martes, febrero 27, 2007

Girl Right Next To Me


¿A ti te impresiona mucho la vida, no? Hace otoño en la playa y las chicas estrenan sus bikinis. Parece mentira el modo en que las miradas acercan. A veces pasa. Un recuerdo me prueba. Y las manos apenas se detienen. Una sonrisa como la tuya no deja lugar a la indeferencia. Nostalgia es una punzada donde se abren futuros.

martes, febrero 20, 2007

La nevera de mi amigo Óscar


Dos botes de coca-cola
(uno medio abierto)
y alguna loncha de queso casi
tan indecisa como
la luz de la nevera.

La despensa con frío y hasta polos
(anaranjados)
de este brillante cocinero
sólo entiende de
fiestas y chicas en bikini.

Sólo le valen los excesos.

Un vistazo rápido
confirma la sospecha:
salsas
y más salsas,
tomates de toda estirpe,
el naufragio de la mayonesa
y algo de mostaza.

¿Dónde está la comida con fundamento?
Eso, responde con un leve movimiento de hombros,
lo consigo con un teléfono cualquiera.

Lo que no se puede improvisar es el sabor
Haber quién alega algo contra eso.


miércoles, febrero 14, 2007

Bailar es intentarlo



El paraíso es una discoteca expectante

donde millares de recientes guapas

se desmienten

con los ojos atacados de deseo.

domingo, febrero 11, 2007

De lo que sí estoy seguro


Dudo porque me ayuda
a ver claro lo que siento
o, mejor,
lo que no siento.

Me gusta ver la playa medio llena
(de olas)
llámame si quieres optimista,
pero de los moderados...

A mi también me gusta (y aterra)
mirar a esos otros mundos.

Memorizar el océano,
declinar asombros.

No tengo demasiado talento para la vida,
quizá por ello consumo tantas escenas de
intriga y aventura
en una sala de proyección muy
parecida a la de mi cerebro.

Talento me sobra
para perder bolígrafos
besos o
mañanas en las vacaciones.

Me fascina la
insistencia de los niños
por hacerte cómplice de su travesura,
en la misma proporción que
me oscurece
la raza facilidad
para aniquilarnos en lo grande
y en lo pequeño.

De lo que sí estoy seguro,
ya que lo preguntas,
es de la creatividad mezcla de
las noches y tus labios.

La alquimia de algunos libros
para expandirme el alma
y, por qué no celebrarlo,
el placer humeante de estas tostadas
cinceladas en pleno invierno.

jueves, febrero 08, 2007

No tengo paraguas


Sonido de batería. El espectáculo de la negación. La próxima vez que te encuentre, tendré que hacerme a la idea de que lo nuestro es un desconcierto a probar.

sábado, febrero 03, 2007

Letanía azul


Lo había olvidado. Estos meses, estos años estaba contento sin la fiebre de las noches inclinadas. Ese chispazo donde todo puede suceder, como si alguien sacudiera tu cuerpo o tu alma y pudieses acercarte al nirvana de las sonrisas enigmáticas. No sucede una noche cualquiera. Cuando palpas el vestido de una misteriosa gallega, llena de sonrisas y un educado modo de arañar el cielo. Alguien te dice algo prometedor y pierdes las reservas y el miedo. Porque, para que nos vamos a incinerar, a mi me siguen gustando las chicas tímidas. Esa princesa con gafas, y ahora pinto una femenina en la punta de los dedos, tan hermética, de sonrisa despreocupada, en la que puedes reconocer un montón de pensamientos prohibidos. En tu transcripción, por qué no citar al lunes verosímil, la chica tiene estilo. No habla de su novio y te llena de labios mordidos en un ascensor que no consigue terminarse en su imaginación. Ella tiene estilo porque se vuelve de espaldas con la mejor lentitud, porque no te asfixia con el hecho de que ya esté pensada. Mira que he probado serenidades pero ninguna cómo la respiración de tu risa. Tu risa es una lenta sacudida de engaños enfebreciendo mi alma. Me gusta mirar el ritmo destemplado de tus manos conspirando en la madrugada menos diplomática. Llevas un nombre de diosa griega y es tu orden (y tu risa) lo que subleva mi piel cuando me cruzo con tu movimiento de hombros en una escalera (ahora lo se) que escoge muy pocas con tu noche (nada más, prometo que no voy a cambiar). Tu eres una de esas letanías que no puedo contener, una de esas (negaciones) que no debería hacer. Por eso me has descubierto, por suerte rabia esta confesión no creo aguante esta (inexacta) fabricación. Pero ha sido cautivador estrenar mis dudas en tus, entérate, pasos de mujer a memorizar.

jueves, febrero 01, 2007

Música y contagio


Un chico se emborracha para aterrizar en los treinta. Unos días después, recuerda con ironía la escena mientras declama los versos de su primer poemario, Fatiga de Materiales. El chico bebe por afán de celebración. Algo parecido sucede con sus piezas musicales, digo poemas. Un territorio donde cincela historias melancólicas provistas de un optimismo a prueba de lugares comunes. El chico es un niño cuando celebra la belleza de un acercamiento, el temblor de un instante. Canta con la arrogancia de quien concibe el acto creativo como un juego, una excusa para hacer un ajuste de fantasías a la
realidad. Adora la sugerencia de unas palabras repitiéndose, probando nuevos firmamentos, apareciendo de ninguna parte. Acerca a una desconocida y explora sus tormentos para incitarla a la aventura. El trovador se llama Gonzalo Escarpa y es figura clave del Centro de Poesía José Hierro de Getafe, también agitador cultural que no conoce el descanso ni la etiqueta. Reivindica la poesía visual, la fusión de palabra, sonido, imagen. Sus imágenes se proyectan al borde de un estallido de tristeza o alegría. Y el libro contagia el gusto por la música y lo épico, donde lo mismo apura a fondo la cercanía de su chica que señala los mejores desconocidos españoles bardos. Por el camino, compone una cadencia donde nos invita a seguir bailando; seguir intentándolo.

miércoles, enero 31, 2007

La suela de mis zapatos


Podría ponerme melancólico y relatar los amaneceres porteños desgastados con mis zapatillas azules, hoy día al borde del desahucio. Pero prefiero señalar uno de esos libros que te enseñan a escribir (vivir) mejor. ¿Y qué significa mejor? En este caso: la palabra precisa descolgándose sin miedo por todos los ambientes, desde el fútbol a la barriada más desfavorecida. Pasando por el mundo del boxeo, la alta política y las bajas pasiones del espectáculo que lo engrandecen en la misma manera que le restan misterio. En este caso significa escribir sencillo y brillante, concreto y divertido, siempre con la ironía (y ternura) a punto para llenarlo todo de surrealismo, encanto y memoria. Con una sintaxis recia, que entretiene y desparrama inteligencia en la conciencia del lector.
No todo son caramelos. También hay una buena dosis de sarcasmo. Pero eso lo hace todo más real y carismático.
Sucedió a mediados de los sesenta. Un tipo que se hacía llamar Martín Girard se pateaba de esquina a cumbre la Barcelona de entonces; una Barna saqueada, triste y sin apenas vanguardismo (apenas la Gauche Divine) poco que ver con la que decenios más tarde sería celebrado por un puñado de temerarios madrileños. En ese confuso territorio convivía la tristeza de Pelé, las bellezas de Batista, aquel dictador cubano previo al de ahora, el mal humor de Di Stefano o las cervezas y siestas de un centenario de Sarriá que sólo se convenció de la idoneidad de dejarlo cuando murió su mujer (por qué no decirlo) en una tarde de nieve.
Unos pasajes para entristecerse y reír un rato. Así era la vida entonces. Cuando la gente iba de cara. Cuando los periodistas tenían valentía y talento, irreverencia y lecturas. Claro que el señor Gonzalo Suárez (Remando al Viento, el Detective y la Muerte), al poco se hizo escritor y director de cine. Y ahí entra en juego la opinión de un tal Julio Cortázar: “Escritor que hace cine, cineasta que regresa a la Literatura? De cuando en cuando hay mariposas que se niegan a dejarse clavar en el cartón de las bibliografías y los catálogos, de cuando en cuando, también, hay lectores o espectadores que siguen prefiriendo las mariposas vivas a las que duermen su triste sueño en las cajas de cristal".
Por mi parte, privilegio en mi memoria el disparate que debió ser una cena con Buñuel, en la que el genio reía, criticaba, improvisaba nuevas vidas y dibujaba lucidez sobre el mundo y el cine como quien se rasca la cabeza.
También queda una escena que habla de todos los tiempos. El periodista quería seguir la trayectoria de una semigloria españolista; brasileño y de natural amable. Tras varios pasos en agua, estaba a punto de dejarlo. Pero abrió la puerta el negro y su mujer, el (intuimos) precioso y alborotado culo de su mujer, se escondía habitaciones adentro dejando tras de sí el desorden de la mejor batalla. El caso es que al tío le habían puteado a base de bien. Pero lejos de bajar la cabeza mantenía una dignidad poco frecuente. El brasileño del que nadie se acordaría decenios después, sonreía con su mejor deje melancólico y declamaba: “No les guardo rencor. Porque querer a quien te quiere no tiene mérito. Lo difícil es lo otro”. La escena, el libro (mi libro), ojalá el día, terminaba con la puerta cerrándose de nuevo y las risas de la mujer. La gloria (de nuevo) a punto.

miércoles, enero 24, 2007

No me sale a la primera


Ya me gustaría
pero la tabla de surf
está abandonada

En toda caso
te ofrezco un baño en el mar

No creas, no es tan sencillo
Estaremos expuestos a las picaduras del recuerdo


A cambio plastificaré una sonrisa con
(el sabor de) tus besos

Antes no te lo dije pero
me gusta
cuando te celebras con nuevos asombros


Te queda salvaje el pelo mojado


Ya
Lo siento
Pero detesto cuando te pones tan silenciosa
Sí Mejor a la primera


Me gustaba mirarte


Perderme con tus manos rebuscando en el bolso
como si fueses a encontrar un nuevo juego
Y lo encontrabas

Tienes razón ya no sirve nada

Pero fue increíble acercarte en esa piscinacuando todavía creíamos en la perfección del deseo

martes, enero 23, 2007

Tus propios límites


Un paseo por la playa
al borde de la noche amplia,

cuando un defensa central derriba
a un delantero con el toque suave
del balón abriendo un túnel entre sus piernas

la lenta velocidad de los cuerpos
incinerando estrellas

alguien cincela un verso libre
si tiene imaginación
y ganas
sobre todo ganas
y sentido del descubrimiento

entonces puedes convocar
pequeñas maravillas
sólo con algo de

espontaneidad.

Un beso a traición en el telesilla
la solidaridad del quinceañero
o la
ternura de tus manos reglando

un dibujo en espiral
a una muñeca de ébano.

A veces las manos libres
sirven para eso
para disfrutar en la lenta cartografía
de nuestros juntos límites poéticos.

Mapas de asombro y respiración que
solo surgen
cuando liberas nuestras fronteras

en el blanco de tu cuerpo.

viernes, enero 19, 2007

Especial


Una de la tarde. Un grupo de rockeros desparraman estilo, atrevimiento y hambre por un escenario lleno de figurantes. El público no existe en un tiempo donde importa más que te televisen que la emoción naciente de tus melodías y palabras. Pero a veces conviene engañar al sistema. Dices a todo que sí y logras la adoración de diez nuevos seguidores. Los mismos que se quedan alucinados tras encontrarte en la madrugada de la caja sedante. Letras emocionantes cinceladas en la asfixia interior, emociones hilvanadas con toda elegancia a un ritmo de rock y pop tan atractivo como para sugerir nuevos estados de ánimo. La promesa de la música funcionando a toda insinuación. Espacios íntimos donde mejorarse las heridas.
Algo parecido puede decirse de Gonzalo Escarpa, un trovador irreverente de treinta que hace del acto poético una seducción. El tipo, con trazas de actor, se sube a la mesa y declama, se enfada, bebe despacioso los versos y busca el contagio. Tampoco olvida el juego, esa corriente eléctrica que hace más interesantes esa clase de encuentros. El mundo sigue llenándose de niebla. Pero él aprovecha un mismo poemario para conciliar clasicismo, simbolismo, coloquialidad y todo el afán lúdico propio de quien está buscando. Descubriendo texturas que convoquen nuevas rabias y promesas a través de las que mejorar la comunicación y, por qué no, la calidad de este sueño.

miércoles, enero 17, 2007

No vendría mal un poco más de humo


Buenas noches, ¿qué tal chicos? Bienvenida, soy Salvatore. Confío en vuestras sombras para que no dejéis nada de bebida. No os riáis. Lo digo en serio. Es verdad, nunca hay suficiente humo ni bebida ni mujeres como para terminar la locura que me nace en los ojos. Pero hoy me lo estoy pasando bien.
Me gusta tu país. Puede que solo sean tópicos. Pero me gusta vuestra energía. Ese aire decididamente suicida con el que amáis y os peleáis por tener un trozo de pescado, una de esas delicias, en la boca. Lo de la creatividad siempre es relativo. Pero me fascinó un tipo, como se llamaba, sí ese pintor que se quedó sordo. Había algo familiar en su tiniebla. Ese trazo compulsivo con el que retraba la crueldad de nuestra raza. Jajajaja. En serio te gustó esa película. Está bien te absuelvo, muchacho, deja de llevar todo el jodido peso de la vida sobre tu espalda. ¿Dónde está tu novia? Bien, bien. Acéptame un consejo. No está mal que de cuando en cuando te dejes llevar por la polla. Pero no olvides lo más importante: esa criatura es lo más cerca que vas a estar del paraíso. Trátala bien.
Más sangría. Claro que amo el fútbol. Soy del Inter., mi padre era del Inter. Y hay cosas que simplemente no se pueden elegir. Amo la locura de querer conservar un premio. Aunque esa maniobra sólo conmueva a tu gente. Por eso somos campeones del mundo. Porque nos aferramos al miedo. Hazme caso el miedo nos hace peores personas pero gente más serena. Por qué crees que paso tantas noches alcoholizado hablando con tanta gente extranjera. En vuestro hambre están los futuros miedos que moverán este mundo. Claudia ven aquí, que te voy a decir, que estas tremenda. Hazme un favor enséñale a este chico donde está el guarda bar...
¿Y bien? Jajajaja. No, no vendría mal un poco más de humo. No te engañes. Soy un perdedor, se me cayeron de las manos 8 estatuillas, ocho, que tiene la jodida lucidez para no cambiar de tren a mitad de partida. Pero no está nada mal hundirse con una copa y la dulce René arañando. Al contrario, estoy contento, siempre es agradable reencontrar a un amigo. Ya estamos con lo mismo. No me des las gracias.
Buona Sera, Spanish Doubt.

viernes, enero 12, 2007

Aunque tú no lo creas


Ya me gustaría, pero la tabla de surf está abandonada en la isla. En toda caso, te ofrezco un baño en el mar. No creas, no es tan sencillo. Estaremos expuestos a las picaduras del recuerdo. A cambio, plastificaré con una sonrisa el sabor de tus besos. Antes no te lo dije, pero me gusta cuando te inventas nuevos asombros. Te queda salvaje el pelo mojado. Detesto cuando te pones demasiado silenciosa. Enfádate. Pero a la primera. Me gustaba cuando rebuscabas en el bolso, como si fueses a encontrar un nuevo juego. Y lo encontrabas. Tienes razón, ya no sirve nada. Pero fue increíble acercarte en esa piscina, cuando todavía creíamos en la perfección de la música y el deseo.

miércoles, enero 10, 2007

Vacío magnético

La imagen de este pensamiento puede pertenecer a Maria Antonieta, la última pirueta de la princesa Coppola. O puede que no. A la confusión contribuye el caos espacial de la red. Quizá sólo sea un fotograma de esa pequeña maravilla titulada Las Vírgenes Suicidas, el primer reto de Sofia, un regalo para los adolescentes anhelantes de este mundo. Su segunda acuarela, Lost in Trslation, diseccionaba la soledad con tanta lucidez como poesía. Por eso aguardaba con impaciencia el retrato de la última reina de Francia.

Y ya de pronto, lo digo: me ha decepcionado. Me ha aburrido muchos más segundos de los imaginables. No al punto de un castizo de la sala cuando le soltaba a su querida “es mala con ganas”. Pero sí como para dejarme vacío. Tampoco he encontrado una orgía de melodías poporockeras que hicieran más sufrible el tedio de las ceremonias reales.

Es extraño, no obstante, una parte de estas imágenes me han fascinado. Y buena parte del mérito corresponde a la sonrisa y el cuerpo de Kirsten Dunst, la novia prohibida de Spiderman. La chica tiene un imán y consigue darle a la reina ese toque caprichoso, carismático y artístico que dicen gastaba la última jerarca prerrevolucionaria.

Ahí está el crimen de esta cinta. Te promete mucho más de lo que luego te da. Por momentos te parece que la vida y los afanes de la reina adolescente se parecen mucho a las de cualquier ninfa de nuestra época. Con todos los gastos pagados, se dedica a escoger una cantidad inmemorizable de zapatos y peinados hechos para desinflar la ley de la gravedad. Y es divertida. Seductora. Variable. Por no hablar de su afición desenfrenada a los pasteles y el juego donde sí surte efecto el toque surfero de los Strokes o la música electrónica. El mejor pretexto para revalidar el talento escenográfico de la peor actriz de la historia. Lo de la noche y sus infinitos antifaces ya es otra historia. MA da dos pasos hacia delante y uno atrás, se quema, pero por encima de eso incendia.

No se puede olvidar así como así sus medias, el endemoniado cruce de sus piernas, la bienvenida donde inaugura con un conde sueco. Tampoco su pelo rubio confundido con el de su hija, cuando las dos se ponen a darle galletas (o como se diga) a un corderito mientras se camuflan con la belleza de un césped cuidadamente asilvestrado, incitante a las lecturas de Rosseau y los mimos para la pequeña y el recién llegado.

Echando mano de una agradecida racionalidad, la cinta sirve como documental. Para cobrar conciencia del absurdo de la monarquía, intensificado en tiempos absolutistas cuando el detallismo del ceremonial era tan ridículo como surreal. Eso por no hablar de la ineptitud geopolítica y geoestratégica de un par de jóvenes coronados de una día para otro. Porque Luis XVI y María Anonieta ni sabían, ni intuían la oleada de pobreza que asediaba a su pueblo. Y como perturbadoramente muestra la película ese desconocimiento era bastante razonable.

Pero la cinta, concebida a volantazos, termina por dejarte desganado al borde de la carretera. Preguntándose si la princesa habrá perdido su toque. No obstante, ya lo sabéis, si monta otra fiesta acabaré yendo, no se olvida tan fácilmente a quien pone imágenes a la poesía de las renuncias o rebusca en la puesta de sol que sucede a una juerga.

lunes, enero 08, 2007

Si me dejan elegir


Una nube de humo escogerá la intriga de las misteriosas. El tiempo dará tiempo (dulce tempo despacio) para corresponder la sonrisa de tu gente. Al principio, la voz se quebrará. Nadie es inmune a la magia de un círculo de silencios. Pero pronto nacerán las bromas, esa naturalidad donde te refugias cuando las cosas se ponen graves. Cuando te des conciencia, detectarás un suspiro, una risa, tal vez unas notas de tristeza. La filarmónica de unos ojos involuntariamente cómplices. Y aterrizará el escenario más deseado. Allí donde te sientas junto a tu hermano y Javi te presta su talento para componer un momento diferente, allí donde la música mejora la insinuación de unas palabras hechas para viajar donde no llegan los cuerpos. Un intento. Tan solo eso.

jueves, enero 04, 2007

Babel


El planeta crece a un ritmo exponencial y algunos nos preguntamos de donde carajo sacan tantas almas nuevas. Echando un vistazo a nuestro mediano-pequeño país, los problemas de convivencia, el gusto por no entendernos (y no me refiero a las diferentes lenguas) cuesta menos comprender el caos (muchas veces multiplicado) mundial.
Sobre el empuje de tanto sufrimiento (tercera entrega) versa el nuevo viaje del señor González Iñarritu, un tío que suda talento y, algo mejor, ambición. La ambición diferencia a los buenos de los grandes. Y este señor mejicano, acompañado de su pinche cómplice Guillermo Arriaga, ha compuesto un caleidoscopio que estremece.

Sin grandes aspavientos, te descubres cautivado por la alegría de una familia de pastores marroquí. Te pierdes entre los labios de Cate Blanchet, una occidental belleza llena de neuras y un resentimiento más que razonable hacia su marido. Memorable la escena en la que se queda mirando a las tribus de mujeres de negro arrastrándose por el desierto.

Y, como sucedía con la película de la princesa Copola, te quedas intrigado por la cultura frenética de imitación, música y deseo de Japón, ese país tan diferente que se empeña en mimetizar al imperio.

Cometí (cometimos) la temeridad de ir a verla a un cine de versión doblada. No es que sea un sibarita de postal (apenas entiendo el inglés) pero coño ya que te pones hubiera sido más divertido escucharla en inglés, español, árabe y-o nipón, las lenguas en las que fue rodada. Iñarritu no hace patria fácil y también pega fuerte contra el árbol mejicano, aunque su afición a la fiesta, el alcohol y el rollo salvaje deja buen poso.

El caso es que viendo estas historias lo pasas mal, no es fácil contemplar la constatación de que nazcas donde nazcas la vida tiene preferencia por torcerse. Los actores japoneses impresionan, casi no tuercen el gesto y te transmiten un tormento que parece un poco más arraigado en esa cultura. Aunque la autodestrucción humana tiene sello universal. Padres que no cuidan a sus hijos. Trabajadoras ilegales que no tienen libre ni cuando se casa el hijo. La tragedia de las armas de fuego abriendo sus tentáculos en el desierto... Y en mitad de esa angustia, Brad Pitt se gana nuestros respetos por su interpretación de marido en redención.

Y hay más cosas. La estupenda ligazón de las historias por ejemplo. Con algún requiebro temporal que eleva la vibración de la trama y hace buena la teoría del efecto mariposa a escala planetario. Como señala Davide en su LO MEJOR NO ES DORMIR (ahí al lado, tienen gratis otra lectura de la peli) siempre está el riesgo de que algún listo se empeñe en comentarte la película cada cinco minutos o que a media docena de pájaros se les olvide apagar el móvil. Lo que de verdad será difícil de olvidar es a esa chica aislada buscando el modo de encontrar alguien, algún sitio, algún estado de ánimo, con el que borrar la huella de la sordera y el suicidio.

Lo mejor de esta película es que sales a la calle con conciencia de estar de suerte. Y sentir que debes celebrarlo. Pocas cintas, pocas cosas te dejan esa sensación.

domingo, diciembre 31, 2006

El cuerpo se te va a quebrar


Yo he estado en ese parque. Nace en Uruguay y pocos seres lo conquistan cuando atardece. Hablo de un lago con tonos de esmeralda turbia. Como si hubieses dejado crecer un sueño sin prestarle ninguna atención. Y estas en lo cierto, es fácil hacerse un silencio con sus comprensivas sombras. Inicio desenfrenado de la búsqueda quieta del desencanto. Algo que te impide dejarte llevar pero a cambio alienta tu facilidad para drogarte con la indeferencia. Hasta que tú los has encontrado. ¿Dónde viven tus ancianas anhelantes? ¿Hacia dónde inclinan sus cuerpos tus divertidas adolescentes? ¿Por qué todos esos tipos asedian el lago con su normalidad de parloteo? Interiorizando algunas de tus frases descubro una herida interior (y me refiero también a la chica). ¿Cuánto dices cuesta la amnesia? La chica con todo a su favor. Valiosa protectora de secretos. La inercia de las nenas con duende. La favorita para las escenas de miedo y fantasía. Y sin saber cómo, Ana se ha enjaulado por dentro. Se le han quemado las palabras y renuncia a las miserias que nos mantienen encendidos. Con la inconfundible seducción de las hadas, se recoge el pelo y fragmenta sus anhelos sobre una piscina desgajada por el viento. A través de tus palabras aprendo a pensar con imágenes. Nadie nunca te supo decir muy bien por qué, pero no puedes dejar de mirarla. Recorrerla hasta el aturdimiento. La música escoge sus gestos cuando Ana tumba sus manos a orillas del pantano. Ana sufriendo con toda inexpresividad. Ana tarareando una canción. Ana haciéndose invisible por dentro. Y lo que no puedes controlar. Imaginarla como para ponerla en movimiento. Esa sensación de hazme especial. A mi también me sale solo el miedo; declama ella. Y ni cuando algo exagerado te pone de rodillas a los pies del oleaje acuático, puedes declinar las indecisiones. Algo sugerente y desgarrado como un sueño inexplorado desde hace largo tiempo.

viernes, diciembre 29, 2006

Menos luz, por favor

Recuérdalo. No más de treinta. Y la gente te celebra como nadie nunca encontrará. ¿Dónde? New York quizá. Un policía negro sonríe, preludio de un largo (y qué largo) mejora cambio contigo como emblema. El amigo con talento quiere acercarse inspirado por tanta rendición. ¿No podríamos no pelearnos por esta noche? Revistas. Uniformadas periodistas intentando traspasarte. Whisky. Luz y noche. Humo para desmayarse. Y más y mejores y más mujeres. Cuanto lujo tapizando las canciones. Amor. Controversia. Melancolía. Himno favorable. Inaugurando la rebeldía. La primera generación de la rabia lenta para decir no. No. No a la cultura de la violencia y la determinación de siglos de inmovilismo hogar. Y sí. Tengamos el sí a punto. El pop pegadizo de los chicos que divierten a la primera. El desencanto de quien explora hasta el borde. El gancho de quien llega y llena. La despedida de la siesta como aplazo de un infierno que a veces merece eléctrica combustión de dios primigenio. Serán escarabajos de Liverpool.

jueves, diciembre 28, 2006

Recién liberada


Miércoles por la noche. La navidad del XXI es una chica de ojos grandes bebiendo despaciosa. Cerveza. Fundida con una sesión de jazz, donde la improvisación tiene como ventana un pescador cubano a punto de caerse (libremente) por el océano. Le saluda como si esta noche todavía todo. Su amiga le informa de que está confundible. Pero no esta noche. Algunos peces de sal más tarde, navegas por aguas romanas, allí donde las mujeres te desatan con insinuaciones y bromas. Aquí como te pases, te crucifican, declama Andrea. No hay razón para no creerla. Los tipos te retan con su cuerpo y picaresca, eres uno de los nuestros, bambino, tienes la elegancia y el humor y sobre todo el mal genio necesario, lo tienes, eh, lo tienes. Me gusta seas tan educado y esa mirada de niño. No quiero que cambie nada. Hasta que cambie. ¿Vale? Y esta noche la he encontrado jugando. Por el camino un chico afincado en el insomnio pinta las paredes con la imagen de la chica dejando caer la ropa. ¿Vendrás a la fiesta?

miércoles, diciembre 27, 2006

No lo puedo contar


Los dolores en la cabeza de cuando cualquier sonido es un nuevo problema. El frío interior dejando en absurdo al de afuera. La intuición de una ternura formándose. Las convenciones grabando sus expectativas sobre una sonrisa de chica secretamente entristecida. Un poco de calor. Esa oscilación entre la música de Miles Davis y el pánico concretado en la ecuación del carro, las rabietas sin consuelo y este blanco regalo interior. El empuje de tu hundimiento y el éxito para las sonrisas de la recién llegada. Lenta armonía que choca contra tus desplantes. El rigor de la indefinición de esos sueños a medio hacer. Algunas noches, una lejanía de adolescente me tizna el vientre de miedo y locura. ¿Movimientos de no pares? Prueba otra ironía. Pero existen nacientes manitas, rincones de sol donde su carita me inventa algo muy parecido a la alegría. Me aferro a esos momentos, momentos donde olvido sentirme oscura.