lunes, mayo 16, 2011

Energía, calidez, impacto


La iglesia de nuestro tiempo está abarrotada. Cinco mil feligreses largos cantan, bailan, celebran. Sus deidades profanas frisan los dos metros de armadura corporal. Esta parroquia pertenece al sur de la masificación de la Península. Es una colección de gladiadores fuera de la norma. Funciona porque ponen su ego al servicio de una causa más trascendente que su individualidad. Baloncesto coral, lo llaman. Viven de naranja.

Juegan con energía, calidez, impacto. Hacen honor al tono de su recortada túnica. Kris Valters, hijo de una leyenda del pilotaje de grupos, enciende el juego a una velocidad que no cabe en las mentes de los hombres ordinarios. Su facilidad para el pase es una imaginación que propicia alegrías colectivas. Para dar sentido a su creatividad, Caballero Mainoldi ajusta la mirilla y emboca canastas donde otros sólo ven lejanía.

También está ‘Titán Ayón’, heredero de antiguos chamanes aztecas. Un tipo que juega sin miedo. No piensa, actúa. Fluye por encima del aro. Ora tapona, ora machaca, ora capturas balones huérfanos, ora salta en vertical (Pegaso cambia el caballo por los músculos) y anota con la elegancia de un Humano Real. Podríamos mencionar más cosas, la elegancia de Cortaberría, el talento de Rabaseda o la clase de Barton.

(Con Mr Maldonando poniendo el criterio en las coordenadas)

Pero por encima de esos chamanes y sus buenas artes, bulle la geometría de un juego con algo de ajedrez emocional, con la precisión apuntando al cielo. Esta religión no espanta a los librepensadores porque incluye la diversidad y la confluye en una vibración colectiva donde la gente interioriza valores. Afán de superación, humildad, paciencia, cultura del trabajo, compañerismo y, por qué no, afán de espectáculo.

Enhorabuena Fuenla,
suerte en tu dibujo de la excelencia.

Vientre de luz


Mirada, honda.
Plenitud de los labios.
Espalda de agua.

Dices despacio.
Fabricas mejoras.
Sientes profundo.

Incendio lento.
Sonrisa espectáculo.
Las manos firmes.

El cuerpo baile.

miércoles, mayo 11, 2011

Un buen día


Es soleado por este miércoles. El periodista trapero ha dado un pequeño recorrido envuelto en la expectativa. Esta tarde entrena a su equipo de jóvenes (simpáticos, extravagantes y muy jóvenes) guerreros en el partido más importante de la temporada. El primer partido en el que contará con los 10 chavales que conforman la plantilla (ventajas de los miércoles no madrugadores) y con el pabellón poblado de su gente.

Es una aventura entrenar a un equipo. Periodista sabe que debe encontrar un equilibrio entre la pasión con la que se anima a los tuyos y la serenidad y mano izquierda (personalizar mensajes, reforzar aciertos y atrevimientos, corregir ofuscaciones) de quien ha sido escogido para guiar a la manada. Enfrente, un adversario propiciatorio. El mismo al que han llevado al límite de la derrota en dos oportunidades.

¿Fortalezas de este colectivo? Buen rollo entre la generalidad de sus integrantes. Talento para crear bromas: “estamos estéticos, digo estáticos”. Irreverencia para liderar juergas amablemente tóxicas. Picardía para aventurarse con sus coetáneas amazonas. Y, lo más importante, afán de juego. Vocación de lucha. Habilidad para interpretar (“nos va a estallar la cabeza con tanta táctica, mister”) mensajes codificados…

Y lo menos negociable. Fiebre por el baloncesto. Piernas de gato (“somos un equipo bajito, toca correr”) para robar la bocha en primera línea de pase para anotar en posiciones acrobáticas y el corazón “de los jugadores grandes (Lele Molin dixit)”, que juegan todos los partidos como si fuesen una cuadrilla de soldado vietnamitas; sólo con un afán: preservar su aldea del horror trasatlántico. En suma, piensa fácil, instinto.

¿El partido más importante de la temporada? Porque el contador a cero en una fiesta llamada Torneo de Primavera. Aunque las mentes más libertinas estén imaginando a hawaianas bailando en mitad de las piscina, hablamos de baloncesto. Sí, baloncesto. Puede que estos guerreros no sean los más puntuales o que a veces se dejen seducir por el pueblo, la falta de rigor de un tiro o un despertador. Pero esta tarde demostrarán su halo y desplegarán las alas para jugar en un teatro llamado cámara lenta de los sueños.

domingo, mayo 08, 2011

Domesticador de tiempo


Concentración.
Canal para el acierto.
Tahúr de éxitos.

Teatro


Ritmo y enredos.
Chaplin lanzaroteño.
Noche divertida

viernes, mayo 06, 2011

Todavía recuerdo


De aquello quedó un rastro de leyenda. Una de las incluyentes, con colosos norteamericanos, Luyk, Brabender, que decidieron convertir esta Península en su casa, hipnotizados por el sabor de su ibérico, la calidez de su gente y la belleza de sus mujeres. Por no hablar del pasaje a la cabeza del león. ¿Quién no prefiere ser protagonista principal de su historia? Algo así sienten los joveznos blancos del XXI.

En tu armadura están tallados ocho entorchados continentales. La cumbre de la excelencia a este lado del Atlántico. Pero que el mito no se encierre en el color sepia, esta colección de talentosos tendrán un extra de mala leche y rigor competitivo en la figura de Pablo Prigioni. No estará solo, contará con la ambición competitiva de un chico que tira con la mecánica de Bird y rebotea como un samurai: Carlos Suárez.

Entretanto, aguardará ‘Creativo Rodríguez’, un tipo para el que la indeferencia no existe, capaz de hacer de las asistencias una coreografía tan inesperada como pegadiza. En uno de los costados, ‘Hazañas Llull’ aguardará su triple ganador. Su velocidad no es de este mundo, lo mismo que sucede con la precocidad de Mirotic que también prefiere la esquina (el recurso de los tímidos ‘que confían’) para expresar su talento.

Tomic demostrará su elegancia (llámalo recursos) de espaldas al aro y Tucker nos recordará que Bond también sabía rebozarse en fango para garantizar el bienestar del imperio de sus reinas. Si la cosa se pone muy fea, nunca faltará el orgullo competitivo de Reyes, capaz de convertir sandías inmaduras en alegrías colectivas. Todo lo veremos en la noche de este viernes (20.45, Teledeporte).

Como en toda película de aventuras que se precie, habrá ‘villanos’ de magnitud. Los talentosos bisoños tendrán que recorrer su viaje del héroe frente a ‘Octopus’ Blatt, un maquiavélico técnico que lee este juego como muy pocos; un artesano hebreo que tiene el honor de pilotar una máquina de hacer victorias llamada Maccabi Electra (48 ligas, 38 Copas, 5 Copas de Europa, 11 presencias en Final Four).

‘Octopus’ no estará falto de herramientas letales. El jugador más cómic del nuevo continente del baloncesto, Sofoklis Schortsantis, Big Sofo, optimiza sus 2’08 y 140 kilos largos cuando recibe en el poste bajo, donde demuestra refinamiento y potencia, agilidad e instinto matador; por eso es uno de los pivots dominantes de este lado de la charca. La clave para que no tiranice esta noche estará en impedirle que reciba (o que no lo haga en condiciones cómodas).

Menos conocido, pero aún más dañino es Jeremy Pargo y su pulso de acero en la larga distancia. También podríamos hablar de la clase de Elyahu o la experiencia diabólica de Blu, pero eso sería demasiado adelanto de metraje de una aventura que hay que vivir con todos los sentidos. Esta noche, veremos si los talentosos se cambian el apellido de bisoños por el de competitivos. La implacable ley de la supervivencia dictará sentencia.

jueves, mayo 05, 2011

Reforzarse


Comer con orden.
Cultivar alegrías.
Flexiones diarias.

miércoles, mayo 04, 2011

Saber perder


El Barça es una ópera cumbre de un ocio que se interpreta con los pies. El Madrid ha demostrado orgullo, actitud y espíritu. Cualidades perfectas para vivir, pero atributos demasiado serios si pensamos que hablamos de un juego. Casillas es un héroe postmoderno, con fibras de felino y pinta de mosquetero. Messi es Mozart inventando con una esfera de cuero. Tanto antagonismo sofisticado merecía mejor imparcialidad…

Sea como fuere, enhorabuena, embajadores de la belleza,
vuestra propuesta mejora este entretenimiento universal.

Escocia


Bóvedas verdes.
Beber, vivir, llover, gustar.
Tipos simpáticos.

Desayuno


Piel tostada.
Labios con mantequilla.
Aguas de vaso.

domingo, mayo 01, 2011

Castillo ambulante


Jóvenes viejos.
Sabios anticipados.
Descansen, miedos.

Luis Ramiro


Maestro trovador.
Irreverencia diaria.
Ritmo y letras.

Actitud


Pulmón de estrellas.
Crecerse en la adversidad.
Alado cuerpo.

Cinéfilo, urbano, aventurero


El pelo de surf.
La cabeza de historias.
Pequeñas magias.

miércoles, abril 27, 2011

Piel de despegue


Mueve la insurgencia con la misma insinuación con la que memoriza el viejo mundo. Acaricia. Baila en el colchón de la discoteca y preferiría no tener que decidir. Sabe ganarse la ecuación del futuro. Pisotea convencionalismos y enciende canciones cuando le viene en gana. Le gusta estudiar la osamenta del genio inglés. Deslumbra en el vagón.

Extravagancias del corazón


La alegría de toda la vida contra la antipatía puntual (enfadado con ínfulas de especial). Los samurais amables (Casillas, Albiol, Arbeloa, Alonso) contra los poetas del balón (Xavi, Messi, Alves-ponte bueno, Andrés-). El heroísmo dirimiendo éxitos con la belleza. El arcángel mostoleño contra los escogidos por las diosas. El impulso chulapo contra la genuina humildad. La velocidad y afinación contra el talento depurado. La elegancia (Xabi) contra la elegancia (Xavi). El talento (Ozil) contra la genialidad (Messi), el instinto (Ramos) frente al imperialismo (Piqué). Cámaras. Europa. Acción...

Messi improvisa.
Mini genio decide.
Bala belleza.

domingo, abril 24, 2011

Casillas


Piernas salvajes.
Leyenda hecha de días.
Reino sensatez.

Xabi Alonso


Maestro del pase.
Elegante conductor.
Alma y metrónomo.

Iniesta


Invisible luz.
Cintura, ponte cómoda.
Precisión.

Ozil


Talento baile.
Ponte ahí, esférico.
Atrevido pase.

Guardiola


Geométrica velocidad.
Mapa de elegancia.
Detalles cósmicos.

El deshielo íntimo


No ha aparecido ningún sospechoso con
un piano de cola.

Estoy grabada aquí,
en directo,
en escasos centímetros
cuadrados
de mi pequeño ambulante

teatro de piel.

Aquí también me acabaron.
Y se oye hasta la respiración del intérprete.

Tocarte siete noches seguidas es un lujo.

Almodóvar


Chorros visuales.
El son del disparate.
Humor con espinas.

Mi primo escualo


Claridad mental.
Espaguetis nocturnos.
Duchas de whisky.

Azotea


Sillas de espuma.
Minifaldas con hambre.
Siempre la música.

viernes, abril 22, 2011

Biengastarte


Buscado vaciado baile.
Dedicación para encender la arena,
ternura para transformar el rugido.

Conversar y acariciarte.

Pies de océano verde.
El sereno estremecimiento
y el eco de la piel.

Conversar y acariciarte.

Bebemos, hablamos, volamos.
El tiempo se repara.
Rastro cósmico en nuestros

acercamientos.

miércoles, abril 20, 2011

El yin y el yang


A un lado, la filarmónica del balón. Una colección solistas bajitos que miman el esférico y le conducen a un triángulo de placer hecho de velocidad, precisión y fantasía. Una banda exclusiva que genera admiración universal en la misma medida en que representa a un pueblo lleno de sueños, arrogancia y una forma poética de ver el mundo.

Al otro, el instinto depredador de los perfeccionistas con leyenda. Gente alta, también veloz, y afinada en el propósito de darle vértigo y sentido al balón y a la felicidad millones de hinchas. Lo importante es el resultado, dice esta banda, que a veces desbarra en su hambre de excelencia. La suya es una manera incluyente de celebrar.

martes, abril 19, 2011

Sólo soy un trozo de agua


El parque ignora los insultos de los lagartos veloces de la autopista. El parque es femenino. Lleva la sonrisa puesta, las manos entretejidas con quien sabe escucharla y la camiseta forrada de promesas. En vez de romper corazones, los cautiva. Hace fotografías de tu mirada y baila en el descanso de tus tormentas. Lame tus escamas. Es un mar colmado de tiendas de campaña que conserva su misterio y calidez.

lunes, abril 18, 2011

Espuma de edredones


Piel de buena uva.
La viñeta de esta vida se hace cercanías.
Palabras tentadoras, fuera del espacio.

La isla se hace madrileña.
Si todo ha sido amplio, tenemos que volver.
Esta historia es de estar cómodos.

Acercadas constelaciones.
Pies sinfónicos y la mano en su natural habitación.
Imaginativos que brindan con sus cáscaras.

Fascinación fabricada con fiebre de frutas.

martes, abril 12, 2011

El Médano


Cuerpos brújula.
Salvajismo belleza.
Libertad mentes.

Sábanas salinas


Los pechos de pan.
Y colecciones de agua.
Latidos de voz.

Saber perder


Descenso lento.
Mirada macerada.
Voltaje búsqueda.

Aroma universal


Piernas ceñidas,
pechos con curiosidad.
Lectora de azul.

jueves, abril 07, 2011

Provincia del sueño


Teatro expectante.
Gladiadores y gloria.
¿Destino? Amplio.

El deshielo humano


No ha aparecido ningún sospechoso con
un piano de cola.

Estoy grabada aquí,
en directo,
en escasos centímetros
cuadrados
de mi pequeño ambulante

teatro de piel.

Aquí, además, damos conciertos.
He sufrido también varias embestidas del

destino.

Aquí también me acabaron.
Y se oye hasta la respiración del intérprete.

Tocarte siete noches seguidas es un lujo.

Comer, rezar, sentir.
Y un abrazo.

martes, abril 05, 2011

Un puente llamado agonía


Emil Zápotek es un adolescente que se gana la vida en una tienda de zapatos desde los dieciséis años. Emil es simpático, agradable (especialmente con las vecinas con un rango de edad parecido al suyo) y metódico. Ama su oficio y detesta al deporte. Hasta el punto que hace suya la opinión de su padre: “el deporte es una pérdida de tiempo”. Idea que por cierto no comparten varios de sus hermanos.

Años cuarenta. Son tiempos difíciles en la República de Checoslovaquia. Primero, el país soporta como buenamente puede la embestida y colonización del nazismo. Después recibe con alborozo la llegada de las ‘proletarias’ tropas soviéticas, que con el paso del tiempo se revelaran como la otra cara de la moneda totalitaria formulada por Hitler.

En mitad de estos vientos ásperos, Emil se ve obligado a correr una carrera con la gente de su fábrica de zapatos. No me gusta un pelo la idea. Prueba toda clase de estratagemas para ausentarse de la misma, como que su corazón no está en buenas condiciones. Ninguna surte efecto. Ya que le han metido en ese embolado, Emil, que nunca antes ha corrido una carrera, da lo mejor de sí y acaba segundo en una competición informal en la que han tomado parte unas 100 personas.

A partir de ahí, las cosas suceden casi por accidente. La rutina se complica en la fábrica de zapatos: más exigencias, decrecientes condiciones de trabajo... Y Emil decide probar en nuevas carreras, alentado por sus compañeros, que han alucinado con su primera incursión en el terreno atlético. Le coge gusto al asunto. Y empieza a correr como un salvaje. Siempre en solitario. Las mañanas, los bosques, la temperaturas gélidas. El escenario más adverso es el mejor combustible para su evasión.

Porque, consciente o no, Emil corre con tanta locomoción para darle un corte de mangas a la miseria material y moral que le circunda. E es un autodidacta, que escucha los dictados de su instinto y prueba con series cortas de velocidad en medio de sus demostraciones de resistencia. Algo insólito para la época. Pero tiene sentido. Cuando se acerca a la meta, precisa de un despegue extra para colgarse las guirnaldas que distinguen a los mejores. ¿Quieren una definición de talento? Pasarlo bien mientras bordas tu oficio. El señor Zápotek cumplía de sobra esa condición.

Por eso empezó a engordar pronto su palmarés al más alto nivel, con lo que el ejército checo no tardó en apadrinarlo bajo su ala, hasta el punto de que dentro de sus filas prosperó hasta el rango de coronel. Aunque su primer hito principal llego con los Juegos Olímpicos de Londres. Había estaba Emil. Alto y desgarbado. Un solo hombre detrás de la bandera de su país, con su desmadejada chaqueta del chándal encima y unos pantaloncitos blancos debajo. El soldado estadounidense que portaba la enseña quería morirse de la vergüenza y el público no tuvo muchos miramientos para empezar a reírse. Pero esa sensación de fuera de juego cambió en el lapso de poco tiempo.

Casi sin solución de continuidad, Emil corrió los 10.000 metros y maravilló al público londinense. Aquellos Juegos estaban signados por la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Algunos de los mejores atletas del planeta habían perdido la vida en la contienda. Pero la posteridad tenía otros planes para aquella cita. Tras algunos problemas burocráticos para participar en la carrera (el hombre sólo ante el sistema), Emil fluyo como un río entre afinados competidores.

Su estilo era el de una locomotora humana a punto de descarrilar, poniendo al límite la energía de su cuerpo. La cabeza adelantada, casi hundida entre los hombros, un rictus de sufrimiento en la cara y los brazos y las piernas moviéndose espasmódicamente. La agonía como puente para rebasar los límites del hombre. Así hasta distanciar con nitidez a sus rivales en esos 10.000 y convocar el asombro en los aficionados.

Un par de días después, Gaston Reiff, un atleta belga que tampoco tenía una relación cordial con la elegancia, le ganó la partida por bien poco. De milagro, Emil no le remontó la distancia que le llevaba, pero al último latigazo del prodigio checo le faltaron 50 metros de tartán. Sea como fuere, a partir de entonces Zápotek pasó a ser un mito en vida, envuelto en el manto de misterio propio de quien pasa a estar sobre resguardado a la opinión pública. Miedos de la jaula comunista, que no quería que uno de sus elementos más eficaces de propaganda tuviera la tentación de pasarse al otro bando; deserciones así ya se habían consignado unas cuantas…

Zápotek era también una personalidad fuera de las pistas. Como nota común, gastaba sonrisas como otros respiran. Su buen humor encontró documentación ante las cámaras, como en la maratón de Helsinki, cuando se permitió bromear con los camarógrafos cuando había otros compañeros de fatigas que se estaban desplomando sobre el asfalto. Emil no pensaba mucho las cosas, simplemente seguía la canción de su instinto.

Por eso se acercó a felicitar una bella lanzadora jabalina que acababa de ganar la competición en los campeonatos nacionales. La chica se llamaba Dana y recibió de buen grado el ramo de flores de Emil. La cortesía de felicitar al ganador la repitió ella en la carrera siguiente. La respuesta de Emil no se hizo esperar: “Oye, creo que deberíamos irnos a vivir juntos porque dentro de poco tendré que volver a felicitarte, y como tengo la convicción de que vamos a ganar muchas competiciones, lo mejor será facilitar esas felicitaciones”. Sonrisa de ganador. El resto ya os podéis imaginar cómo discurrió. Dana (que todavía vive) y Emil se convirtieron en uno de los matrimonios más famosos de su época.

No le faltaba carisma a este tipo. Tampoco talento y una voluntad de superación fuera de los manuales. Por eso arrasó en los Juegos Olímpicos de Helsinki, donde completó con un triple oro la santísima trinidad del fondo mundial: 5.000 metros, 10.000 metros y maratón. En las dos primeras pruebas, reprodujo su coreografía de agonístico que estira el vuelo cuando otros declinan.

Mientras que en la maratón se empeló con una serenidad y elegancia que nunca mostró en la pista. Eran sus primeros 42 kilómetros y 195 metros en competición oficial. Cuando se acercó a la línea de salida, preguntó por Peters, un atleta británico que era ‘recordman’ de la especialidad en aquel tiempo. Lo encontró y le saludó con un “encantado de conocerle”. El ufano británico no podía sospechar que detrás de esa cordial maniobra de escondía la voluntad de tomarle la matrícula.

Claro que la ingeniosa idea (necesitaba una buena referencia, un ritmo adecuado en una distancia desconocida para él) perdió sentido a lo largo de la carrera. Peters se vino abajo y Zápotek tiro con la determinación de quien está acostumbrado a seguir su propio ritmo de leyenda.

El resto es material para la dignidad y la pesadilla. Dignidad porque cuatro años después, recién operado de una hernia, Emil se sobrepuso del sufrimiento (también en una maratón) en Melbourne y tras vomitar y verse obligado a parar para tomar aliento, acabó la prueba en la sexta plaza, entrando en el estadio como los más grandes, saludando con la gorra y concluyendo con dignidad su recorrido por la gloria.

La pesadilla vino después. Emil había visto mundo. Se había maravillado con las mujeres de Francia y la sofisticación de sus estadios y ciudades. También con otros lugares a los que de cuando en cuando le permitían competir, como en Brasil, donde había miseria sí pero también se respiraba la alegría de quien tiene libertad de movimientos y acceso indefinido a la fiesta

Por eso no dudó en pronunciarse a favor de un sistema más libre y diverso, como el que proponía el entonces presidente checo, Alexander Dubcek, pero la madre castradora, la Unión Soviética, no quería desviaciones en su poder centralizador y metió los tanques, la humillación y el silencio en aquella Praga del año 68, que vivió una efímera primavera. Los soviéticos, cultivados en el arte de machacar a los disidentes, encomendaron toda clase de penosos cometidos a Emil, el héroe del pueblo, que pasaba así a ser postergado por el sistema que hasta ayer había presumido de sus logros.

Entre sus oficios, el de basurero. Pero a veces la justicia poética surge también en las condiciones más adversas. Sus compañeros de gremio no le dejaban recoger la basura praguense. Hay lugares a los que no puede llegar el chasquido metálico de un abuso oficial. Emil pasó aquellas noches saludando a sus conciudadanos mientras sus compañeros le pedían que fuera corriendo suave delante del camión. La gente del sistema podrá decir que Emil se retractó de su apoyo a Dubcek, pero aquello no fue más que una operación cosmética para sobrevivir. ¿No lo hubieras hecho tú?

Emil vivió 73 palos. Se convirtió en un viejo venerable y bromista, justo destino para un hombre que supo mantener la dignidad también en la adversidad. Un hombre astro y, misterios del destino, un tipo también acribillado por el sistema. Como la mayoría de nosotros, E demostró que no siempre es fácil, pero que si mantienes la serenidad acabas encontrando puertas de salida, aunque sea a fuerza moverte rápido, hacia un destino más amable.

(Gracias a Paco, cuyo regalo de cumpleaños, ‘Correr’ de Jean Echenoz, inspiró estas líneas, apuntaladas por la sabiduría del maestro Segurola)

Dario Gallinari


Espaldas de estibador.
Gestos de inflama públicos.
Muñeca de hondo arquero.
Fabricante de mejoras.

Cosas que construir en Denver.
Veintidós años, veintidós sueños.
Improvisa las potencias,
calcula las sutilezas.

Futuro sin rendiciones.

En la no frontera


Vivo aquí al lado.
Me dicen niña noche.
Mejor no me preguntes.

Vivo en la no frontera,
con las conciencias rotas.
Mejor no me preguntes.

Me aguantaré el miedo.
Inspiro a inspirada.
Mejor no me preguntes.

Me esfuerzo por no llover.
Mi voz, suave dignidad.
Mejor no me preguntes.

sábado, abril 02, 2011

Derrotas dignas


Trabajo en equipo.
Limitaciones disueltas.
Paciencia y actitud.

viernes, abril 01, 2011

Los amigos


Viajante hermano.
Cercanas carcajadas.
La alegría.

jueves, marzo 31, 2011

Mis bolsillos, vuestro saber


No somos aún capaces de imaginar.

Imaginar
Lo
Que
Vamos
A
Ver

Vivimos en una época de dosis y cápsulas.

El
Reto
Es
Facilitar
El
Acceso

¿Acceso a?
La creadora.

La creadora
digitalizará tu conciencia
y cartografiará mis recuerdos.

El futuro es una unidad de sinfonía.

El tacto será un primitivo privilegio,
abróchate la individualidad.

Insurgencia de bañeras de arcilla.

Mi futuro
Nuestro futuro

es
puede ser
un derrape de

diversidad.

miércoles, marzo 30, 2011

La emperadora no necesita capa


Navega con dos adjetivos esbeltos
y los labios decorados de dudas.

Su piel está cubierta de tierra y
emite baile color elegancia.

Su vuelo acuático la ha delatado.

Dentro del billete


Promesa limpia.
Implosión sentidos.
Ardamos juntos.

Dolor y don


Placer premiado.
Preferiría que no.
Crispada cáscara.

Canciones en los espejos


Rumbo de rubias.
Las miradas que aumentan.
Jaula mismidad.

Big Sofo


Oso y cazador.
Potencia universal.
Refinamiento.

martes, marzo 29, 2011

Un hombre de otro tiempo


“Ni puedo ni quiero aguantarte”.

Dedicó su infancia y adolescencia a sobrevivir.
Dedicó en los oleajes de algodón.
Y se crío en un cigarrillo distinto cada día.

Una creación debe ser el humor y el misterio.

Aguantó tanto que se fundió con
las sombras en color.
Hizo el vago, se viajó y
masticó juergas sin numeración.

Edificó noches con vela.
Castigó sus pies
(sucedáneo del vuelo)
y frecuentó intelectuales y pijas.

Quiso en esquinas sedientas.

Hizo el salvaje, se viajó
y acarició sin pudor.

A veces pudo decidir.
Sentado al piano,
fue un verdadero acompañante.

“Me divido en dos
y fraseo en la excitación de
las teclas”.

Caminaba lento
y sonreía fácil.

Una creación debe ser el humor y el misterio.

No necesitaba las palabras.
Le bastaba con los gestos y el traje.
Como las mujeres que queman.

Como las mujeres que queman.

domingo, marzo 27, 2011

Boleto a tus ‘antes de tiempo’


Vivimos en el miedo, del miedo, por el miedo.
El nuestro, universal, es el imperio del condicional.
Miedo por si hace frío (en los cambios).
Miedo por si hace calor (en los afectos).

Decirte una audacia amasarte dunas de dedos; al menos una vez.
Levanta la suela de ese mar como si no tuvieras que pensarlo.

viernes, marzo 25, 2011

El país del desvarío


Un lugar de desierto y agua.
Unas palabras que son
un insulto a la inteligencia.

La visión del homicida es confusa.
“Las mujeres sufren por mes y los hombres no”.

Algunos
beben
pequeños tragos de algún licor
camuflado en una botella de agua.

Miles de personas acuden al cementerio.
Es el desvarío universal de un hombre maldición para su
ya no pueblo.