domingo, marzo 20, 2016

Canción de nosotros: caleidoscopio de desamparo, belleza y furia



Canción de nosotros es uno de esos libros que funciona a medio camino entre la novela y el cantar de gesto de los outsiders, en creciente número en diversas partes y un grupo humano en el que lo mismo caben los emigrantes, los exiliados, los presos y los buscavidas.
 
Sobre todos ellos (y desde todos ellos) habla Eduardo Galeano, ese insurgente escritor uruguayo que lo mismo vale para afearle el gesto a un presidente de EEUU que para enamorar a quien este en disposición de bailar con el misterio de la vida.
 
Uno de los mejores pasajes de esta novela acontece cuando el protagonista (uno de ellos) sale de la cárcel y celebra con fruición cada pequeña brizna de vida que le ofrece la existencia. El libro relata el desamparo de todos esos mencionados ciudadanos al límite. Y lo hace sin concesiones. Con brutalidad y ternura, acompasado como la vida misma.
 
Por momentos, la lectura se hace difícil (es lo que tiene viajar al centro de las tinieblas de una dictadura o al Ágora del desamparo sentimental )...pero por encima de ese desamparo y de esa indigencia emocional transitoria crece el amor a la vida y a los incesantes gestos de amor, amistad, belleza y camaradería que está nos depara.
 
Hay mucha humanidad transpirando en el relato del viejo maestro charrúa, que nos dejó de a poquito, con el sentido de la dignidad que se entreteje en las partituras de esta canción comunitaria, donde suena el latido acompasado por momentos abrumado de un pueblo en busqueda de pegamento vital.
 
El mismo que he sentido escalando y disfrutando este regalo que el tío Charlie y su amada Rosita me hicieron por haber soplado la 37 velas de aventura vital.
 
Gracias, nosotros :-)

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