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jueves, septiembre 30, 2021

Dos artesanías de Ford para encender una fogata sentimental


Fuente de foto: Blog Culturalmente Incorrecto 

 John Ford fue un actor, director y productor estadounidense. Su talento y compromiso con el cine fue distinguido con 4 premios Óscar. 

En esta ocasión vamos a dar algunas pinceladas de dos artesanías de primera que cinceló: Río Bravo (1950) y El último hurra (1958). 

Río Grande habla del compromiso con la patria, la familia, los amigos y los compañeros de destino. Lo hace de una manera sutil y emocionante, a la manera del mejor cine de este retratista del alma humana.

El último hurra demuestra por qué Spencer Tracy fue uno de los mejores actores de su generación. La cinta narra el atardecer vital de un político astuto y carismático, lleno de aristas, que, indomable, se resiste a dar un último vals...por el camino, su sobrino descubre sus clarosocuros y grandeza, que serán el legado de una manera de entender el bien común de la comunidad.

En Alas y Raíces profundicé con un artículo en estas impresiones sobre dos películas que ensanchan el universo emocional...

martes, mayo 04, 2021

Cine para explorar el ancho de banda emocional


 Fuente de foto: Al día News 

En esta breve nota recomiendo tres películas por sus características singulares para recorrer el arco emocional. Volver a empezar (1982), de José Luis Garci, es una oda al clasicismo y la nostalgia, que enamora por su sabor a momentos auténticos, ya sea por su romanticismo o por su exaltación de la amistad y esas pasiones cotidianas que te vinculan a la vida. A Garci, que logró el primer Oscar a una película española con esta historia, a veces se le va la mano con el modo en que se recrea en gestos y planos, pero el tono general es notable.

Nomadland, la gran triunfadora de los Oscar de este año, retrata la odisea de una mujer que escoge el nomadismo como modo de vida tras perder a su marido. Es una película áspera, sin muchas concesiones y con bastantes tiempos muertos (que ponen la paciencia cinéfila a prueba). Por momentos cautiva por la belleza de su paisajismo y los silencios de autointrospección que despliega. Pero decepciona por su falta de profundidad para bucear en las causas de la marginalidad de sus protagonistas. Tampoco ayuda la cerrazón de la protagonista en abrirse al mundo, que complica empatizar con ella.

Por último, encontré el otro día una agradable sorpresa del cine español de este año. Se llama Loco por ella. Cuenta la historia de dos jóvenes que se enamoran en una noche delirante y magnética. El reto para ellos es afrontar la enfermedad mental de la protagonista. Una temática delicada que se aborda con tacto, verismo y buenas dosis de humor. Quizá a veces se recurra demasiado a la broma fácil en esta historia, y tampoco profundiza mucho en las complejidades de los protagonistas, pero te hace pasar un buen rato y deja un poso de esperanza.

Sobre estas tres pelis he hablado con más detalle y algo más de vuelo en la página web de Alas y Raíces. 

lunes, agosto 31, 2020

Tenet (sin spoilers): una película de suspense con nuevas posibilidades temporales cuánticas

 


        Fuente de foto: hipertextual.com

Christopher Nolan (Londres, 1970) es algo así como el Steven Spielberg, el Stanley Kubrick y el Alfred Hitchcock de nuestro tiempo (aunque es verdad que ha crecido el nivel promedio de los cineastas respecto a épocas precedentes, la genialidad a la hora de contar historias en la gran pantalla cada vez escasea más y de ahí que sobresalga tanto la brillantez de este guionista y director británico, cuya última película es considerada como el gran lanzamiento cinematográfico de este 2020).

La comparación suena hiperbólica pero es así como funciona el cine de este seductor de mentes (con el don para conectar con el gran público de Spielberg, el talento para el suspense de Hitchcock y la singularidad en los argumentos y la forma de contar historias de Kubrick) cuya grandeza (a veces, grandilocuencia) como contador de historias es el reflejo de un ego astronómico y una complejidad que acaba resultando, por momentos, hipnótica gracias a su valentía para innovar en la manera de estructurar la narrativa de sus relatos (algo que ya pudimos apreciar en otras obras de su filmografía como Memento y Origen, pero que alcanza nuevas y sorprendentes cotas en esta peli, repleta de variaciones en el punto de vista y el entrecruzamiento de tiempos narrativos). 

 Fuente de foto: El Diario Vasco

Con Tenet, Nolan desafía nuestra inteligencia y conocimientos sobre física cuántica. También logra atrapar tu atención desde la primera secuencia a través de una sucesión de pirotecnias visuales y argumentales que casi le dejan a uno sin resuello. Como le dice al protagonista una de las introductoras a este universo, no lo pienses mucho, siéntelo... Y eso es lo que uno vive a través de este carísimo perfume cinematográfico (la producción de esta historia ha superado los 200 millones de dólares): un poema en prosa que apenas se entiende aunque se intuye su lucidez, y que contiene una oda a las héroes anónimos nada desdeñable.

Grosso modo, Tenet cuenta la historia de un espía estadounidense (intererpretado con buena nota por John David Washington, hijo de Denzel) que, probado su valor y lealtad, recibe el encargo de salvar al mundo de una situación límite. A partir de esa premisa, nuestro protagonista tendrá que ir tejiendo alianzas con nuevos compañeros de viaje, al tiempo que aprende una manera nueva de manejarse en el tiempo y el espacio...

    Fuente de foto: Diario Sport

La película es un prodigio de efectos especiales y articulación del sonido, con una banda sonora desbordante (a veces para bien, a veces para mal porque no a todo el mundo nos gusta que nos tomen por un niño de Hammelim al que hay que 'telegrafiarle' cada emoción...). Es una dinámica que por momentos roza la ópera visual y por otros provoca irritación, sensación comprensible hasta cierto punto si tenemos en cuenta que durante la peli, casi sin solución de continuidad, como espectadores, nos toca ponernos el traje de espía, bellezón en apuros, sobreviviente y soldado... 


      Fuente de foto: lavanguardia.com

El sentido del ritmo es, por momentos, vibrante y atinado. En otras ocasiones la trama es reiterativa y acaba surgiendo la impaciencia y el desgaste. Con el cine de Nolan me sucede algo parecido a lo que experimento con las cintas de Tarantino y Alex de la Iglesia; su cine es excelso en cuanto a poderío visual y destreza para articular acción y dinamismo...sin embargo, sus pelis no suelen dejar poso. Y uno lamenta que no haya (o no se transmita) un mayor trasfondo vital, como si sucede con las obras de genios de este arte como Ford, Scorsese o Coppola.

Es verdad que en el caso de las pelis de Nolan hay un celofán sofisticado, tremendamente bien sustentado en un sustrato de solvencia científica y hasta narrativa, pero sus pelis no dejan ese algo más en actitudes vitales o códigos de conducta que distinguen a las obras maestras de las películas que están muy bien ... No hay una profundidad que puedas decir que te conmueva o que cambie tu manera de mirar o sentir las cosas. 

 

     Fuente de foto: elespanol.com

En cualquier caso, como producto de entretenimiento y diversión Tenet es una artesanía  sobresaliente. Y también es muy estimable la capacidad interpretativa que despliegan en sus roles, tipos y tipas como Keneth Branagh, Elizabeth Debicki o Robert Pattinson; este último, por cierto, demuestra en esta película que su elección como próximo Batman (prevista para el 1 de octubre de 2021) puede que no sea tan descabellada como parecía en un primer momento...

En resumen, cine palomitero de alta escuela: ideal para vibrar, como ese ligue de una noche lleno de química y acción, pero cuya conversación no invita a repetir aventura... 

jueves, junio 04, 2020

Mientras dure la guerra: una mirada valiente y ecuánime a las contradicciones de Don Miguel de Unamuno y los desastres de la Guerra Civil



                   Fuente de foto: ABC.es

Alejandro Amenabar es uno de los directores más singulares e interesantes de la filmografía española de los últimos 25 años. Recuerdo con mucho agrado su temple para articular el suspense y el misterio que demostró en películas como 'Tesis', 'Abre los ojos' o 'Los otros'. También su habilidad para profundizar en los márgenes de la condición humana, en películas como 'Mar adentro'.


           Fuente de foto: fotogramas.es

Tenía muchas ganas de ver su última obra, 'Mientras dure la guerra', desde que escuché su entrevista al respecto en 'Hoy por hoy', de la Cadena Ser, con Angels Barceló, y también al conocer como Arturo Pérez Reverte saludaba su creación "ecuánime", al tiempo que expresaba que le “había gustado mucho”. 

Tengo que decir que, por esta vez, las expectativas quedaron ampliamente cubiertas e incluso dejaron un aroma de grata sorpresa. 'Mientras dure la guerra' cuenta los últimos años de existencia de Don Miguel de Unamuno, uno de los más grandes escritores pertenecientes a la generación del 98, que despuntó en su faceta de novelista, con obras como 'Niebla' y 'San Manuel Bono Mártir', y en la de ensayista, con meditaciones como 'En torno al casticismo' y 'Vida de Don Quijote y Sancho'.


      Fuente de foto: micropsiacine.com 

Unamuno tuvo una vida tan polemista, pasional y  contradictoria como el sabor que dejan sus creaciones. La interpretación que del escritor vasco hace su paisano Karra Elejalde es sencillamente magistral: llena de contención, apasionamiento, soberbia, ternura, fragilidad y delicadeza. La película es, en palabras de Amenabar, fiel al espíritu de la historia, aunque es verdad que se toma algunas licencias creativas en la construcción de situaciones y diálogos: Unamuno se pasó años criticando a la monarquía y al dictador Primo de Rivera, lo que le costó el exilio a Fuerteventura. Después, fue ardiente defensor de la República, de la que llegó a ser uno de sus diputados. Sin embargo, pronto se desencantó por la manera en la que en el gobierno de esta se manejaron asuntos como la reforma agraria o la apuesta por la acofensiobalidad del estado, entre otros.

La película nos cuenta como Unamuno apoyó inicialmente el alzamiento militar liderado por generales como Mola, Franco o Sanjurjo, entre otros. Y cómo al poco tiempo se desdijo al ver las injusticias y asesinatos ideológicos que estaban cometiendo. La mirada de Amenabar, decíamos, es ecuánime porque insinúa también los criminenes cometidos en el bando republicano y confiere dignidad a algunos de los jerifaltes de los sublevados (Eduard Fernández borda a Millán Astray, aquel novio de la muerte) y Santi Prego dota de dignidad y matices a la tantas veces parodiada figura de Franco, el dictador que nos impuso su modelo de vida a los españoles durante 36 años (1939-1975, cuando falleció), que incluyeron asesinatos, ajusticiamientos y desapariciones forzosas (los historiadores cifran en 150.000 las personas que fueron asesinadas durante el régimen franquista, por motivos fundamentalmente ideológicos), además del catálogo completo de represiones: política, religiosa, educativa, de libertad de expresión y asociación...


       Fuente de foto: El Correo Vasco 

La película cumple pues una triple función: entretiene, contagia el interés por nuestra historia y abre la panorámica para profundizar en las aristas de la personalidad de Unamuno y del pueblo español. Lo consigue gracias al mecanismo de relojería de su guión, que contiene las dosis adecuadas de ingenio e información, así como por la direccion e interpretaciones, bien adobadas por unos logrados escenarios y caracterizaciones, así como la banda sonora, compuesta por el propio Amenábar, que ya hizo lo propio con otras de sus películas, y que realza los momentos cumbre de la historia, que alcanza su climax en el famoso enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, con aquel aforismo supuestamente pronunciado por Unamuno: "veneceris pero no convencereis...".


       Fuente de foto: La Voz de Galicia 

Por fortuna, aunque a veces no lo parezca, en el siglo XXI hay espacio para contadores de historias que hilvanan pedagogía, artesanía y entretenimiento como hace en esta historia el director hispano-chileno (seguro que Chaves Nogales le daría su enhorabuena) para alumbrar algo de entendimiento sobre nuestras grandezas y demonios como pueblo...el reto es cómo acercarnos a la construcción de ámbitos más incluivos, posibilitadores y diversos, donde prime el bien común y lo que nos hace crecer... Una Aspiración que está hecha de una mayor coherencia, en la que lo personal y social vayan poniéndose cada vez más de acuerdo, lo que es necesidad en los complejos tiempos que nos toca afrontar. 

lunes, junio 01, 2020

El viaje de Chihiro: una aventura para recordar las cualidades y los amigos que pueden florecer en el camino



                Fuente de foto: eldiario.es

Una niña de diez años viaja en coche con sus padres rumbo a la ciudad que será su nuevo hogar. La perspectiva no acaba de gustar a la pequeña, que no para de lloriquear y quejarse. Su padre se despista y acaban desviándose del camino para encontrar un misterioso lugar, que parece un gigantesco parque temático abandonado.

Sus padres quedan entusiasmados por una serie de viandas que hay en un puesto de comida  abandonado. Entretanto, Chihiro, que así se llama la niña, conocerá toda clase de animales, fantasmas y criaturas en una aventura inolvidable, que nos tendrá con los ojos bien abiertos y el corazón asombrado.


                Fuente de foto: Disney Wiki

El viaje de Chihiro (2001) es posiblemente la obra maestra más conocida y celebrada de Hayao Miyazaki, genio japonés del cine de animación, y su estudio Ghibli, considerado como uno de los mejores a escala mundial en el ámbito de la animación. Esta película concitó un difícil mérito, poner de acuerdo a los exigentes catadores del cine cultureta del viejo continente: ganó en 2002, ex aequo con la película 'Domingo Sangriento', el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín, y el gusto de los amantes del cine universal, logrando, también ese mismo año, el Oscar a la mejor película de animación.


                   Fuente de foto: RTVE.es

'El Viaje de Chihiro' cautiva por la manera tan enigmática en la que entremezcla aventura, superación, descubrimiento, amistad (cuando en el diccionario se busca la definición de carisma, deberían poner el ejemplo del personaje de Haku), fantasía y crítica social (varias conductas y roles son diatribas contra la sociedad de consumo, que nos envilece en ese insatisfacción permanente de consumir afectos y recursos).

Chihiro se hace querer por la valentía con la que afronta las situaciones difíciles, y por el sentido de la lealtad y la gratitud que entreteje con los amigos que va cultivando conforme discurre la historia. Pasa de ser una niña mimada a un ser humano que se compromete por salvar y cuidar a las personas que encuentra en el camino y con los que construye lazos de afecto.


   Fuente de foto: culturacolectiva.com

La historia deja poso: es una invitación a poblar la vida con valentía, imaginación y solidaridad, mientras se aprende a mirar adelante, integrando los aprendizajes y las amistades que se van tejiendo en el camino. Además es entretenida y divertida. Lo que la hace apta para ver con toda la familia. Por el camino, uno se deleita con su música y su enigmática sabiduría oriental, que acompañan de fondo...





domingo, septiembre 22, 2019

Gilda: el perfume de lo sugerente y unos diálogos para asombrarse




Fuente de foto: zeleb.es 

Gilda es el símbolo por excelencia del glamour y la sofisticación. La historia, filmada en 1946 por Charles Vidor, narra la historia de un jugador compulsivo (Jhonny Farrell, al que da vida el magisterio actoral de Glenn Ford) redimido en director de un casino, del ricachón mafioso (Bulin Madson, encarnado por George Macready) que lo rescata y de una mujer tan bonita como agradable y jugona, Gilda (interpretada por Rita Hayworth), que ahora está casada con el ricachon pero que en su momento fue el amor incandescente de Jhonny, al que dejó hecho puré el corazón con sus variables apetencias...

Gilda es de esos animales hermosos para los que el flirteo con desconocidos es la brasa con la que alimenta el fuego de la atracción y el deseo con su amor imposible, hecho de contrastes y ambigüedades. Un idilio a medio rehacer durante la peli, resaltado por unos diálogos depurados hasta la genialidad, como esa escena en la que Gilda afea a Jhonny su proteccionismo (el bueno de Farrel intenta que la mujer de su jefe no se la lie parda con el primer desconocido guaperas y galante que se cruza en su camino) con estas palabras: "si yo fuera un rancho, mi nombre sería Tierra de Nadie..." ).

Gilda es también, durante la mayor parte del rato, una oda al cine negro y la psique torturada de esas parejas que juegan al gato y el ratón en el grueso del tiempo compartido.

Visualmente es hipnótica, con una puesta en escena teatral, y sobreabundancia de copas y fumeteo. En cuanto al contenido, resulta instructiva: muestra cómo las pequeñas venganzas sentimentales acaban tiñiendo de un clima emotivo atormentado a sus protagonistas. Y, a pesar de todo eso, es una película que engancha, por el carisma de sus personajes y la tensión que emanan sus escenas... Donde nada es exactamente lo que parece.


                      Fuente de foto: Wikipedia 

Una historia adelantada varios decenios a su tiempo. Co-escrita (Marion Parsonet) y producida (Virginia Van Upp) por dos mujeres. Un canto a la liberación de las féminas (una insinuación al menos). Una protesta a la huelga de amor y de atención de algunos hombres hacia sus mujeres, en un tiempo en el que una parte significativa de las chicas eran exhibidas como objetos o trofeos de caza...

Gilda nos cae bien por su simpatía (memorables los diálogos con el tío Pío, una suerte de filósofo  de ocasión entre bastidores del casino y Pepito Grillo también de Jhonny), su ansia de libertad, su belleza y su talento para la insinuación (la manera en la que se quita el guante mientras canta Put the Blame on Mame es una de las cumbres de la sugerencia y el erotismo del cine todos los tiempos).

Además de cine negro, esta camaleonica historia es también drama, comedia, aventura y... Romance, es lo que ocurre con las obras maestras, que adquieren una tonalidad nueva conforme las revisitas. Y celebras ese encanto que perdura.

jueves, mayo 21, 2015

Qué extraño llamarse Federico: anatomía de un mito reverenciado en vida




¿Se puede sobrevivir al éxito y seguir produciendo obras de calidad? La trayectoria del cineasta italiano Federico Fellini (distinguido con 5 Oscar durante su trayectoria fílmica) nos dice que sí y esa es una de las líneas que enmarca el interés de esta película, modelada por su amigo Ettore Scola.
De qué va
La historia relata la vida de Federico Fellini, centrada en su trayectoria profesional. Básicamente, la cinta nos cuenta su singladura previa al reconocimiento internacional, como dibujante de cómics en los periódicos. La cinta es también a historia de una amistad, entre el propio Scola y Fellini, y la anatomía de un mentiroso (llámenlo fabulador) entrañable, que hizo de la exageración y la fantasía su seña de identidad como contador de historias.

Por qué me gusta
Por el sentido del humor que late en la mayoría de sus fotogramas. Porque la historia está contada con gracia a partir de ciertas repeticiones en el eje narrativo y porque mezcla lo real con lo surreal para acercarnos al mito.

Lo que echo de menos
Más profundidad y estructura en el desarrollo de la historia. Queda como una bonita sucesión de viñetas pero le falta empaque para hablar de una película redonda. Es lo que ocurre cuando abusas de las anécdotas, por mucho color que estas posean. No obstante, la película funciona como documental ficcionado, con algunas escenas que definen al mito.

La guinda
La escena en la que Fellini y Scola recogen y hablan con la prostituta, en un paseo en coche lleno de fuerza y surrealismo. Un compendio de humor, surrealismo y aprendizajes sobre la naturaleza humana.

Cuándo verla
En un día en el que quieras echar pimienta a una jornada anodina de una semana cualquiera.