martes, julio 01, 2008

Gemelas andinas


Cara subrayada por
el de ejecutiva corte de pelo.

El cuerpo de rosa
y las piernas liberadas.

Manos buscadoras
y blasfemias recitadas
con el tranquilo último arrogante
de quien
se está merendando
la ciudad.

domingo, junio 29, 2008

Boca roja


Collar rojo

Pies rojos

Blusa blanca


A punto para el despegue


sábado, junio 28, 2008

Manos de charol


El tren tiembla
y toca la


(sonrisa)


con un leve
movimiento

viernes, junio 27, 2008

Mujer mapa


Pechos confiables
y la boca pensativa
de las chicas que siguen
prometiendo.

lunes, junio 23, 2008

Alemana


Las ropas acuáticas

y el cuerpo

pidiendo
sal.

viernes, junio 20, 2008

Chica de los instantes


Por eso merece la pena ir sentado

jueves, junio 19, 2008

La pareja


Mirada de lobo
y boina moderna
templando la revolución.
Ella,
con los hombros
dejándose
interpretar

miércoles, junio 18, 2008

Pies desnudos


Me gustaría
llamar
la canción
de ese modo.

lunes, junio 16, 2008

Me gusta tu crema de piel


Ella ríe

y casi se podría

navegar en tu

toalla

viernes, junio 13, 2008

Bikini Rosa


Bikini Rosa
se bambolea
hacia el centro
de la
noche.
Iza sus pies
y abre de frente a boca
el silbido del descontrol.

miércoles, junio 11, 2008

Green Woman


Green woman mira

con la pequeña escurriéndose botella

llena de mensajes.


Green woman duda con la

fascinación de sus piernas.


Aprieta los mensajes

y su cazadora reparte brillantina.


Green woman lleva tres faldas

y ofrece baile

con un botón

que pide una mano.

O dos.


martes, junio 10, 2008

Primavera


Agua con pipas

sonido de guerreros


Chicas londinenses que se tambalean

lunes, junio 09, 2008

Filarmónica de respiraciones



Las chicas se lo toman con alma

lunes, junio 02, 2008

Junio


Agua muerde el sudor del asfalto



también

Haiku de cuerpos

lunes, mayo 26, 2008

Risa y sal gorda


En el barrio de los cines de versión original una chica y un chico mantienen una apacible discusión sobre qué clase de cine resulta más eficaz para desconectar y pasar un buen rato: una comedia o una de acción.
Tras deliberarlo al son de una ración de empanadillas, enfilan una comedia española llamada Fuera de carta. La película ha sido concebida por un grupeto de guionistas de series oficialmente divertidas como Aída o Siete vidas. El chico no las tiene consigo, pero las empanadillas han entrado sin sobresaltos y su amiga rivaliza con el en despistes y ensoñaciones, así que supone que la pantalla puede llevar sorpresas.
Por esta vez, nos e equivoca. Fuera de carta es divertida de un modo objetivo a la manera en la que se puede decir que Scarlett Johansson es una diosa de nuestro tiempo.
La cinta narra la historia de Maxi (brillante señor Cámara, cuyo talento siguen en progresión), un cocinero egocéntrico y habilidoso, al que la vida parece sonreír. Tiene a su servicio a una plantilla de currantes que hacen las veces de familia, conformada por algún bala perdida entrañable, suerte en la que sobresale el señor Tejero. Tampoco le anda a la zaga Lola Dueñas, que para la ocasión se pone el traje de tía buena atormentada, un traje bastante apropiado para una de las chicas más fluyentes de nuestro cine, capaz de sobresaltarnos con una sonrisa que no le cabe en el traje. Todo se complica para el señor Maxi cuando aparecen en escena sus hijos, que acaban de perder a su madre como consecuencia de un cáncer.
El caso es que la película no cae demasiado en el drama y se convierte en un continuo disparate. Apenas es verosímil, otra veces parece una caricatura pero por encima de esas impresiones se impone la risa o la sonrisa. Resulta complicado encontrar historias con tanta densidad de chistes o situaciones logradas. A veces este costumbrismo de antihéroes se hace predecible y agradable, a la manera en la que el trapecista consigue que su chica se ría con los mismos chistes de anteayer. En otras, la historia se parece a uno de los viejos cuentos de Disney, con cantidades generosas de moralina.
Es lo que ocurre con los directores noveles, que rebosan detalles brillantes y carecen de ese toque sutil del que ha castigado la barra del ver unas cuantas docenas de veces. No obstante, los amantes de toda la vida del cine español pueden estar contentos porque ese exceso de sal gorda se compensa con detalles estilosos como la aparición de secundarios tipo Luis Varela (recitador de los dos mejores chistes de la cinta) o Chus Lampreave, encasillada en un personaje de la movida que sigue fascinando por su toque de ingenuo y malicioso propio de la tía abuela del pueblo de toda la vida. El cine español también puede servir para eso. De hecho, va implícito en su ADN. Disparata aguas, crea un cuento y nos hace reírnos de las pequeñas miserias con un toque excesivo que nos reconcilia con el nuestro carácter mediterráneo, donde por el mismo viaje un tipo puede haber sido cocinero, putero, marido, muerdealmohadas (citas textuales del personaje) cabrón, buena persona, rey de la incorrección y desastroso entrañable. Al final, ya de vuelta a la pista de despegue del búho, el chico le reconoce a la chica su buen gusto, mientras la luna se hace la serena.

viernes, mayo 09, 2008


Ya no
necesito
ponerme serio
delante del océano

miércoles, mayo 07, 2008

Ros


Pequeño tigre vallecano
mira con asombro
vuela con ondulaciones
y escoge
tres
libros
mal sentados
como casa

(alegría también es la suma de sus despistes).



(Para Chiki y María)

lunes, mayo 05, 2008

¿Cuál es la pregunta?


El amor es la respuesta, pero ¿cual es la pregunta? Con esta pegatina despega Ocho citas, uno de esos amables artilugios fabricados por el cine español. Se trata de una comedia que se hace corta. No es ninguna genialidad, pero a través de la sencillez provoca sonrisas y, en alguna secuencia, carcajadas. Cuando termina, el Madrid ha ganado la liga, lo sabes casi instantáneamente cuando suena el claxón. La vida te sonríe con un cabeceo cómplice y puedes pasear en manga corta.
La película traza una radiografía sobre cómo discurren las estaciones de una vida en pareja. Hay que reconocer que resulta especialmente divertida la escena en la que un despistao acude a una cita con su chica y por el camino se le aparece la familia con todos los lugares comunes llevados al disparate. Cualquiera que haya vivido alguna vez la situación de tener que hacer de diplomático y presentarse a los padres de tu piba, sabe que es un marrón, pero también se puede convertir en dos cosas. Por un lado, puedes concentrarte como un actor y hacerte pasar por el perfecto yerno: atento, simpático y solicito (es una tarde, chico, hay quien tiene que pasar los fines de semana en casa de los parientes postizos). Por otro, existe el riesgo de que te entren los nervios y que, al más puro estilo Señor Fo o Seth Cohen, te de por rajar de todo y todos para alborzo de la santa madre y cara de desaprobación del padre, celoso de que su niña acabe en manos de otro señor de los excesos.
Esta clase de situaciones son retratadas con maestría en una de la escenas de la película, que vale por si sola la pasta de la entrada (un par de zumos en el Tuper Ware). Con una galería donde están los padres atentos y maniáticos, el hermano desastre con novia ninfómana, el padre ligón y apartida, el abuelo tarambana o el hermano malote que se niega a darte la mano. ¿Quién da más? Claro que el infierno siempre se puede aliviar con unos cubitos de hielo de donde emerge el ángel (ver foto) que te ha traído hasta ahí.
Al margen de esa larga digresión, hay escenas para que todos nos sintamos retratados por la vía de la absolución porque a fuerza de exagerar las caídas libres siempre es más fácil reconciliarse con un pasado cuajado también de momentos épicos. Momentos como el que vive Raúl Arévalo (sobrino español de Sean Pean), que amanece con una chica apetecible y la convence de repetir el polvo por la vía del piropeo. Es lo que tener tiene el alma poeta. Claro que varios versos juntos es lo que ofrece la primera estación cuando un perdedor buenazo como Tejero (otro a reivindicar) se pierde cuando llega el momento de besar a la profesora que le tiene loco. Un momento que reivindica la servilleta como plan b hacia unos pechos animándose hacia el techo).
Y que más, que siempre habrá segundas oportunidades. No lo olvides, muchacho, no lo olvides. Segundas oportunidades donde la chica quiere follar aunque sea vaciando un barreño de absenta. Y otras ocasiones donde la buena onda de una inesperada te hace olvidar los monólogos derrotistas y adviertes que las chicas londinenses que se tambalean en la barca filtran las invitaciones de sus escote por toda la piel. Si te descuidas, la historia rueda divertida y de repente aprendes a bailar, dejarte llevar como el granuja padre que también tiene tiempo para probar el sí de reencuentro.
La pregunta es el camino. Por eso solo existe una forma de convocar la risa: mirarte y olvidarme de todo y disparatar mientras la risa llena de expectativas el puente. Ese en el que te encoges de hombros y haces una comedia con los desastres de ayer. Para eso el cine, para eso valen las palabras, dardos preferentes del mañana.

lunes, abril 28, 2008

Quedarse inmóvil


Una fábula sobre la locura terrorista. Algo así ofrece Todos estamos invitados, la última película de Manuel Gutiérrez Aragón, que se deja ver con la facilidad de las cintas hechas con las vísceras y el alejamiento. Como si fuera un libro de ciencia ficción, la película narra la historia de un etarra amnésico, Oscar Jaenada (actor colosal), que de repente debe enfrentarse a una pregunta abundante en estos tiempos. ¿Quién soy yo? ¿Qué cojones hago aquí?
El chico empieza a trabajar la arcilla mientras masajea la sonrisa de la coordinadora del taller: Francesca, una chica italiana con la que es fácil idealizar. Quizá sea su simpatía lenta o la manera en la que inaugura los días con su novio, el señor Coronado que en esta ocasión encarna a un profesor universitario amenazado por los fascistas vascos.
Entretanto, la bala que ha recuperado su cerebro (donde habita el alma según el señor Punset) le propone sueños donde se debate a medio camino entre la redención y el infierno.
La película merece la pena porque traza la radiografía de un día cualquiera para un amenazado por ETA. Las reuniones con los policías de la Ertzaintza , donde te vienen a decir que lo mejor es quedarse inmóvil o lo que es lo mismo: estar muerto en vida. Cómo no sentirse conmovido con la manera en que el profesor se emparanolla cuando piensa que a su alrededor le están siguiendo para trazar las estaciones de su asesinato.
Es justo denunciar la miseria de mirar para otro lado. Pero también lo es reconocer que el miedo es una de las emociones más potentes. Como explica en un momento dado Francesca, el sufrimiento arraiga mejor en el alma que el amor o la esperanza. Crece más rápido y con más intensidad. Por lo que es fácil entender cómo discurre el hilo temático de una historia donde también existe una playa para refugiarse.
Algo mejor: para ser feliz, con esa felicidad blanda que da su cuerpo mientras la risa envuelve de espuma el desconcierto. No es una historia para reír pero teje resistencias.
Josu Jon lo sabe, escucha su tristeza y sabe que se ha incendiado. Pero al menos quedan arrestos para detener la sinfonía del terror. Y esos gestos dignifican y cambian la maquinaria del vacío. Por eso merece la pena echar un ojo a esta historia de verdugos y vencidos. Porque no está de más recordar que todos estamos invitados a mejorar el curso de nuestro río. Quizá hoy no. Tampoco mañana.
Pero acabarán surgiendo nuevas tardes de lujosas risas. Tardes que devuelvan futuro a los martirizados por los portavoces del miedo. Futuro para que la gente se ponga en la piel del otro y las Francescas de este mundo tengan todas las moras del pastel. Futuro para que ese rincón cantábrico, con gente orgullosa y entrañable, con sus montañas de lluvia, recupere algo tan elemental como la convivencia.

lunes, abril 14, 2008


Manos fluviales me hicieron río


martes, marzo 18, 2008

Vuelven los haikus por primavera


Tenerife


Mamá lo es todo.

Abrazo de despegue.

Tu risa es vuelo.


Málaga


Fútbol con tanga.

Rock sin prisas

(ni flashes).

Comida con sabor.


Badalona


Guapas de barrio

mares naciendo luz

besando en banco.

martes, marzo 11, 2008

Fascinación


Levantarse con una canción suave en la piel

Intercambiar con las desconocidas


Reir sin pensarlo con el viejo camarada

Escuchar el rumor de los muslos mezclados con la tierra mojada

lunes, marzo 10, 2008

Chica en vuelo se prepara


Hay quien no quiere aventura en un sitio póster. No sé muy bien a que se refieren. Sito póster es la playa de Taganana, un sitio escondido entre montañas donde las olas se ponen cachondas antes de tumbar con dulzura a una chica francesa que se ha tostado en su primer día. La chica se llama Natalie y sus ojos se parecen a Isla James.

Este mediodía un camarero con la cabeza llena de pájaros (cuentos en forma) ha visto los coches que pasaban a su alrededor con los ojos de un artesano del siglo XII. Casi se desploma del vértigo, pero al rato ha sentido una rara mezcla de miedo y excitación al ver a animales con piel de acero moviéndose de un lado para otro en un silencio misterio.

Dos monatañas allá, escucha un sonido como de oso gigante. Sigue caminando y divisa torres de apariencia aburrida pero tranquilizadora. Puede que haya humanos, después de todo. Nuestro despistado héroe se ha sonreído pensando en los elefantes del altiplano africano. Los seres preferidos por los conquistadores que se forjaron en un planeta donde el cielo varía de humor en función de los gestos de la chica del súper.

jueves, marzo 06, 2008

La corona del señor Basquiat


Hubo un tiempo en que los príncipes tenían su corona, disfrutaban en vida de la fruta y las mujeres. También las estrellas. Podían saciar sus apetencias y vivían felices. Pero cayeron los siglos y se cumplió un ciclo de reencarnaciones que desbordó todas las previsiones. Ya no había suficientes cuerpos para tantas almas.

¿Qué haremos con los príncipes? Quizá nos hemos equivocado con ellos. Les hemos regalado cantidades enormes de risa, placer y sueño (ese agradable sopor que sucede a la siesta o los juegos del cuerpo). Pero a cambio ellos se han convertido en animales del aburrimiento. No inspiran y cada vez están más taciturnos.

Este es el nuevo trato: tendrás imágenes y ganas y una habilidad especial para expresarlas. Pero olvídate de la riqueza o las comodidades o la armonía.
Tu mente se convertirá en una centrifugadora de emociones, pensamientos y desgarros (también de alegrías) que a duras penas te concederá tregua.

Te llamarás Jean-Michel Basquiat y será raro el día en que no creas enloquecer. A cambio, tu pintura embadurnará el alma con un brebaje tormenta. Serán dibujos de apariencia infantil y llamadas de auxilio.

Estarás solo en una gigantesca torre.
Permanecerás enjaulado.
Pero no temas, hijo mío, porque el sonido de tu corona percutiendo contra los barrotes creará una música que calmará el alma de los treintañeros que necesitan esas imágenes para coger las próximas olas de luz.
Y ese sonido acabará por convencer a alguien de que a veces los príncipes hacen merecimientos para serlo.

miércoles, marzo 05, 2008

En mitad de la corriente


Socialistas que te piden el voto con el mismo ceremonial que un obispo, conservadores en cuyo cerebro solo caben cuatro ideas y tres son negativas. Tanto ruido.

No obstante, hay rendijas para la insurrección y también para la arquitectura de buenas noticias. Por ejemplo, un país donde la mayoría gente puede comer caliente día sí día también. Derechos civiles que se expanden disolviendo la sombra de la dictadura, adioses de violencia machista, paciencia de violinistas que componen energías renovables o las ventajas de celebrar nuevos horizontes para niños con la piel tiznada y el corazón lleno.

lunes, marzo 03, 2008

cuando masajeas el mar


la noche echaba sus últimas espumas
y una pelirroja con los ojos infinito
se cruza
se asciende bamboleando el alma desde su tejado

"Tienes una mirada con carisma"

(y a mi me gusta tu desconcierto)

(sobre todo tu invitación y esa manera
valiente de tocar los cuerpos)

miércoles, febrero 20, 2008

Borges baila un twist en una vieja cervecera madrileña

Cada gran escritor tiene un mito. Esa imagen se compone de una extravagante combinación de anécdotas, lecturas, pose y apreciaciones de amigos. Algo como que Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986) vivía feliz en una biblioteca donde consumía libros a modo de oxígeno.

Es fácil imaginarlo como un profesional de la memoria, riendo, proyectando a través de su cerebro complejos mecanismos para explicar el universo, también el rostro de una bella muchacha o la lucha en algún arrabal porteño de finales del siglo XIX, donde luego ubicaría algunos de sus poemas. Sus escritos son misteriosos y exigen máxima concentración.

La leyenda habla también de que tanta exigencia le hacía un hombre poco sociable.Pero los mitos están para desmontarlos. O para relativizarlos. Por eso funciona tan bien la exposición que la Comunidad ha organizado en el Complejo El Águila (en el intercambiador de Delicias emerge esa antigua fábrica cervecera remodelada como funcional centro de exposiciones). Se trata de la muestra fotográfica El Atlas de Borges, un conjunto de imágenes donde se aprecian los últimos viajes de este buscador de historias.

En las fotos se ve a Borges en plena senectud, acompañado de quien primero fue su secretaria y luego su esposa, María Kodama.El genio está erosionado, camina con bastón y ya no ve. Pero todo eso es una impresión superficial, porque Borges está más contento que nunca. Se nota en el pulso de los textos que completan las fotografías.

Maravilla su habilidad para captar la esencia de un sitio en un solo párrafo. ¿La receta? Mezcla unas gotas de historia con un toque de humor y una pizca de sensaciones en primera persona. De tal forma que, no se sabes muy bien cómo, pero te encuentras bailando un twist con el viejo maestro, riendo fascinado.

martes, febrero 19, 2008

¿Es un genio?


La pregunta, están en lo cierto, atañe a Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), el hombre de moda del baloncesto nacional y el último verdugo del Alta Gestión.

La actuación en el partido del sábado del escolta verdinegro nos permite calibrar su grandeza como jugador. En un día aciago en el tiro exterior (1 de 8 en triples), Rudy se las apañó para estar casi en su media anotadora (sumó 18 puntos, cuando promedia 20) y sacar nota en el resto de los capítulos estadísticos: 7 asistencias, 5 rebotes, 4 recuperaciones y, por qué no decirlo, 9 tiros libres anotados sin fallo.

Así las cosas, la valoración (esa entelequia que los matemáticos han diseñado para pesar la magia de un jugador o un equipo) dice que Rudy estuvo por encima de su media (29 por sus habituales 25). Para sumar esa cantidad hay que hacer muchas cosas bien si eres un escolta, con el camino complicado para coger rebotes o las canastas fáciles. Con lo cual, parece razonable argumentar que Rudy es el jugador más valioso de la liga, por delante de Marc Gasol, que lidera el ranking con una media de 25,8 de valoración.

Para responder a la pregunta que encabeza esta reflexión, me remito a las palabras en el diario Marca de Ramón Trecet, ya saben ese tipo que reinventó la narración del baloncesto cuando la NBA era terreno mitológico en España: “Rudy es tan superior sobre el parquet a cualquier otro, que me recuerda al Drazen Petrovic de la Cibona. Mete triples de ocho metros. Cuando penetra, ¡puede cambiar de ritmo tres veces!...”. Hay queda eso. Lo compara con el más grande virtuoso jugador ofensivo alumbrado por el viejo continente. Con la particularidad de que Rudy entiende más el juego y defiende bastante mejor.

La valoración de este sabio nos permite enfilar la respuesta hacia un sí. Sí, Rudy tiene un talento descomunal para practicar este juego. Lo demostró en el 2004, cuando, con 19 años, deslumbró a todos con su repertorio de mates, entradas a canasta y triples insolentes. Eso es el don.

¿Pero qué ocurre si al duende le sumas la capacidad de trabajo de un inconformista? Que aparece el genio. Jordan no era ni de lejos el mejor jugador de su país cuando jugaba en el instituto. Pero su afán obsesivo por mejorar le llevó a ser el más grande de todos los tiempos.

Nosotros, más humildes, nos conformamos con que Rudy haga caso al cineasta Tim Burton: “no permitas que nadie te marque un límite desde fuera, simplemente dedícate a explorar el tuyo”.

miércoles, febrero 13, 2008

La imaginación humana se ha extinguido


Un silbido agudo, entrecortado y tenue fluye por
la coca cola cenagosa del río.

Largos hocicos tienden a pedir cielo
pero a veces se extravían
a causa del ruido constante o de la vibración de las excavadoras.

No escuchaban los mensajes de sus compañeros de manada.

Un delfín blanco
perdido
aterrado
probando músicas
músicas sin respuesta.

Sin silbidos con los que abandonar su ensimismamiento.

Música ahogada por las manos de un simio cerebro,
simio moderno escogido por el planeta para ser de nuevo planeta desierto.

¿Qué siente el último anciano de la última tribu?
En algún lugar de las aguas del Yangtsé ha sucedido

o está sucediendo.

(Para Raúl B, el hombre niño que todavía habla con los perros y que un día me contó la historia de los delfines blancos, a los que los humanos también hemos encontrado un cromo en el álbum de la extinción)

lunes, febrero 11, 2008

Tengo sueño, tengo sueños


Y la parada rubia me sonrío con forma de chica

martes, febrero 05, 2008

callejón


Mensajes de humor
(el contraste entre palabras repeinadas y grandilocuentes
y la miseria que las envuelve) si no fuera porque

miles de islas sufren totalitarismo alma

lunes, febrero 04, 2008

Princesa gótica

¿Te apetece?


me preguntó entonces
con la misma picardía de la que hacen gala sus heroínas…

lunes, enero 28, 2008

Los cielos del Cairo son ruidosos


Miro dentro de mis vísceras y emerge una ciudad llena de de faraonas semidesnudas. Esas chicas miran con extrañeza a las mujeres arena que apenas tienen ojos. Cabecean y sonríen con la relajación de los que han aprendido a resumir el mundo con respiraciones.

Dentro del salón, Emir se rasca la barriga y mira uno de sus tebeos preferidos. Dentro de media hora, empieza el partido del Barcelona, que para los egipcios de este futuro medieval es lo que para nosotros un día representaron los Boston Celtics. Héroes con tanto talento para jugar como atormentada relación con la gloria.

Entretanto, un poeta cántabro roba una lámpara del palacio chino y la mezcla con los cielos del Cairo, donde debajo de una superpoblación de antenas parabólicas se esconden unos pocos adoradores de estrellas.

sábado, enero 26, 2008

¿Señor García?


La azafata, una chica guapa y algo estressada, mira al cielo, hace la pregunta y se encuentra con un tipo tímido, medio canoso, que va camino de los 31 años (los cumple el 23 de febrero). Nunca se anima a preguntarlo de viva a voz, pero esa chica sospecha que el hombre debe ser jugador de baloncesto. Aunque si prescindiéramos de su altura, podría ser perfectamente un vendedor de seguros o el panadero de al lado de casa.

Es verdad que el señor García es un tipo sencillo, que ama por encima de todas las cosas a su mujer, de quien dice se parece a Penélope Cruz, y a sus dos hijos, uno de los cuales le tiene muerto de risa por su ocurrencia de querer ser torero. Al señor García le gusta el cocido maragato y una copa de ron añejo. Es un hombre con gustos comunes aunque elevados, como su preferencia por el cine de Meryl Streep y las playas de Punta Cana.

Pero hay detalles que no se aprecian en el primer flash. En esa fotografía difusa de una mañana en el aeropuerto de Barajas o la estación de Atocha, no se ve al adolescente cordobés de 13 años cargado de ilusiones rumbo a la capital, donde se formó en la cantera del Real Madrid e incluso debutó con la selección nacional sub-22. Aunque no tardó en llegar la puerta abierta de una ristra de equipos humildes donde aprendió a ganarse la vida haciendo lo que mejor se le daba. No era malo. Tenía agallas en defensa. Y raptos de inspiración en el tiro. Pero siempre parecía faltarle algo para echar raíces.

Así las cosas llegó al Baloncesto Fuenlabrada en otoño de 2004. Para la mayoría de la afición era un perfecto desconocido. Pero no tardó en quitarse el celofán de hombre corriente para jugar algunos partidos más que notables. La apuesta salió bien y el equipo recuperó la jerarquía. ¿Pero este tío tiene calidad para jugar en la ACB?

Tres temporadas después, el señor García se ha convertido en el mejor desconocido jugador de la categoría. Tiene un porcentaje de acierto en triples (48%) del que no pudo presumir ni su tocayo Garbajosa en los momentos más brillantes. Convierte cada una de sus defensas en un tratado de instinto y astucia. Y a veces prueba cosas maravillosas que no vienen en el guión, como ese semigancho. Definitivamente, el señor García tiene una vida como para sentirse importante, pero prefiere hacerse el distraído y llevar el traje de timidez los sábados por la mañana. Y, como sucede con el panadero cuando enferma, es ahora que está lesionado cuando más se valora su tarea esencial.

jueves, enero 24, 2008

Cuando las mujeres se piensan con el cuerpo




La Tana es un bar situado a cinco minutos escasos de la estación de Cercanías de Pinto. Está decorado con buen gusto, en sus paredes se alternan retratos pop de celebridades con los cuadros de talentos emergentes de la zona. A esa categoría pertenece la pintora Virginia Aguilar (Pinto, 1977), que ha escogido ese enclave para organizar su primera exposición.

Después de varios años creando un universo propio, Virginia se ha decidido a enseñarlo. Está contenta y emana serenidad. “Bueno, ahora me ves tranquila, pero pasé unos días de nervios y bastantes dudas escogiendo y titulando los cuadros. Por suerte, conté con la ayuda de mi hermano José Antonio”.

Hay quien dice que la felicidad es el momento previo a una experiencia largamente deseada (la imaginación se dispara sólo de pensarlo). Según esa teoría, cuando se cumplen tus sueños sientes una extraña mezcla de alegría y vacío. Aguilar parece inmune a ese vacío, al menos en la mañana en la que tiene lugar la entrevista. Bromea con las camareras del bar donde expone, que son amigas, y a pesar de que ahí fuera llueve, irradia una ilusión parecida a la que suelen tener las niñas cuando estrenan ropa o acuden por primera vez a un club de equitación.

Las paredes de La Tana tienen estos días un trozo del Parque Güell de Barcelona, la mirada de una chica que es maltratada o el relajante baño de una mujer enroscada en su placer. Todo es posible en unos cuadros que ofrecen la crónica de las pequeñas alegrías y reveses cotidianos.A la artista le encanta mirar cómo la gente observa sus cuadros.

En cuanto te descuidas, pregunta qué te han parecido o qué interpretación das a la escena. La mayoría de las veces se sorprende: “El otro día un señor me dijo que por qué colocaba una cara de lobo como sombrero”. A la persona que estaba a su lado en ese momento también se lo pareció, aunque sea una cara superpuesta sobre una cabeza. Es la magia de su manera de filtrar la vida por un dibujo. Su universo remite a las caricaturas de Sciammarella o los personajes de Tim Burton. Pero tiene algo único.

En el mundo de Virginia, las mujeres se piensan con el cuerpo. Si están melancólicas o aburridas se estiran. Si por el contrario viven contentas o asustadas lo sabes por su cara. La ternura y el deseo se transmiten a través de los colores. En sus palabras, “la calidez es un color”. Se nota en el abrazo entre abuela y nieta.

Las ilustraciones de Aguilar cautivan en el detalle; hay que mirarlas despacio para comprender sus historias, cuyo contenido se percibe a través de un gesto, el cambio de unos colores o una mirada. Sus creaciones están disponibles (la mayoría de las obras expuestas están a la venta) en La Tana hasta el 31 de enero.

miércoles, enero 16, 2008

Probando el vuelo


Este viernes a las 21.00 horas cita con el desconcierto. La señorita Torvisco y este humilde minero de la espuma recuperamos historias y proyectamos asombros (los nuestros, no se apuren). Amigos, amigos nacientes, amigos invisibles o misteriosas. Todos están, estáis invitados. El lugar se llama Club Bukowski. Es fácil caer en su cueva, según se sale del metro Tribunal (el de Bilbao tampoco cae mal). Calle San Vicente Ferrer, orilla de la izquierda, no hay que remar mucho; es la madriguera de un drácula con ínfulas de escritor maldito norteamericano. Decidan lo que decidan...

Gracias por estar ahí.

Torvisco y Fernaud

Pedro tardó en dar sus primeros pasos, lo hizo al año y medio, apoyándose en la pared, impulsado por la emoción de ver a una de sus tías canarias. Ya de mayor, olvidó los buenos hábitos y los años de esfuerzo practicando deporte para castigar algunas barras de bar. Lástima que sobre todo castigara su estómago y haya tenido que reciclarse como tenaz bebedor de zumos. Un día se enfadó y se lió a insultos, y pensó, no se me dan mal las palabras, así que empezó a perder la virginidad. Misteriosas, confesiones, tristezas protesta, pequeñas historias de lo cotidiano, mujeres preguntándose, tipos fronterizos...Escribe sobre lo que le interesa o se interesa sobre lo que escribe. Ya no lo sabe, hasta el punto de que a veces se ha sorprendido sintiendo cosas que no sabía que sentía. O que pensaba. Supongo que para eso sirve la escritura, para conocer nuevos territorios dentro del último continente desconocido: nuestra conciencia.

Vestida de negro

“Vestida de negro se me olvida que tengo que estudiarte.

Tu piel prueba nuevos recorridos difíciles de negar.

Vestida de negro tus palabras siguen temblando y ya no

vértigo.

Tu piel es la de un animal impertinente

con la que quiero derrotar incertidumbre...”

María

Escribe para negar el ruido de lo cotidiano.

No sé si se quebró la luz

o fue el hielo,

al congelar mi retina,

quien me enseñó la negrura de la noche.

martes, enero 15, 2008

Alex de la Iglesia ronca


¿Qué como lo sé? Todo empezó este domingo, en el preciso instante en el que mi bolígrafo dijo hasta aquí hemos llegado. Y no me quedó más remedio que ponerme cómodo, reclinando mi cabecita contra el generoso regazo de una de las azafatas. Cuando me quise dar cuenta, vislumbré al famoso director vasco. El tipo que tenía al lado dijo sí que se parece. A lo que le repliqué: es él. A veces mola parecerse a Jhon Wayne.

Al minuto se confirmó la sospecha. El tío que nos ha regalado El Día de la Bestia, 800 balas y Crimen Ferpecto iba acompañado de su buenorra esposa, la hermana de esta y dos nenas encantadoras. La más pequeña, Claudia, se puso con su papi, lo que él celebró con un sentido del humor que hizo que me cayera bien.

Buen tipo este de la Iglesia capaz de convertirse en una suerte de Don Pimpón humano (con el carácter de un niño rebelde y amable, es lo que no tienen los niños de cuarenta) para delite de sus niñas. Después de un poco de persuasiva comedia, Don Alejandro (zapatillas de adolescente) miró por la ventana de una revista e inmediatamente cayó fulminado por un reparador sueño.

De manera instintiva, Claudia escondió su cabeza debajo del frondoso ala de su papá, todavía con la piruleta en la lengua. La hermana de la morena estilizada demostró que el papel de tía solícita no se ha perdido todavía en esta generación y le evitó a Claudia una sobredosis de azúcar. A cambio, disfrutó de una piruleta casi intacta que saboreó con fruición para deleite de los imaginativos. Antes de todo esto, De la Iglesia preguntó:

-¿Quien va aquí?

A lo que la morenaza contestó con una risa cómplice, ni idea.

-Lo va a pasar mal, porque ya le estoy colonizando...

Ciertamente, el viejo seminarista no cabe en sí, pero regala una escena entrañable. Como de adolescente que ha sobrevivido aferrado a los cómics formato biblia y un sano escepticismo, sin necesidad de adaptarse al molde. No parece que le haya ido mal. Ayer leí a uno de los héroes del Hombre Elefante decir algo así como que es “persuasivo y magnético”. Es lo que tiene el sentido del humor y una inseguridad bien digerida.

A todo esto, el tipo del asiento contiguo resultó un perfecto estúpuido. Y ahí es cuando el autor de mirindas asesinas hizo honor a su currículo y le lanzó una mirada que valía por todos los insultos, pero contra lo que no se podía poner denuncia porque era eso, código animal del que de vez en cuando es indispensable echar mano.

Cuando me quise dar cuenta, casi me tropiezo con él a la salida de la aeronave. A Claudia le había entrado la llorera al descubrir que ya no estaba en el mágico Bilbo. Por suerte, ahí estaba su papá doblando el lomo para acordonar unos zapatos rebeldes. Inspira cuando ves cómo un padre todavía puede regalarle a sus pequeños un cuento para dulcificar el mundo.

sábado, enero 12, 2008

Ingrávido

¿No te ocurre a veces? De repente parece que no sabes nada. Las cosas te fascinan como el primer día. Te quedas mirando animales salvajes y pasas la mano por el vientre de una desconocida como si tu toda mano fueses tú…

…un tío sueco con pinta de malas pulgas cuida a su nena con un lenguaje delicado de sonidos y muecas. En uno de tus viajes fuera de la nave espacial una chica comienza a gustarte, y piensas a veces uno por uno es flotando.

Quizá sea esa manera de bromear

sales a jugar al fútbol y dejas de sentirte un maldito. Si tienes alma de boxeador lo mejor será ir a por todas. Pegar empujones, caer al vacío como una pluma que está sobrecargada de tinta. Enseñar los dientes y nadar en barro. El dolor en esta flotante cubierta de césped pasa en poco tiempo. Sólo necesitas un motivo para encender tu rabia.

Una carrera y te robo la pelota. Otra carrera y me como tu autopase. A la siguiente casi me rompo el tobillo (en realidad casi ni le he rozado). Aunque lo más probable es que me rompan una costilla. O no. Si vas con convicción la gente se acaba achantando. Lástima que haya perdido 15 kilos por el camino. Echo una mirada a lo que ocurre fuera del campo y nadie hay motivante…Recuerdo un partido en el que nos llamaban de todo menos guapos.

Daba igual.

En el banco había un ángel de esas que piensas por qué no se cruza en mi camino.
No es del todo verdad.

Ángeles hay ceca. Alguna hasta me ha prestado alguna vez sus alas. Pero lo que me ha gustado de verdad de esta tarde es he sentido una alegría contagiosa desafiando mis límites.

Ingrávidas y copazos de oxígeno

Ahora más que nunca levanto mansiones de espuma e invito a los amigos para que nos asombremos por todo lo que nos reservan las ingrávidas de Andromeda...

ya no estamos tan lejos

jueves, enero 10, 2008

¿El mejor momento de esta semana?


La calle cubierta de una niebla como la que envolvía a las mujeres de los burdeles londinenses en el siglo XIX. Caminas despacio y es agradable cuando una chica bonita te sonríe sin aparente motivo. Dentro del restaurante, despliegas el diario Marca, donde Santiago Segurola, ese profeta del periodismo deportivo, explica como no lo harían cinco entrenadores germanos superpuestos, por qué el delantero holandés es el mejor del momento o cómo viven y se hacen grandes los mejores atletas del fondo mundial. Abres mentalmente Fake plastic tree, la canción que Incantevole te ha regalado anoche. La camarera, que es la chica más simpática del planeta sur, te trae tu desayuno favorito: un vaso de leche caliente y un par de croissants. La garganta tiembla de calidez, estás contento porque después de unos días taponado puedes saborear el bollo. Me gusta el sabor de los bollos. Y esa sensación dulce y rotunda del estómago contagia al resto del cuerpo para acabar escalando el monte de la repetición con una sonrisa.

viernes, enero 04, 2008

Comer caliente y reventar cráneos


Ridley Scott tiene setenta años. Es un director del que en realidad no sabemos casi nada. Sus películas hablan por él. Sin forzar la memoria, señalo Blade Runner y Thelma y Louise; los adolescentes del siglo XXII seguirán descargándolas de internet.

A mediados del siglo pasado prosperó un mafioso negro. No tenía rollos con los señores de la cosa nostra. En realidad era chófer de uno de los capos de la forma bronx de hacer pasta a través de negocios turbios. Durante un par de decenios aprendió que el mundo lo entiende siempre si se lo dices con un par de hostias. Aunque la opción de meter un balazo nunca debe ser descartada. Es una forma de intimidación que funciona bien si lo haces a la primera. Luego, el miedo construirá por sí solo el imperio.

De eso habla American Gangster, una historia dedicada a celebrar algunos de los lugares comunes de las pelis de mafiosos. Ya saben, el ambiente adverso, las mujeres bellas, el chico modelado en el odio que se hace a sí mismo. También a pulveriza algunos de esos tópicos porque está edificada a través de una situación verídica.

Los gangsters en la vida real se dedican a trabajar como personas serias y respetables. O se hacen pasar por locos, como nos contó Enric González en sus historias neoyorkinas. En la vida real los mafiosos son serios, desconfiados, trabajadores y tienen un código moral que básicamente sirve para tener contentos, muy contentos a los suyos. Denzel Washington es el gran jefe malo de esta moderna peli de indios y vaqueros. Pero en el siglo XXI los indios también se ganan la simpatía de los espectadores.

Pondré un ejemplo. La noche está a medio batir pero tú estas fatigado (todos los días te levantas a las cinco). En tu club todo el mundo quiere chuparte. En sentido real y figurado. Pero también ser un dios cansa. Lo que no pierdes son los impulsos primarios. Cómo no sentirse atraído por la portorriqueña que te alumbra desde lejos. Son sus ojos. Ojos que saben mirar y descansar, ojos para enloquecer. También sus curvas elegancia lenta.

-Buenas noches
Hola
-Lo estás pasando bien?
Sí, mucho. ¿Eres Frank Williams?
-El mismo. ¿Me sueltas la mano?


Sí pero no. No pero sí.


-¿Adónde vas?
A dar una vuelta...
-¿Necesitas alguien que te acompañe?

Una sonrisa resume el sentido del éxito para la mayoría del planeta: trabajo duro, superación, crueldad, montañas de dinero, mansiones, piscina, una forma arbitraria y seca de ordenar el mundo. Y la familia. Todo por un sueño, la admiración instantánea.
Has ido a por la materia prima al lugar de origen. Te has cargado todos los convencionalismos y ofreces mercancía el triple de buena a la mitad de precio. Así son los pioneros. También en el imperio de las sombras.

En el otro lado del ring, Russell Crowe, un policía que devuelve un millón de dolares “porque es lo correcto”. Un estudiante cuarentón que come fritangas a deshora y adora a su hijo. El mismo tipo que levanta pesas como coches mientras empotra contra el mobiliario de su casa a todo pibón que se cruce en el camino. Azafatas espléndidas y un matrimonio roto, con una esposa despechada y lúcida, que le echa en cara su vida desordenada, su incapacidad para hacer bien las cosas.

Malos que se ganan simpatía y terror. Buenos desastres que luchan por encontrar el camino. Porque en medio de todo este carrusel de descalabros, Crowe se granjea la desconfianza de sus compañeros, pero también conquista la admiración para dirigir una unidad especial y ganarse el derecho a hacer realidad su sueño de abogado.

La historia no es el colmo de la originalidad. Pero engancha. Y en muchos tramos convence, porque los monstruos tienen detalles humanos y los héroes se dejan masajear por las debilidades. Todos estamos en el camino.
Y cada uno saborea como puede su porción de sol.

Una de dos o Washington y Crowe se tomaron medio frasco de tranquilizantes, o tienen alma en unas caras que necesitan mover muy pocos músculos para transmitir expansión. No todo el mundo sabe ser torturado, carismático y cabrón en la misma jugada.

Tanta guirnalda contiene dosis de amargura. Es verdad: el sistema tiende a corromperse. También vacía el cinismo de una madre adorable e hipócrita en cantidades bíblicas.

El tío Davide dice que a la historia le falta épica. Pero es lo que ocurre cuando decides prescindir de los trajes de Armani, los toques teatrales y la taquigrafía sentimental (no muy diferente a los culebrones venezolanos) de genios como Coppola o Scorsese. Es lo que ocurre cuando miras a un barrio donde el orden llega de un tío que lo mismo te regala un saco de comida que mata a tu hijo de una sobredosis.

jueves, enero 03, 2008

Mi primer día como aprendiz de héroe


La chica está nerviosa. Puede desmayarse en cualquier momento. El murmullo es una ola a punto de romper. Y por momentos me convierto en un rapero o en un velocista que mira desafiante a la cámara. Pero no, aquí estamos hablando de una experiencia más parecida a un largo mantra donde debo afrontar mi tendinitis mental, esa que a veces me hace resistente al miedo y otras me enjaula.
Cuando quiero darme cuenta, la música me envuelve. Con ella y este frío mi cuerpo está preparado para temblar y también para probar nuevos límites. ¿Qué diablos es eso? Pantalones, cariño, son pantalones. Y sudaderas. Montañas de camisetas, bufandas y pantalones. Es un sueño, imagino a decenas de mujeres semidesnudas fumando al lado de un inmenso lodazal. Joder, que casi me sacan un ojo. La gente ha enloquecido. A la chica han terminado por sacárselo (el ojo). Temo acabar sepultado por todos estos kilos de ropa. La situación lleva melancolía. Pienso en nuestros abuelos. Esa gente que hacía largas colas para conseguir algo de comida. O que dormía envueltos oscuridad y frío. Bueno, supongo que no hay que ponerse tan dramáticos. Ellos serían los primeros en reírse de alivio si supieran que en el lugar donde ellos sobrevivieron la gente acabaría pegando brincos al ritmo de unos irlandeses futuristas.
He estado a punto de no empezar. Durante el entrenamiento ya estaba cansado. Pero ahora voy bien. Me pica un pezón. No es coña. Pero por encima de todo estoy contento. Estoy suave. Me gusta estar. También recibir el cariño de la gente. Mis rodillas rugen. Soy un tío con propensión a la derecha. No te asustes. Mi cuerpo se tuerce hacia ese lado. Pero lo estoy arreglando: dormir mirando las estrellas.
Recorremos las calles de los ricos céntricos. La gente se vuelca. Es simpática. Lanza piropos. Aunque lo más divertido es chocar las manos con los enanos a un lado del río. Cinco kilómetros, puede que ahora me desmaye. Me comunico por señas. Estoy gobernando mi cansancio. Alegre. La chica lo está aún más. Y mi amigo Rulo, el verdadero instigador de esta locura, cabalga con un entusiasmo contagioso. Es un gamo. Podría dejarnos tumbados, pero prefiere olvidarse de todos los pequeños esfuerzos de Asturias, Santander o León y disfrutar del momento. Disfrutar de las carantoñas de las cuarentonas, fascinarse con las luces del Prado o hacerse el muerto en plena subida para insuflar ánimos a su viejo camarada. Así las cosas, continúo por todas esas mujeres (ellas animan más, quizá por madres, tal vez por luchadoras). Robamos amapolas a las compradoras compulsivas de la Castellana. Y hago mi primer avioncito de la noche con la Puerta de Alcalá tentándome con un dulce abandono.
Pero resisto. Y contrariamente a lo que esperaba Vallecas y su gente es la zona yerma de ánimos. En la cuesta penúltima, la mitad de los vagones de descarrilan, pero cuando sabes que algo llega se te dobla la energía y empiezo a silbar. Planeo inspirado por un viento silencioso. Cuando me quiero dar cuenta, galante Rulo espera a la chica, para que ella (50 años, mamá de rockero, mujer exigente) se una a nuestra reverencia final a la madre de todas las San Silvestres. Un par de horas más tarde tendré agujetas hasta en la barriga, pero ahora que bebo agua, me siento como un gladiador que ha recuperado el sabor de la cerveza. Serán los efluvios de la hazaña (10 kilómetros sin entrenamientos ni aditivos). Una hazaña de andar por casa. Pero una hazaña.

miércoles, diciembre 26, 2007

Empapelamos los vacíos con tus protestas


Melancolía en el país de las mañanas. La gente quiere cargarse la navidad a hachazos y no se cómo pedirles un poco de calma. Me refiero al vaso de leche que me acaban de servir mis manos. Miro a través del sueño y veo a un hombre nieve, hombre con gorro y un suave deje de amargura pero también de dignidad. Está solo. Pide su café y lo toma con gesto despacioso reconcentrándose en los bonitos ojos de la camarera. Bonitos ojos le dice con su sonrisa y ella, princesa del barro y el buen humor, le devuelve el gesto con una timidez supersónica en los labios. No se por qué, pero el hombre se empeña en duplicarse y se sienta cerca. Habla con su hijo, o no, es su hijo el que le comenta una incertidumbre y ese hombre está más contento que nunca. Contento de no ser un perdible y contento de que su nene padre acuda a su choza como si fuese un borges de barrio y su cabeza contuviese casi la mitad de las respuestas. Al menor descuido, me vuelcas negaciones sobre la falsedad y la fiebre que llena todas estas mareas. No hay espíritu. Lo hay, respondo sin mutarme. Pero quizá no en proporción supermercado. Revisa relatos, tus relatos, de estas semanas. Mira dentro: mineros pacientes de la alegría. Es novedad y estamos los dos solos en mitad de la calle. Sonríes y miras el cartel. O es el cielo. Los dos solos. Empiezas a cantar y nunca te había escuchado esa canción. Quiero todas tus (también protestas) para mí.
Es navidad dentro de tu cuerpo.

martes, diciembre 25, 2007

Voltereta acuática

El camino está lleno de hojas derrengadas. Un chico despistado, un chico contento vuelve al escenario donde los cambios se volvían ciclón y sonríe despacio. A unos pocos centímetros, le acompañan un coro de patos, a cual más naranja. Su sonrisa es la de un recién premio. Una mezcla de alegría y vacío (como cuando tiemblas y se te cumplen los sueños). Navega sobre la fluidez, pero su amigo el pato punk no es de la misma opinión: se afila la cresta y empieza a girar sobre agua en sí mismo. Transparente está helada pero a él indiferencia. Es diversión. Repite y repite hasta perder el contacto con el grupo. ¿Por qué el resto de patos no le acompañan? El humano azul tuerce el pico de sorpresa y se divierte viendo su amor a la ola, aunque le vaya a costar una pulmonía. Cuando quiere darse cuenta, tiene calor en el barrizal de un ático en Menorca. Ella le roza. Sólo la piel. Y la fascinación dura hasta la noche cuando descubre la inaugural de ojos increíbles. Eso ya es otra historia.
Porque a veces una mirada resume el universo.

martes, diciembre 18, 2007

Belleza y repetición


Me gusta cuando miras porque estas como soñando

lunes, diciembre 17, 2007

Belleza y repetición



Me gusta cuando sueñas porque estas como mirando

jueves, diciembre 13, 2007

Aprende a comer bombones


No te digo que te empaches, que me pruebes alto todas las noches. Pero aprende a relajarte. Aprende a decir no con una sonrisa. O sin ella. Quiero que me hagas temblar sin que me de cuenta. Y quiero que te pierdas. ¿Serás capaz de reírte sin pensarlo? Me gustaría que una noche me llevarás a la piscina a robar peces de colores. Con las manos. Me encanta esa manera de mirarme. No pierdas el asombro. Tu asombro me provoca perdidas. Perdidas de frío. Escóndeme en un tu caja y pruébame a traición, como si fueras a comerme. Y bébeme. No te pediría todo esto sino fuera porque se que nos vas a hacerme ni caso. Quiero que me improvises. No quiero nada. Sólo morderte la sonrisa.

viernes, diciembre 07, 2007

Canción secreta de Pep


¿Mis alicientes?
Convertir sus pechos
en dos olas embravecidas
y abandonarme a su arrastre.

¿Mis satisfacción?
Los músculos fatigados
adiós de pensamientos invernales
con helado de premio y los pies del mar.

¿Mi descanso?
Mi hijo durmiendo,
unas ignotas lectoras liberando
y la paz animal de unas sábanas.

martes, diciembre 04, 2007

El mejor poema tiene 37 años


Bebo tus cantos y blasfemias
y me sientan como una carcajada de cartón.
Este envase, tu envase está lleno de grumos poéticos,
versos blancos medidos con el esmero de un estraperlista.
Blasfemias que today son un ídolo rock estadounidense.
En mi mundo ya no hay provocación, bucanero, por eso tus maldiciones
me provocan ternura.
Y una sonrisa.
También de admiración porque
en tu tiempo cazaste bisontes con un frasco de absenta.
No, amigo, ni siquiera, aunque sean lo mejor, tus colores
gastan fascinación
(aunque me gustan).

Toda tu
mejor inmemorial la viviste
recibiendo balas de amantes diabólicos
y creando catedrales de espuma.

Esa tarjeta postal de un adolescente cambiando la energía.
¿Después cómo?

copiado como un beatle.

Todo tu
también
tiempo para
traficar con cuerpos y armas

Y no se por qué pero gracias quiero gracias
por mearte en el catálogo de temblores oficiales
y llenar los labios con frutas prohibidas.

lunes, diciembre 03, 2007

Noches como locomotoras


Niña, enséñame las mariposas de tu garganta.
Ponte a cuatro ideas
y ensuciemos juntos el libro viejo de nuestro futuro.
Sólo tres viajes
y me dura la sensación de vela incendiada
en algún lugar de la piel
que sólo acierto a sentir cuando te tengo delante.