la aceptación es un filete de dolor y gratitud
Haikus, liras, sonetos, submarinismo emocional...cine, series, baloncesto y algo de literatura; arrebatos y destellos para darle arraigo a la posibilidad. Lo mejor está por venir. A través de esa idea, vivo, disfruto y ordeno la realidad, que construimos juntos cada día :-). Un blog de Pedro Fernaud Quintana
domingo, julio 28, 2013
martes, julio 23, 2013
domingo, julio 21, 2013
La crisis como catalizador de una mirada audaz y delicada
La sede COAM es el Colegio de Arquitectos de Madrid. El edificio funciona además como sede de diversas exposiciones visuales. Durante más de 20 días, del 30 de mayo al 20 de junio, este aglutinador de arte cobijó ‘La Cara B’: la crisis como excusa’, una exposición de fotografía que condensó la mirada de diversos fotógrafos que han fogueado su talento en el Máster en Fotografía de Autor y del Curso Superior de Fotografía de Lens Escuela de Artes Visuales. En este reportaje damos cuenta de un caleidoscopio a medio camino entre el documentalismo y el arte; una constelación de miradas delicadas y ásperas a un tiempo que busca nuevos enclaves donde ofrecer sus preguntas al espectador.
Pocas veces en la vida uno tiene la sensación de sentirse como un príncipe sin que la referencia acabe en el salón de los sentimientos o en la azotea de ideas en declive. El caso es que, por esta vez, tuve la suerte de dar un paso adelante en el aprecio del arte en vivo y en directo. Como en el caso de nuestro príncipe Felipe, un tipo que probablemente tenga algunas plusmarcas en el arte de inaugurar exposiciones en nuestro país, mis amigos Raquel y David y quien esto traza disfrutamos de un recorrido individualizado de ‘La Cara B: la Crisis como excusa’. La cortesía corrió a cargo de Ana Amado, coordinadora de la exposición, y algunos de los autores de la muestra, que tuvieron el detalle de acercarse para explicarnos ‘in situ’ la filosofía y elaboración de su trabajo.
Ana Amado, mujer de ojos verde imposible, habló con la claridad de un río tranquilo y al tiempo arrebatado. Un destello de orgullo (y enfado) brotaba de sus palabras cuando nos explicó que la exposición retrata con lucidez las consecuencias concretas de la crisis en la gente que nos rodea. Su labor ha consistido en conferir un trazo de continuidad al trabajo de los fotógrafos. Su idea se centró en aprovechar las posibilidades de la sala para establecer un relato aglutinador de las miradas de los artistas con unas personas y un entorno donde el desamparo y la búsqueda se entrelazan en una sinfonía amarga pero al tiempo revitalizadora, en la medida en que un espejo concentrado siempre ayuda a digerir mejor la realidad.
Amado aprovechó diferentes texturas para enmarcar cada trabajo en función de su alma; alambradas incluidas. El diálogo con los autores se inició con el trabajo de Ana Murillo, cuya generosidad y paciencia resultó clave para disfrutar de este paseo. Murillo retrata la soledad, a menudo el desamparo, de los ciudadanos que sobreviven en los enjambres que conocemos como ciudades, cuyo talento para facilitar la soledad de los seres que la habitan se ha incrementado en los últimos tiempos.
Resistencia, desamparo y belleza; así son las fotos de Ana Murillo
La mirada de Murillo es como un vaso de vodka apenas suavizado por un leve sorbo de zumo. Su mirada nos ofrece la soledad sin aditivos, con una neutralidad espléndida. Pero cuando te quieres dar cuenta, la foto empieza a llorar un color, un gesto, que te recuerda que el mismo silencio es la herramienta de la comunicación. Sus fotos sobresalen en relación al resto por su economía expresiva. Gentes que ignoran a la cámara. Un joven que espera a la vida, puede que al tren. Una señora que ignora la cámara mientras muestra una bata ebria de granate. Un veterano que a duras penas domestica las baldosas.
Esa habilidad para captar el momento (y no edulcorarlo) le convierte en algo así como una zoóloga de la desesperación resignada, ese intangible que tiñe, cada vez con más intensidad, algunas zonas importantes de la jungla urbana. A veces, la mejor forma de piedad es contar lo que sucede con la mayor neutralidad posible, justo lo que consigue
Ana, cuyo talento también se filtra cuando pone voz a los protagonistas de su trabajo: “soy diferente, uno más de los diferentes, un igual entre los diferentes, uno más entre los diferentes, de los que nadie debe hablar porque nadie habla de nosotros”.
¿Qué hacer cuando la realidad te quiere asfixiar con su abrazo de vencimiento? La huida no es mala opción. La huida como forma de búsqueda. Concreta. Y tipos que sueñan, a veces divagan, seguro descansan con los ojos como alas de libertad, como mecanismos de resistencia. Texturas así depara el trabajo de David Mocha.
David Mocha o la búsqueda de un paraíso propio
Mocha, entusiasta y amable durante toda la exposición, busca en los paraísos encontrados de las ciudades: los parques. Y confiere un toque de teatralidad al encuentro con algunas de las personas que lo habitan. Gente que está aquí y no lo está (no lo necesitan, no lo quieren). Su necesidad es inversa, buscan un lugar verde como un templo para dejarse perder “en la búsqueda de su propio paraíso”. Su trabajo tiene, por momentos, un aroma épico que evoca la grandeza de algunos fotógrafos norteamericanos; rastrea pues la belleza que aguarda en el trazo cotidiano, y confiere cierto aliento épico a sus desgastados sobrevivientes, cuya existencia cobra un latido más largo, aunque sea por el espacio de una fotografía, gracias a la facilidad ensoñadora y la factura estética de David.
Javier Malo: confusión, vibración y esperanza
El tercer jalón de la visita nos lleva hasta el trabajo de Javier Malo, titulado Catastropha. La anatomía de Malo es un mapa de tatuajes que encuentran dirección en la mirada de un artista hecho de destellos. El trabajo de Javier es una exploración en la psicodelia de los buscadores de la ciudad. Un tipo que se desparrama por una escalera tras una noche de farra, un político demasiado repartido como para ofrecer un sentido, cruces invisibles que hablan de una necesidad de creer en algo mientras las religiones oficiales se han especializado en cerrar puertas.
Dicho con las palabras del propio Malo: “Catastropha como sinónimo parcial de decadencia…”.Es la cara personal, personificada, de “una Europa que difumina sus fronteras entregada a grandes capitales, y que olvida a sus mujeres y hombres al azar de lo incierto”. El encanto del conjunto fotográfico cincelado por Mola estriba en la sugerencia que emiten sus composiciones, viajes interiores al alma de sus retratados, a medio camino entre la confusión y el impulso, la búsqueda y la desesperación, la vibración y la mezcla de un entorno convulsionado. Pero, como remarca el propio Javier, con “un fondo de esperanza”.
La cuarta artista encargada de alimentar la fantasía del príncipe (por un momento, uno pone las manos a la espalda y frunce el ceño, gesto reconcrentrado que al señor Borbón parece funcionarle como herramienta de conexión con los artistas a los que frecuenta) es Christine Bukhard. Christine es una artista suiza que emite una curiosa mezcla de entusiasmo y singularidad. Esta última faceta queda de relieve con la elección temática de su mirada: las fachadas de los edificios que han quedado varados en su construcción (o adecentamiento) durante esa tormenta que conocemos como crisis.
Christine Bukhard: rastreo de asombro en lo cotidiano
Las fotos de Bukhard interpelan a la paciencia y también la curiosidad del que mira. Son fotos de lo decididamente cotidiano, que de repente cobran un impulso diferente gracias a la observación de Christine, que pone su riesgo al servicio de una “realidad” que “es sólo quimera”. Fachadas que nos hablan de una necesidad de transición, de la apatía y el cambio, de los sentimientos varados; torres de viviendas que, miradas con amplitud, tienen algo sugerente en su manera de cubrirse el cuerpo.
Alexa López de Hierro: 'My house is my Castlle'
Hasta aquí la suerte buena de ser un príncipe. El resto de la exposición la recorremos a caballo de nuestras suelas de público cotidiano. Dentro de la misma, nos impresiona la valentía de ‘My house is my Castlle’, la compilación de imágenes de Alexa López de Hierro, cuya audacia para mostrar el delicado y abigarrado universo interior (físico, sentimental) del hogar de su madre nos recuerda la responsabilidad del artista para ser valiente y elaborar su mirada con materiales que arden, como es la emulsión familiar.
Eva Rufo: 'Bienvenidoacasa'
En esa dirección funciona también “Bienvenidoacasa”, de Eva Rufo, un valioso documento que combina el elemento visual con el testimonial para retratar la situación de desesperanza y estancamiento que muchos jóvenes están teniendo que afrontar durante la crisis al verse obligados a volver a casa y reiniciar una convivencia familiar que les pone frente al espejo de todas las ilusiones, sueños y esperanzas que tenían cuando adolescentes o en su primera juventud y que ahora deben volver a elaborar, empujados por las circunstancias y la frustración de una crisis que, por momentos, parece haber puesto el botón de “congelado” en sus existencias.
Raquel Cebas: 'Arqueología de San Blas'
Por su parte, ‘Arqueología del Gran San Blas, de Raquel Cebas, funciona como itinerario exterior del Barrio de San Blas, un barrio obrero de toda la vida que también se ha visto castigado y agrietado por el impacto de una crisis; una mirada que pone de relieve la amargura y también la dignidad de algunas de sus gentes, así como el empobrecimiento de algunas de sus realidades, como ese deportivo cubierto por una lona que simboliza una crisis con forma de velo, de aplazamiento de lujos, tal vez de alegrías.
Eloísa Ochoa de Zabalegui: 'Naturalezas confinadas'
Claro que no sólo de humanidad vive el hombre. Los psicólogos y los sociólogos convergen en su análisis de la realidad reciente, al señalar que el grado de empatía de las personas hacia sus semejantes crece, pero también lo hace su capacidad para ponerse en el lugar de los animales y los diversos seres vivos que pueblan el planeta. En esa tendencia se enmarca ‘Naturalezas Confinadas’, un proyecto de Eloísa Ochoa de Zabalegui,que retrata el conflicto “entre la voluntad de dominar de los humanos y la energía primaria de la naturaleza”. Una crisis de aliento largo, cuya resolución probablemente dibujará también nuestras posibilidades de futuro como especie.
Alberto García: 'Lo que dejamos atrás'
Por su parte, ‘Lo que dejamos atrás’, mirada cincelada por Alberto García, testimonia de un modo visual las herramientas de trabajo de aquellas personas que, debido a los embates de la crisis, se tienen que reinventar profesionalmente para guarecerse de un “presente incierto”, con la carga de dureza que implica, “en muchos casos, empezar de cero”.
Si estás interesado en alojar o promocionar esta exposición, puedes remitir tu interés a los siguientes correos: Ana Amado (ana@lens-fotografia.es); LENS - Escuela de Artes Visuales (info@lens-fotografia.es).
jueves, julio 18, 2013
jueves, julio 11, 2013
Enamorarse de una canción/Falling in love with a song
El verano de los días llega con una canción así. Los pies descalzos. Y el baile encima de una mesa, con diversas cazadoras amazónicas completando, puede que mejorando, los movimientos. Enamorarse de una música es un camino para la emoción. Diferentes tierras que navegan a favor de tu rock…And roll. Una canción así es la libertad. Amor físico. Breve como una canción. Intenso como una inmersión en una piscina natural. Lo sabes. Lo sientes.
The summer days comes with a song like that. Bare feet. And dancing on a table, with completing various Amazonian hunter, you might improve the movements.Falling in love with a music is a way to emotion.Different land sailing for your rock ... And roll.A song like is freedom. Physical love. Quick like a song.Intense as a dip in a natural pool. You got it. You feel it.
Simply flowing through ease.
martes, julio 09, 2013
La hermana divorciada de Elsa
El sonido sencillo y el cuerpo sublevado.
Como si te tentaras con suavidad.
Rubia escapada de la Academia.
También fugitiva de su propio retiro.
Su beso es una boca bebible.
Vasija vaciada del buen vicio.
Una rubia rota de rumor.
Una lejanía repleta de color.
El sonido suave de la fogata.
La aventura y los reflejos.
El océano contento de casa.Círculo de sangre
Barre las distancias con la dispersión atenta.
El baile de unas lágrimas que quieren alquimia.
Pasos de ‘tienes algo’, destellos de sensual.
Sensaciones sólidas, movimiento puliendo la cerilla.
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sugar woman
El sabor de las cosas auténticas
La ensalada de ventresca quizá no existía cuando el payés
cincelaba su sencillez.
Tampoco le dio tiempo, ni ganas, de abrir ventanas en el océano.
Lo suyo era la vida pegada a la tierra.
Comer con el Ignasi, el Pau y también el Albert.
Un plato de pescado,
una lubina,
un lenguado.
Horas hasta que la luna termina por desnudarse.
Mientras, el sol sabio de la Costa Brava.
Ni muy intenso, ni muy apagado.
La luz se reserva para el sabor de
la comida y la compañía de los amigos.
Una buena ración de sencillez.
Y el desciframiento del tiempo
como quien compone vida.
Las carcajadas aseguradas en la
serena contemplación de la anécdota.
Media tonelada después,
la gente te resumirá como un
grafómono de la lengua catalana,
una vela valiente de humor,
con tus ironías, tu sustancia
y la frase limpia como una lucidez.
Como pegada a la cáscara,
también quedarán los enfados y el miedo,
dicen que sinónimos,
tal vez insomnios,
deuda con la la Tinieblas.
Pero por encima de esa
derruida anulación compartida,
brillará el sonido del oleaje,
el sabor de las cosas auténticas.
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Se llamaba Jorge
Se llamaba Jorge, como aquel caballero que eliminaba
dragones mientras el caos le crecía en el pecho; reconocimiento y vacío; una
más de las trampas del éxito.
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George Best
Antes de que anochezca
Recuento de aciertos.
Memoria modulada.
Volcanes de búsqueda.
Magia vivida.
Dudas como eternas dunas.
Largo aliento.Anáfora
Rugen los aficionados en el estadio.
Ruge el león de tedio.
Ruge la cupletista en el cuello.
Rugen las gentes en el cambio.
Fuente de foto: cadenaser.com
Símil
La inocencia es como un trompetista que siente el silencio
en la música.
Algunos corazones son como un lago.
Algunos corazones respiran como un bosque de espinas.
Algunos corazones piden como un bandido; con convicción pero
con miedo.
Algunos corazones son como un paraíso que pide alguien que
los encuentre.
Autor de la foto: Toby Burrows
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Toby Burrows
Alegoría
La generosidad es una loba regalando su vida a una
jauría de cazadores mientras duermen sus pequeños.
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loba
Multipliquemos el amor
En una aldea que ni tú ni tú yo veremos,
el color acabará encontrando el calor.
De momento, debemos conformarnos con esta discoteca.
Será suficiente con esa sonrisa tímida, esa complicidad.
Como el solo de un piano debidamente acompañado.
Un círculo de vuelta a la facilidad.
Compartida.
Y con tu ejército de amigos con vergüenza.
Pero puedes dejarte encontrar.
Manos que quieren ser orquesta.
Porque tu historia no es de espejos homologados.
El eco de vuestro perfume abre ecos en nuestro futuro.
Fuente de mañana
Pelo que fluye.
Promesa presente.
Ojos en calma.
Autor del cuadro: Andrés Catalá: http://www.andrescatala.com
viernes, julio 05, 2013
jueves, julio 04, 2013
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