sábado, febrero 06, 2016

Lágrimas en la lluvia: distopía con aroma a esperanza

De qué va. Madrid, 2.109. Bruna Husky es una androide con tejido humano que trabaja como detective. En este mundo futurista, el cambio climático ha cuajado y las plagas fastidian la salud del planeta, que renquea bastante; incluyendo tensiones varias entre humanos. Es un entorno áspero donde la sospecha es moneda de cambio habitual y la amistad transpira a través de personas inadaptadas...

En este entorno, Bruna destaca por su elegancia, tenacidad y meticulosidad para averiguar aristas al problema de esa oleada de accidentes, que tiñe de caos "Los Estados Unidos del Mundo".

Por qué me gusta. Por la sugerencia de algunas viñetas (Bruna exhala sensualidad y fuerza, mientras que algunos de sus cómplices dibujan ternura, entereza y algo parecido a la magia en su manera de robarle ases a la extinción). También por la fuerza y la sabiduría que respiran algunos diálogos (como memoristas que conjuran una pérdida incluyendo recuerdos que inculcan a sus cyborgs la idea de un todo armónico). Imaginativa y transgresora, así es esta historia; que cautiva con un efecto misterioso; por lo que se sugiere, por el humor contenido que reparte su heroína en algunos de sus diálogos...

Aspectos mejorables. Parte de su encanto es parte de su limitación...Insinúa mucho, a veces se echa de menos más claridad en la trama. Y el final, aunque tenga aliento poético, deja cierta sensación de...Falta de vuelo, quizá como el propio mundo que se bosqueja.

Cuando leerla. Por ejemplo, en los viajes en metro en el suburbano madrileño en pleno invierno con ínfulas canarias...

Adaptación de la novela de Rosa Montero
Guión original de Damián Campanario
Dibujos de Alessandro Valdrighi







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