domingo, septiembre 22, 2019

Gilda: el perfume de lo sugerente y unos diálogos para asombrarse




Fuente de foto: zeleb.es 

Gilda es el símbolo por excelencia del glamour y la sofisticación. La historia, filmada en 1946 por Charles Vidor, narra la historia de un jugador compulsivo (Jhonny Farrell, al que da vida el magisterio actoral de Glenn Ford) redimido en director de un casino, del ricachón mafioso (Bulin Madson, encarnado por George Macready) que lo rescata y de una mujer tan bonita como agradable y jugona, Gilda (interpretada por Rita Hayworth), que ahora está casada con el ricachon pero que en su momento fue el amor incandescente de Jhonny, al que dejó hecho puré el corazón con sus variables apetencias...

Gilda es de esos animales hermosos para los que el flirteo con desconocidos es la brasa con la que alimenta el fuego de la atracción y el deseo con su amor imposible, hecho de contrastes y ambigüedades. Un idilio a medio rehacer durante la peli, resaltado por unos diálogos depurados hasta la genialidad, como esa escena en la que Gilda afea a Jhonny su proteccionismo (el bueno de Farrel intenta que la mujer de su jefe no se la lie parda con el primer desconocido guaperas y galante que se cruza en su camino) con estas palabras: "si yo fuera un rancho, mi nombre sería Tierra de Nadie..." ).

Gilda es también, durante la mayor parte del rato, una oda al cine negro y la psique torturada de esas parejas que juegan al gato y el ratón en el grueso del tiempo compartido.

Visualmente es hipnótica, con una puesta en escena teatral, y sobreabundancia de copas y fumeteo. En cuanto al contenido, resulta instructiva: muestra cómo las pequeñas venganzas sentimentales acaban tiñiendo de un clima emotivo atormentado a sus protagonistas. Y, a pesar de todo eso, es una película que engancha, por el carisma de sus personajes y la tensión que emanan sus escenas... Donde nada es exactamente lo que parece.


                      Fuente de foto: Wikipedia 

Una historia adelantada varios decenios a su tiempo. Co-escrita (Marion Parsonet) y producida (Virginia Van Upp) por dos mujeres. Un canto a la liberación de las féminas (una insinuación al menos). Una protesta a la huelga de amor y de atención de algunos hombres hacia sus mujeres, en un tiempo en el que una parte significativa de las chicas eran exhibidas como objetos o trofeos de caza...

Gilda nos cae bien por su simpatía (memorables los diálogos con el tío Pío, una suerte de filósofo  de ocasión entre bastidores del casino y Pepito Grillo también de Jhonny), su ansia de libertad, su belleza y su talento para la insinuación (la manera en la que se quita el guante mientras canta Put the Blame on Mame es una de las cumbres de la sugerencia y el erotismo del cine todos los tiempos).

Además de cine negro, esta camaleonica historia es también drama, comedia, aventura y... Romance, es lo que ocurre con las obras maestras, que adquieren una tonalidad nueva conforme las revisitas. Y celebras ese encanto que perdura.

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