jueves, enero 01, 2009

Enamoradas de Barcelona


Están a las faldas de un año nuevo
y me piden que apriete el botón.

Apriétalo.
Pero no te lo cargues
(y ríe,
debajo del dragón
y buscamos en el bolsillo).

No te conoceré
(no te conozco)
y recorro la ciudad
evocando tus rasgos,
cada uno de tus descuidos,
el modo en que muerdes.

Me gusta verte comer.
Aunque sea desde una distancia oriental.

Me preguntas,
te pregunto.

Cuando te levantas de la mesa
me hablas de un lugar que ni me suena.

Eres más alta de lo que esperaba.
Ella es más como de mi tamaño.
En realidad, eso como que importa
poco. Tan poco.

Me importa esa alegría lenta,
esa elegancia de ignorar el novio.

Tu vibración de mujer isla
sonriendo también ha acabado
empezando la ciudad.

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