desploma del vértigo, pero al rato ha sentido una rara mezcla de miedo y excitación al ver a animales con piel de acero moviéndose de un lado para otro en un silencio misterio.

Dos monatañas allá, escucha un sonido como de oso gigante. Sigue caminando y divisa torres de apariencia aburrida pero tranquilizadora. Puede que haya humanos, después de todo. Nuestro despistado héroe se ha sonreído pensando en los elefantes del altiplano africano. Los seres preferidos por los conquistadores que se forjaron en un planeta donde el cielo varía de humor en función de los gestos de la chica del súper.

jueves, marzo 06, 2008

La corona del señor Basquiat


Hubo un tiempo en que los príncipes tenían su corona, disfrutaban en vida de la fruta y las mujeres. También las estrellas. Podían saciar sus apetencias y vivían felices. Pero cayeron los siglos y se cumplió un ciclo de reencarnaciones que desbordó todas las previsiones. Ya no había suficientes cuerpos para tantas almas.

¿Qué haremos con los príncipes? Quizá nos hemos equivocado con ellos. Les hemos regalado cantidades enormes de risa, placer y sueño (ese agradable sopor que sucede a la siesta o los juegos del cuerpo). Pero a cambio ellos se han convertido en animales del aburrimiento. No inspiran y cada vez están más taciturnos.

Este es el nuevo trato: tendrás imágenes y ganas y una habilidad especial para expresarlas. Pero olvídate de la riqueza o las comodidades o la armonía.
Tu mente se convertirá en una centrifugadora de emociones, pensamientos y desgarros (también de alegrías) que a duras penas te concederá tregua.

Te llamarás Jean-Michel Basquiat y será raro el día en que no creas enloquecer. A cambio, tu pintura embadurnará el alma con un brebaje tormenta. Serán dibujos de apariencia infantil y llamadas de auxilio.

Estarás solo en una gigantesca torre.
Permanecerás enjaulado.
Pero no temas, hijo mío, porque el sonido de tu corona percutiendo contra los barrotes creará una música que calmará el alma de los treintañeros que necesitan esas imágenes para coger las próximas olas de luz.
Y ese sonido acabará por convencer a alguien de que a veces los príncipes hacen merecimientos para serlo.

miércoles, marzo 05, 2008

En mitad de la corriente


Socialistas que te piden el voto con el mismo ceremonial que un obispo, conservadores en cuyo cerebro solo caben cuatro ideas y tres son negativas. Tanto ruido.

No obstante, hay rendijas para la insurrección y también para la arquitectura de buenas noticias. Por ejemplo, un país donde la mayoría gente puede comer caliente día sí día también. Derechos civiles que se expanden disolviendo la sombra de la dictadura, adioses de violencia machista, paciencia de violinistas que componen energías renovables o las ventajas de celebrar nuevos horizontes para niños con la piel tiznada y el corazón lleno.

lunes, marzo 03, 2008

cuando masajeas el mar


la noche echaba sus últimas espumas
y una pelirroja con los ojos infinito
se cruza
se asciende bamboleando el alma desde su tejado

"Tienes una mirada con carisma"

(y a mi me gusta tu desconcierto)

(sobre todo tu invitación y esa manera
valiente de tocar los cuerpos)

miércoles, febrero 20, 2008

Borges baila un twist en una vieja cervecera madrileña

Cada gran escritor tiene un mito. Esa imagen se compone de una extravagante combinación de anécdotas, lecturas, pose y apreciaciones de amigos. Algo como que Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986) vivía feliz en una biblioteca donde consumía libros a modo de oxígeno.

Es fácil imaginarlo como un profesional de la memoria, riendo, proyectando a través de su cerebro complejos mecanismos para explicar el universo, también el rostro de una bella muchacha o la lucha en algún arrabal porteño de finales del siglo XIX, donde luego ubicaría algunos de sus poemas. Sus escritos son misteriosos y exigen máxima concentración.

La leyenda habla también de que tanta exigencia le hacía un hombre poco sociable.Pero los mitos están para desmontarlos. O para relativizarlos. Por eso funciona tan bien la exposición que la Comunidad ha organizado en el Complejo El Águila (en el intercambiador de Delicias emerge esa antigua fábrica cervecera remodelada como funcional centro de exposiciones). Se trata de la muestra fotográfica El Atlas de Borges, un conjunto de imágenes donde se aprecian los últimos viajes de este buscador de historias.

En las fotos se ve a Borges en plena senectud, acompañado de quien primero fue su secretaria y luego su esposa, María Kodama.El genio está erosionado, camina con bastón y ya no ve. Pero todo eso es una impresión superficial, porque Borges está más contento que nunca. Se nota en el pulso de los textos que completan las fotografías.

Maravilla su habilidad para captar la esencia de un sitio en un solo párrafo. ¿La receta? Mezcla unas gotas de historia con un toque de humor y una pizca de sensaciones en primera persona. De tal forma que, no se sabes muy bien cómo, pero te encuentras bailando un twist con el viejo maestro, riendo fascinado.

martes, febrero 19, 2008

¿Es un genio?


La pregunta, están en lo cierto, atañe a Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), el hombre de moda del baloncesto nacional y el último verdugo del Alta Gestión.

La actuación en el partido del sábado del escolta verdinegro nos permite calibrar su grandeza como jugador. En un día aciago en el tiro exterior (1 de 8 en triples), Rudy se las apañó para estar casi en su media anotadora (sumó 18 puntos, cuando promedia 20) y sacar nota en el resto de los capítulos estadísticos: 7 asistencias, 5 rebotes, 4 recuperaciones y, por qué no decirlo, 9 tiros libres anotados sin fallo.

Así las cosas, la valoración (esa entelequia que los matemáticos han diseñado para pesar la magia de un jugador o un equipo) dice que Rudy estuvo por encima de su media (29 por sus habituales 25). Para sumar esa cantidad hay que hacer muchas cosas bien si eres un escolta, con el camino complicado para coger rebotes o las canastas fáciles. Con lo cual, parece razonable argumentar que Rudy es el jugador más valioso de la liga, por delante de Marc Gasol, que lidera el ranking con una media de 25,8 de valoración.

Para responder a la pregunta que encabeza esta reflexión, me remito a las palabras en el diario Marca de Ramón Trecet, ya saben ese tipo que reinventó la narración del baloncesto cuando la NBA era terreno mitológico en España: “Rudy es tan superior sobre el parquet a cualquier otro, que me recuerda al Drazen Petrovic de la Cibona. Mete triples de ocho metros. Cuando penetra, ¡puede cambiar de ritmo tres veces!...”. Hay queda eso. Lo compara con el más grande virtuoso jugador ofensivo alumbrado por el viejo continente. Con la particularidad de que Rudy entiende más el juego y defiende bastante mejor.

La valoración de este sabio nos permite enfilar la respuesta hacia un sí. Sí, Rudy tiene un talento descomunal para practicar este juego. Lo demostró en el 2004, cuando, con 19 años, deslumbró a todos con su repertorio de mates, entradas a canasta y triples insolentes. Eso es el don.

¿Pero qué ocurre si al duende le sumas la capacidad de trabajo de un inconformista? Que aparece el genio. Jordan no era ni de lejos el mejor jugador de su país cuando jugaba en el instituto. Pero su afán obsesivo por mejorar le llevó a ser el más grande de todos los tiempos.

Nosotros, más humildes, nos conformamos con que Rudy haga caso al cineasta Tim Burton: “no permitas que nadie te marque un límite desde fuera, simplemente dedícate a explorar el tuyo”.

miércoles, febrero 13, 2008

La imaginación humana se ha extinguido


Un silbido agudo, entrecortado y tenue fluye por
la coca cola cenagosa del río.

Largos hocicos tienden a pedir cielo
pero a veces se extravían
a causa del ruido constante o de la vibración de las excavadoras.

No escuchaban los mensajes de sus compañeros de manada.

Un delfín blanco
perdido
aterrado
probando músicas
músicas sin respuesta.

Sin silbidos con los que abandonar su ensimismamiento.

Música ahogada por las manos de un simio cerebro,
simio moderno escogido por el planeta para ser de nuevo planeta desierto.

¿Qué siente el último anciano de la última tribu?
En algún lugar de las aguas del Yangtsé ha sucedido

o está sucediendo.

(Para Raúl B, el hombre niño que todavía habla con los perros y que un día me contó la historia de los delfines blancos, a los que los humanos también hemos encontrado un cromo en el álbum de la extinción)

lunes, febrero 11, 2008

Tengo sueño, tengo sueños


Y la parada rubia me sonrío con forma de chica

martes, febrero 05, 2008

callejón


Mensajes de humor
(el contraste entre palabras repeinadas y grandilocuentes
y la miseria que las envuelve) si no fuera porque

miles de islas sufren totalitarismo alma

lunes, febrero 04, 2008

Princesa gótica

¿Te apetece?


me preguntó entonces
con la misma picardía de la que hacen gala sus heroínas…

lunes, enero 28, 2008

Los cielos del Cairo son ruidosos


Miro dentro de mis vísceras y emerge una ciudad llena de de faraonas semidesnudas. Esas chicas miran con extrañeza a las mujeres arena que apenas tienen ojos. Cabecean y sonríen con la relajación de los que han aprendido a resumir el mundo con respiraciones.

Dentro del salón, Emir se rasca la barriga y mira uno de sus tebeos preferidos. Dentro de media hora, empieza el partido del Barcelona, que para los egipcios de este futuro medieval es lo que para nosotros un día representaron los Boston Celtics. Héroes con tanto talento para jugar como atormentada relación con la gloria.

Entretanto, un poeta cántabro roba una lámpara del palacio chino y la mezcla con los cielos del Cairo, donde debajo de una superpoblación de antenas parabólicas se esconden unos pocos adoradores de estrellas.

sábado, enero 26, 2008

¿Señor García?


La azafata, una chica guapa y algo estressada, mira al cielo, hace la pregunta y se encuentra con un tipo tímido, medio canoso, que va camino de los 31 años (los cumple el 23 de febrero). Nunca se anima a preguntarlo de viva a voz, pero esa chica sospecha que el hombre debe ser jugador de baloncesto. Aunque si prescindiéramos de su altura, podría ser perfectamente un vendedor de seguros o el panadero de al lado de casa.

Es verdad que el señor García es un tipo sencillo, que ama por encima de todas las cosas a su mujer, de quien dice se parece a Penélope Cruz, y a sus dos hijos, uno de los cuales le tiene muerto de risa por su ocurrencia de querer ser torero. Al señor García le gusta el cocido maragato y una copa de ron añejo. Es un hombre con gustos comunes aunque elevados, como su preferencia por el cine de Meryl Streep y las playas de Punta Cana.

Pero hay detalles que no se aprecian en el primer flash. En esa fotografía difusa de una mañana en el aeropuerto de Barajas o la estación de Atocha, no se ve al adolescente cordobés de 13 años cargado de ilusiones rumbo a la capital, donde se formó en la cantera del Real Madrid e incluso debutó con la selección nacional sub-22. Aunque no tardó en llegar la puerta abierta de una ristra de equipos humildes donde aprendió a ganarse la vida haciendo lo que mejor se le daba. No era malo. Tenía agallas en defensa. Y raptos de inspiración en el tiro. Pero siempre parecía faltarle algo para echar raíces.

Así las cosas llegó al Baloncesto Fuenlabrada en otoño de 2004. Para la mayoría de la afición era un perfecto desconocido. Pero no tardó en quitarse el celofán de hombre corriente para jugar algunos partidos más que notables. La apuesta salió bien y el equipo recuperó la jerarquía. ¿Pero este tío tiene calidad para jugar en la ACB?

Tres temporadas después, el señor García se ha convertido en el mejor desconocido jugador de la categoría. Tiene un porcentaje de acierto en triples (48%) del que no pudo presumir ni su tocayo Garbajosa en los momentos más brillantes. Convierte cada una de sus defensas en un tratado de instinto y astucia. Y a veces prueba cosas maravillosas que no vienen en el guión, como ese semigancho. Definitivamente, el señor García tiene una vida como para sentirse importante, pero prefiere hacerse el distraído y llevar el traje de timidez los sábados por la mañana. Y, como sucede con el panadero cuando enferma, es ahora que está lesionado cuando más se valora su tarea esencial.