lunes, octubre 26, 2009

Los cien o el mejor libro que he leído en mi vida


Los cien cuenta la historia de Pablo, un chico tímido que está arañando su comienzo como universitario. Un niño hombre que ha hecho de la literatura su refugio, ese mundo paralelo donde emociones como el terror, la búsqueda o la complicidad sentimental vibran en una cabeza que proyecta historias que el corazón todavía ni se imagina.

Pablo tiene también sus momentos. Instantes donde la percepción se parece a una imagen televisiva mal sintonizada y el futuro se anticipa unos segundos. Es pues un tipo con un don. Pero en el mundo real los dones se pueden convertir en una tortura si no puedes compartirlos. Basta esa sensación: pánico de que la locura haya colonizado tu médula y tus pensamientos.

Hay más cosas, claro. Padres nómadas cuyo éxito profesional es inversamente proporcional a sus carencias afectivas. Un jardinero misterioso, con algo magnético, que irrumpe en la vida de nuestro casi adolescente protagonista. Y un amigo fanfarrón que hace de las bromas, el sexo y la música (casi) imposible el mejor túnel de luz para escapar de un destino prefabricado.

Y no cansarte de mirarla

Aunque lo mejor de este punto de partido es Irene. Irene tiene algo quebradizo y fascinante que hace que no te canses de mirarla. Irene mira con una dedicación que estremece. También gasta un genio que cartografía lo tolerable y lo injustificable, lo hermoso y lo cotidiano. Y las ganas de pasar una tarde en el jardín botánico con ella; sugerencias de un cuerpo cálido y unos besos despaciosos y creativos.

Hasta ahí puedo leer. Aguarda. Ten paciencia. Cultiva la fe. El mejor libro que he leído no está todavía en librerías. Se llama los Cien, pertenece al género de la ciencia ficción, y ha sido cincelado por un periodista llamado Carlos Cortina. Alguien con talento para competir en las grandes ligas, que sin embargo ha preferido dejarse llevar por el lado sabio de la existencia y centrar sus mejores energías en lo importante.

Momentos de duda que ni siquiera eres capaz de recordar


Lo importante es una compañera de viaje única, también adorable, llamada Patricia. Lo importante es un ñajo llamado Pablito, lleno de asombro y movimientos divertidos que da sentido a sufrimientos y momentos de duda que ahora ni siquiera eres capaz de recordar. O sí, porque hay días en los que la cabeza prueba sus propios viajes astrales. Existen vacíos que ni un jugador cósmico puede explicar en un su sentido hedonista y caprichoso de la eternidad.

Los cien está jodidamente bien escrito. Con sentido de la verosimilitud, algo ciertamente complicado cuando hablamos de la ciencia ficción. Y, aunque me tienta, no voy a hablar de comparaciones. De talentos como Bradbury, Lovecraft, Clarke…Aunque parece claro que algo de ese magistral aliento fluye en las venas de este relato; insólito en nuestra literatura.

Al final, la literatura de ciencia ficción sirve para comprender mejor lo que nos ocurre, como individuos y comunidad, tomando como referencia el eje de lo extraordinario. Ves más claro después de conocer algunas de las criaturas que pueblan los Cien.

Este mineral literario está tallado con dedicación y trabajo. Su estructura de la realidad es fiable porque está documentada en los detalles más pequeños. Además, la obra tiene ritmo, swing para los diálogos y un sentido de la personalidad para definir temperamentos (pienso en algunos de sus protagonistas) que evoca el mundo de los superhéroes, que tanto ha frecuentado (todos tenemos un pasado) el señor Cortina.

La saga de los hermanos Cortina: gente a tener en cuenta


El señor Cortina tiene además un hermano: Óscar, maestro en el relato breve, con el que mantiene una relación de rivalidad admiración, de bromas y camaradería que se remonta a siglos atrás (sin son tan amables, no divulguen la noticia, no queremos movilizar el instinto colérico de los Val Helsing de este mundo, pues estas criaturas tienen todavía que ofrecer un puñado de memorables a la humanidad).
Por lo menos a la gente de esta tribu.

Otra cosa que me gusta de este libro es su relación desinhibida con nuestro país. En estas líneas se nos presenta Hispania como el lugar del que sentirnos orgullosos en el siglo XXI (por lo menos del que no avergonzamos): con nuestro sentido del humor, tantas veces cercano al disparate. También con el gusto por la buena comida y el caos cotidiano. Un lugar en el que no tenemos grandes problemas en vivir con los ojos abiertos y reírnos de nosotros mismos.

Me cautiva Los cien por su sentido de la imagen, visual hasta decir película. Mal harían los hambrientos productores del cine yankee en dejar pasar esta bicoca narrativa. Pero la realidad es que este libro a día de hoy no tiene canal para fluir al público. No ha sido publicado ni está pendiente de ello. Triste como un ascensor sin vecinas que transportar.

Los cien o la fiebre de la lectura

Por suerte, estamos hablando del territorio de la ficción y sé que esta película acabará encontrando el cauce hacia las conciencias que merecen visitarla. ¿Por qué este título? ¿Todo vale para llamar la atención? He señalado este libro como el mejor que he leído porque así lo he vivido durante dos meses, cuando la lectura se ha saltado tiempos y lugares. A riesgo de robarle demasiadas horas a mi destartalado tiempo de descanso.

Seguro que alguna vez habéis sentido algo parecido. Ese libro que parece hablar al fondo mismo de tu conciencia, con una extraña mezcla de pasión, cotidianidad, lucidez y honestidad mientras ocurren cosas extraordinarias alrededor. Esa fiebre que te hace habitar el mundo que estás leyendo a deshoras e imaginar cómo pueblan esa vida sus protagonistas. Cómo son cuando no los miras.

Un retrato sin concesiones de la condición humana

Otra prueba de la calidad de este libro es que no hace concesiones a los mundos felices que nos ofrecen las marcas para soportar mejor el día a día. En el libro se retrata la condición humana sin concesiones: se señala lo mejor de ella sí pero también se pintan sus miedos, egoísmos, desorientación, caídas, desconcierto…
Y no se ponen paños místicos a la tragedia.

Hay un tren con mercancías de enfermedad y desesperación recorriendo la historia. Pero está travesía está contada sin estridencias. Con la elegancia de los resistentes. La materia rugosa de los soñadores que no se dejaron seducir por el desencanto.

Los Cien triunfan porque pertenece a un territorio único: el de la vida reinventándose para hacerse más interesante y misteriosa. Todo por la gracia de un novelista desconocido cuya única forma de oración conocida son las canciones de Dire Straits. Honor a las personas que honran su talento.

viernes, octubre 23, 2009

King of Shadow


Don para ganar.
Vulnerable y con clase.
No más tormentas.

jueves, octubre 22, 2009

Fire Hair Blues


Preciosa y nuda.
Dialéctica de espejos.
(Des)control creando.

miércoles, octubre 21, 2009

Luigi


El cascarrabias.
Entrañable y divertido.
Hermano luna.

martes, octubre 20, 2009

Ana


Gran anfitriona.
Humor lava, cómplice.
Hermana noche.

domingo, octubre 18, 2009

La vida puede ser melancólica


Se ha ido Andrés Montes, un hombre que hacía del exceso un arte. Mis primeros recuerdos sobre este inclasificable datan de la frontera entre la niñez y la adolescencia. Por aquel entonces escuchaba Antena 3, esa radio llena de talentos que un día desapareció porque el capital prefiere los monopolios.

Montes tenía una voz pegadiza, muy apropiada para la radio. Uno lo imaginaba como un seductor, apurando su whisky de malta, acodado a la barra del bar de uno de esos hoteles donde gastaba la existencia mientras seguía a algunos de nuestros equipos punteros de basket (o fútbol). A menudo con la broma debajo del brazo. Pero también con el sentido crítico afilado por encima de la media.

Algún tiempo después, pero todavía en Antena3, retransmitió el Eurobasket de Alemania 93. Lo hizo en compañía de Chechu Biriokov, un crack de la larga distancia, con su inconfundible mecánica de tiro (como si estuviese acariciando un melón) que le llevaba a anotar triples con notable frecuencia.

Europeo de Munich 93, tiempo de héroes

Eran tiempos duros para nuestra selección. Pero no faltaba el carácter. Ni las resurrecciones. Como la que protagonizó en ese campeonato Antonio Martín, que se dejó los huevos para llegar en forma al campeonato y ofreció un tratado de elegancia y eficacia para guiar a nuestra selección hasta el quinteto puesto (perra suerte, se nos cruzaron los anfitriones de Scrempf) y ser incluido en el quinteto ideal del campeonato.

Ya n aquella época, Montes era capaz de convertir una anécdota, humillante o anodina para otros, en un rato de buen humor. Por lo visto, su piel café con leche levantaba las suspicacias de algún germánico, todavía nostálgico de la vieja doctrina.

Pasó el tiempo y el tío Montes empezó a recibir los primeros chutes de esa droga llamada fama. Los mismos que le habían llevado a brazos del desempleo años atrás pensaron en él para que presentara la NBA, primero, y luego la ACB.

Calvo, bajito y con una elegancia extravagante

Por aquel entonces, me lo encontré en una mercería, en una callejuela cercana a Sol. No me preguntéis que hacía ahí porque no lo recuerdo (quiero pensar que acompañando a una piba con la que salía entonces). Lo que me sorprendió de Montes era lo bajito que era. De mi estatura. Y lo bien que le quedaba la calva. El cabrón tenía una cabeza esférica. Para mi sorpresa-alegría, el bueno de Andrés estaba comprándose una de esas pajaritas imposibles con las que compuso un personaje identificable a la primera.

Parecía serio. También me lo pareció en algunas de las entrevistas más ‘personales’ en las que le ví más adelante. La tensión propia de quien desconfía del acercamiento zoológico del gran público. Donde Montes se sentía feliz (se le notaba) era en la complicidad de un grupo de amigos o con el tacto de una mujer. Su mujer, por ejemplo.

Por uno de esos (caprichosos) milagros del capital, en casa decidimos abonarnos durante una época (breve) al plus. De lo mejorcito de esa apuesta eran los partidos de la NBA, con vuelos congelados en la estética de una danza gracias a las nuevas tecnologías y con la inconfundible dupla que formaban Daimiel y Montes.

Montes era expansivo. Te lo pasabas teta escuchándole. Poseía el alma de un adolescente dándole patadas a su traje de periodista. Era fácil compartir su adoración por los mates, la buena música, las estéticas pegadizas de los jugadores. O la pasión por los pases imposibles Sus narraciones tenían ritmo, sabor, irreverencia. Lo mismo te hablaba sobre un análisis de la China de Mao que se estaba leyendo, que se cargaba de sensibilidad para poner una pieza de Rithm Blues que dotaba de elegancia los resúmenes de los partidos que estaba relatando.

Aunque lo mejor eran sus motes. Esos relámpagos de ingenio en los que condesaba la esencia de un tipo a través de una frase, una palabra. Aunque quizá lo que más perdure en el tiempo sean sus lemas: máximas como la vida puede ser maravillosa, tiki, taka…O lo que es lo mismo: la búsqueda permanente de la belleza, en el juego como en la vida.

En el siglo XXI Sancho Panza se llama Daimiel y habla inglés


En esa época, Fran y Davide seguíamos con veneración al personaje y su Sancho Panza. En el siglo XXI Sancho Panza viste trajes de Louis Vutton, lee en inglés y habla con una erudición y buen gusto que para sí quisiera Erasmo. Ese Sancho, como en el original, se ha quedado solo.

Se llama Antoni, Antoni Daimiel y hace algunos años, en una aventura llamada American Basket, Frappy y yo tuvimos la inmensa suerte de entrevistar a uno de nuestros referentes de universidad, que como no podía ser otra manera hizo honor a su imagen: educado, atento y cordial. Cada vez que lo veamos a partir de ahora, nos acordaremos también del señor Montes.

Me jode esta pérdida porque con ella se va un buen tipo (ese dicen los que le conocían), un comunicador al que tenía una simpatía especial. Y porque en cierta manera siento que nos ha dejado huérfanos. Huérfano de sus disparates (toca defender: guau, guau, guau, jugóooooooon, jugooooooón, este tío pertenece al club de se dejaba llevar…).

‘Éxito deportivo’ con las mujeres

Disparates que acercaban a muchas mujeres al deporte (él que tantas veces hablaba del Calabazas Club, del que todos alguna vez hemos sido socios ilustres). Mujeres que se reían con la broma y la esperaban, chicas que encontraban en la sensibilidad de Montes un motivo para ver el enganche de esos tipos que corren en calzones con los que sus novios o maridos les martirizan la existencia.

En los tres últimos años y pico últimos en la Sexta, el personaje de Montes se convirtió en una película comercial. Arrasaba en audiencias y a veces devino en caricatura. Su estilo era desenfadado, pero también histrión y algunos no se lo perdonaron. Tampoco sus idas de olla.

Su tendencia a la dispersión y la desidia le llevaron a batir el récord de equivocaciones en las narraciones. Le costaba identificar a los jugadores. Sobre todo de fútbol, pero por encima de esa carencia triunfaba su talento para hacer más amena una narración, siempre con esa ocurrencia pegadiza en la punta de la lengua, con la consiguiente carcajada (juraría que ví hasta a Valdano sonreír en su compañía) del televidente o comentarista de turno.

Andrés, la vida puede ser maravillosa, sí, pero a veces también melancólica.

Descansa en paz jugón. No tengo dudas de que ahora vas camino del cielo de los periodistas, donde los hombres frágiles y especiales ya no tienen por qué llevar el traje de debilidad que nos toca llevar en esta tierra. Un abrazo.

viernes, octubre 16, 2009

Muna


Una entre un millón.
Vaya, aprende rápido.
Niña que sueña.

jueves, octubre 15, 2009

Mary Jane


Cuerpos arriba.
El traje pidiendo paz.
Ojos de lluvia.

miércoles, octubre 14, 2009

Málaga


Desierto de agua.
Copos de sol y música.
Chicas pintadas.

lunes, octubre 12, 2009

Boda de Blanca&Luisja


Luisja sabe ponerse nervioso: es el día donde
enfundarse el traje oficial de enamorado.

Él sabe que es un formalismo.
Pero las manos dicen “suda”.

¿La iglesia?
De una elegancia compacta,
como para fundir barrio y futuro.

La ceremonia evoca una charla familiar.
Oficia un padre entusiasta,
que olvida ceremonias en su vocación de
maestro.

Maestro es un hombre que se explica con sencillez, luz y humildad.
Nuestros protagonistas cocinan una ración de esas,
cuando pintan sonrisas a los amigos
en medio de ese paseo perfecto que
escenifican en una tarde continua,
llena de variaciones espléndidas.

Un paseo ameno, cálido y, sorpresa,
con vocación de deporte cómplice
(piensa en decenas de google calles maps).

Aterriza el banquete-momento
y nuestros protagonistas
sonríen con el aplomo de la estrella cine.

Blanca irradia una luz lunar.
Y atiende los requerimientos
con distinción, sin extraviar su risa
(el himno favorito de los viejos románticos del XIX).

Luisja abrillanta su elegancia de broma amable
con movimientos de elegido
y una naturalidad que tiñe la estancia.

Ambos declaman amabilidad y
conceden nuevos matices a la palabra cómplice.

El banquete es una oda a la comida exquisita
(y abundante, como si el galo bigotudo
hubiese metido mano en la confección del carta).

Y el baile bulle con simpáticos saltitos,
donde se disuelven los formalismos;
algunos padres vuelven baile.

Los invitados hacemos por parecernos;
parecernos a nuestras estrellas:
naturales, con ritmo, y alguna broma.
Claro que los brebajes tienen sus propios tempos.

Y los amigos se contagian.
El contagio de Blanca y Luisja.

Un contagio donde el firmamento
ofrece un ejemplo de pareja en
conjugación.

La clave, explica el bigotudo héroe,
al borde de la retirada,
es que estos chavales beben mi nueva pócima:
paciencia, belleza, alegría y normalidad.

Qué difícil mezclar tanto.
Felicidades chicos.
Que continúe el contagio.

miércoles, octubre 07, 2009

Nelson's hope is our hope


Inspiración.
Maestro de paciencias.
Tu complicidad.

martes, octubre 06, 2009

Gandía


El sol de octubre.
Feria diversión.
Playa y amigos.

viernes, octubre 02, 2009

Una ilusión (los haikus no admiten deseo...)


Javutu confía.
Es Bruselas y reza.
Oración olímpica.

jueves, octubre 01, 2009

We are beautiful, we are doomed


Por favor, agua.
Corazón ninguna parte.
Y con dignidad.

lunes, septiembre 28, 2009

Lisboa


Trenes tan tristes.
Sonrisa chica especial.
Océano fiesta.

lunes, septiembre 21, 2009

Rudy Rap


Irreverente.
El gamberro anotador.
Arte en el aire.

domingo, septiembre 20, 2009

Premio a una trayectoria


¿Clave? Humildad.
Trabajo solidario.
Pasarlo en grande.

Jerarcas del continente


La felicidad.
Inspiración y fe.
Premio trabajo.

!Campeones de Europa!


Hambre de gloria.
Modelo de colectivo.
Realidad sueños.

J.C.Navarro


Virtuoso bote.
Confianza con talento.
Elevación.

Sergio Llul


Relámpago.
Intensidad constante.
Gesto ganador.

Raúl López


Clase innata.
Y pases sinfonía.
El triple, dentro.

viernes, septiembre 18, 2009

Pau Gasol


Cara de guerrero.
Movimientos de Jabar.
Acierto y puntos.

miércoles, septiembre 16, 2009

Magic Rubio


El don del basket.
Hacerlo rápido y bien.
Es crear fluyendo.

domingo, septiembre 13, 2009

King Reyes


Alma león.
Sonrisa de cazador.
Sí, es posible.

miércoles, septiembre 09, 2009

Garbajosa


Líder sereno.
Triplear, buscar 'El pase'.
Hay compromiso.

domingo, septiembre 06, 2009

Bohemian girl


La nariz, tribal.
Escuchas fascinando.
Rebelde tierna.

jueves, septiembre 03, 2009

Carlos Cabezas


Pinta tronquete.
Orgulloso y valiente.
Base anotador.

miércoles, septiembre 02, 2009

Víctor Claver


Pantera alta.
Poderes de versátil.
Futuro ancho.

domingo, agosto 30, 2009

Fiestas en Sanse


Preciosas piernas.
Risa y buenos consejos.
Amigo Rubens.

Guapa cicatriz.
El ron viajando denso.
Lenta alegría.

Cielo silbando.
Preciosa y desgastada.
Letras tropiezan.

Bromas y cómplice.
Ejército morenas.
Viva belleza.

Ron imposible.
Ojos violento deseo.
Confusión.

Miedo de toro
(gente, cansancio, música).
Labios sonrisa.

¿Qué, mi teléfono?
¿Por qué no? Sí, compruébame.
¿Despegue? Tiempo.

jueves, agosto 27, 2009

La luz escasea en este cuarto


Los ojos del tigre me preguntan,
quizá también se pierden en el horizonte.

Es una noche extraña.

Pero ahora una pareja de enfadados
me pide una grieta acorde
con la voz rompible de ella.

Love will tear apart of us.

No me quiero ir a la hamaca.
(como en los viejos tiempos).
La luz escasea en este cuarto
y recuerdo sus prevenciones
sobre las lecturas furtivas.

Love will tear apart of us.

Es una noche extraña.
Expuse mi cuerpo a varias
centrifugadoras de arena y distancia.

Love will tear apart of us.

Me dio tiempo a casi enamorarme,
a casi emborracharme,
a casi emborrascarme.
Casi me supero.

Cariño, si hay prisa,
tan despacio como de dentro.

Love will tear apart of us.

Tiene una manera de mirar
llena de dedicación y funambulismo.

fugaces rescates.
Y una consumición.

cálida
Broma
risa
(con todo el cuerpo).

sonríe
Cortado
cortado
pregunta
(con todo el cuerpo).


mareas
Quizá
espuma
Quizá
repetido
Quizá
cromo

tal vez
no siempre a tiempo

hay (dijo luego) tiempo
esta vez más en serio.


La luz escasea en el cuarto.
Esta noche ha sido el ron matusalen.
Cada día encontraré un modo
de mover nuestro…

Love will tear apart of us.

martes, agosto 25, 2009

Al Teide le está saliendo pelo


Lluvia crea verde.
Montaña madre con Brahms.
Belleza lunar.

domingo, agosto 23, 2009

Taganana tiene nombre de aventura


Cumbres borrasca.
Piel cálida de arena.
Hogar de King-Kong.

lunes, agosto 17, 2009

La velocidad del pensamiento


Pantera humana.
Imagínalo y hazlo.
Diviértete.

miércoles, agosto 12, 2009

Odalisca con pandereta


Noche azul fuera.
Belleza lenta aguarda.
Viste calor.

lunes, agosto 10, 2009

agosto


Pie evanescente.
Inocencias en llamas.
Prueba tu mente.

lunes, agosto 03, 2009

So far away


Fiebre nostalgia.
Belleza en los enfados.
Sobrevivencia.

viernes, julio 31, 2009

Punk Piercing


Boca de hipnotizas.
Risa de no tan tímida.
Falda de reina.

jueves, julio 30, 2009

Invitación


Parque a orillas del Báltico.
Leer deseos en un iglú.
Safaris en motos de nieve.
Interiores.
Cubiertos de nieve y vapor.

miércoles, julio 29, 2009

Portuespaña


Cultura ahorro.
Identidad de mezcla.
Futuro nuevo.

domingo, julio 26, 2009

Despedida de Luisja (toma uno)


Luisja pelocho.
Canastas y rebotes.
Crack, divertido.

jueves, julio 16, 2009

The visitor

El visitante ha gastado su reserva de bromas por el camino. Arrastra los pies y aleja con un silencio que tiene las hélices de paseante taciturno.

El visitante no tiene casi paja en la cabeza, se la ha gastado sus pensamientos en la evocación de unas manos que han pasado al otro lado.

El visitante tiene corazón después de todo y dice las cosas despacio, como acreditando que su sonrisa funciona con una complicidad genuina.

El visitante se sienta gracias a ese amigo sirio. Permite a sus manos seguir el ritmo de los sentimientos. Ritmo, rabia, ruido, alegría, alejémonos, acerquémonos. Sentados, suaves, silbidos.

Pero, el visitante, vivirá las grietas más profundas y cambiará de caparazón. No todos tenemos la suerte de poder decirlo.

lunes, julio 13, 2009

Violencia, deseo y melancolía


En algún trastero emocional del siglo pasado surgió este baile con vocación de mirada. La chica se deja llevar, al menos eso piensa el gaucho. Ella es bellísima, con esa dulzura impactante de quien conoce la mayoría de los secretos de la piel. Él no se permite una décima de duda. Cada uno de los movimientos transmite vigor, dramatismo y una forma salvaje de tristeza.

Varios de ellos desfilan ante mi imaginación. Puede que estemos en domingo y el calor gobierne cada uno de nuestros pensamientos. Los pasos, frenéticos y ordenados, producen la hipnosis. El teatro está semivacío pero la gente contiene la respiración. El gaucho jefe no. Chorrea de sudor. Transmite elegancia pero también rigidez. Como en el escenario original.

Morena pómulos frunce la mirada y cubre de elegancia sus abandonos. Sus piernas son una coreografía al borde del límite. El límite de la seducción. Pero también del descontrol. Con esos materiales, Mauro hizo de sus visitas al quilombo una necesidad durante medio año del 69.

Hablamos del XIX. Mujeres que demoraban la danza, con una mezcla de fatalismo, deseo y desgana que todavía hoy transfiere su adictiva perdición a los anhelantes madrileños de otra desvencijada generación de sobrevivientes.

miércoles, julio 08, 2009

Fuerza interior


Si alguna vez tengo un hijo, me gustaría que tuviera una cualidad bien desarrollada: confianza en sí mismo. Mucha confianza. En realidad, no sé si es una cualidad, porque este rasgo en cantidades generosas conforma el carácter de estúpidos profesionales. Pero también hace salir hacia delante a algunas de esas personas que la sociedad acaba reconociendo como triunfadores. Gente que más allá de esa pomposa etiqueta pueden reconocerse orgullosos por el camino recorrido.

En esa categoría incluyo a Pau Gasol. Un espigado atleta que durante la mayor parte del año vive en Los Ángeles, se pasa las semanas viajando, conoce el sabor del triunfo, baila, no baila, con chicas rubias que le abordan en mitad de una discoteca y ha sentido durante casi una década el largo ascensor emocional que tiene que fabricarse un inmigrante.

Memphis: afirmación personal y ambiente deprimente

El año pasado Pau vivió una mezcla muy rara de sensaciones. Vivía una pesadilla en Memphis. No sólo porque su equipo ganara menos partidos que los Blue Devils, sino porque (eso era lo peor) a la mayoría de sus compañeros esa mediocridad se la sudaba. Buena parte de sus compañeros habitaban en la apatía y el egoísmo.

No digo que una parte importante de nosotros no viva con una actitud parecida, pero los deportistas profesionales son un espejo. Lo más parecido que tenemos a un héroe. Y, de repente, empezó un sueño en los Angeles, donde contribuyó de manera decisiva a que su franquicia pisara unas finales que hacía un lustro largo que ni olía. Eso sí, se quedó con la amargura de perder con cierta nitidez ante Garnett, Pierce y compañía.

Las críticas como arco de superación

En Memphis aprendió bien el inglés, ganó un pastón y se labró un prestigio como jugador. Uno notable. No súper, ya saben, si hubiera sido así hubiera llevado a su equipo hasta las orillas de, por lo menos, la final de conferencia. Fue casi un decenio de autoafirmación, éxito personal, dudas y frustración. También tuvo tiempo para conocerse a sí mismo. Lo suficiente para saber que no era refractario a las críticas.

Lejos de eso, éstas le motivaban a seguir superándose. Por eso no me ha extrañado que este año haya protagonizado su mejor temporada como profesional y haya guiado a los Lakers a su decimoquinto anillo (décimo para el tío Phil, cuarto para Kobe). Lo ha hecho de manera silenciosa. Como perfecto contrapunto a la arrogancia superlativa de Kobe, cuyo talento para conciliar belleza y eficacia individual es inversamente proporcional para generar recelos, cuando no antipatía, en buena parte del público.

Vibración en el público, privilegio para los escogidos

A fin de cuentas, Kobe persigue un imposible. Generar vibración en el público. Una emoción de estar fundido con él, de hacerle participe de la magia de una victoria, una genialidad. Sensaciones que sólo se logran desde una vocación panorámica y solidaria; el sello de gente como Magic, Bird, Corbalán, Kukoc o Sabonis.

Pau es de otra pasta. Un superclase con la selección, mezcla adecuada de liderazgo, generosidad y jerarquía en la pintura. En la NBA congenia con Kobe porque es un líder silencioso. Y contagioso. Hasta ahora, dejaba huella por su tiro de cuatro o cinco metros. Sus buenos movimientos en la pintura. Y su destreza en el pase. Pero le faltaba algo. Llámalo rabia, mala hostia. Intimidación de macho alfa.

Dicen que el señor Jackson (tío Phil para los davidianos) se ha dejado la garganta buscando ese algo. Pau ruge. Pau no te escondas. Pau me cago en tu puta madre, vas a darle la razón a esos juntaletras que dicen que eres una nenaza.

Rabia que crece paralela al trabajo

La rabia de Pau crecía paralela a su trabajo en el gimnasio. Él, que de adolescente era alérgico a las pesas, ha metido un cuerpo de Hulk en sus fibras de 215 centímetros. Gasol se ha pasado media temporada rumiando la humillación que pasó la temporada pasada, cuando llegó casi sin pilas a la final y fue subyugado por Garnett.

Ha ganado en actitud y carácter. Aquí no me tose ni Dios y daré ejemplo desde el trabajo. Por eso ha secado a sus pares. Por eso ha obtenido la capitulación de Superman Howad en la gran final de la NBA. Gracias a ese instinto de superación se ha ganado el respeto de toda liga y el derecho a decir que ha sido una piedra angular en el nuevo éxito angelino (ya están a sólo dos piezas de mis viejos Celtics, el equipo más condecorado de la liga).

Fuerza interior o instinto de superación

Una vez le escuché a Jorge Garbajosa decir que lo que de verdad diferenciaba a Pau de la mayoría de los jugadores era su fuerza interior. Esa férrea determinación para progresar, una convicción a veces enfermiza por mejorar. Como persona, me quedo con sus visitas a los campamentos de las ONGs con las que colabora, donde los cooperantes alucinan su sincero interés por conocer la situación de esas gentes y ayudarles en la medida de sus posibilidades.

Como jugador, me quedo con ese tatuaje invisible que lleva en su torso: Posible is everything. More ore less, man, tampoco queremos perder el sentido del humor ni de la humildad que a hecho de este chaval de Sant Boi uno de los deportistas más admirados del planeta. Enhorabuena, Pau.

jueves, julio 02, 2009

Algo cercano, algo salvaje


Un regalo es tu cuerpo.
Con sus frutas bien dibujadas.
Y tu falda dejándole dedos a la elegancia.

Aunque lo mejor, tu risa.

Tu risa es una liberación.
Tu risa esta noche es mi himno.

Blanca como si una intensa luna
te estuviese encendiendo la piel.

No tengo prisa.
Pero esta mañana no he podido morir.
No he podido.

Cómo te mueves,
el modo en que la ronquera te concierta.
Crujen maderas aquí dentro.

Y aunque tú no lo veas,
te estoy silbando.
Aunque tú no lo veas.

Por esta vez,
Hago el vuelo con las manos.
Las espumas se ponen a gritarnos.

Esto nos separa. Esto nos acerca.
Sí, estoy temblando.
Las frutas de tus frutas.

Y estoy cerca de un a punto.
Quizá sea lo más sensato.
Darte el punto.
Punto y seguido.
Punto y aparte.
Punto y cercano.
Despacio, más despacio.

Me gusta el contrapeso de tus muslos.
Dramáticamente feliz.

La noche tenía un perfume solar.
Cruzaba los parques.
Y me parecías egoísta y sabia.
Sabia como para perdernos.

Sabia como para perdonarnos.

¿esconderme para estos meses?
Tus dedos decidiendo despacio.
Y la ronquera haciendo de las suyas en la piscina.

Pero esta mañana no he podido morir.
No he podido:
keep you apart deep in my heart
separate from the rest.

lunes, junio 29, 2009

Desanclar en nosotros una materia que quiere soñar



Madrid tiene unas gotas de sudor. Madrid se desordena y es elegante. Madrid está cansada. Pero sonríe viendo a la gente a medio camino de la libertad. La plenitud de gente que descansa, tiene un cigarrillo a mano y prefiere olvidarse de todo riendo con los colegas, justo en ese momento en el que la cerveza absuelve la garganta.

En algún lugar de ese centro gastado y con predilección por los artistas, existe una gruta. Es una cueva gestionada por insurgentes. La gente camina con despreocupación, pisando con delicadeza las emociones de un puñado de desconocidos.

Dentro no hace mucha luz, pero gobierna un calor imbatible. El público se ha puesto de acuerdo para robarle espacios al escenario sumergido en las alas de la contracultura. Las sillas están completas y la gente se asienta encima de la espalda del desconocido.

Sale a escena un chico desgarbado. Tiene la mirada de un conquistador extremeño. Pero el corazón de un mago fascinando quizá en la época equivocada. Tiene sentido del humor y lo emplea para presentar a sus alumnos. Probablemente, con cada pausa que hace, cuatro o cinco ideas le circulan por la cabeza. Al final, suele optar por la opción más enigmática. En ese ambiente, comienza la función.

La primera en salir es Marisa. Lo hace desde un asiento esquinado de la última fila. Prefiere que su poemario abreviado hable de ella. Se llama ‘Otra noche en urgencias’. Belleza infartada. Es un relámpago de sugerencia. Sus palabras son la crónica de alguien desbordado de sensibilidad. Buscando algo hermoso donde otros sólo ven aburrimiento. Así es Marisa, cuyo poemario disfrutó de la elegancia de una pieza de jazz. Pero a quien estos eventos no acaban de hacerle justicia, porque su ingenio para hacer maravillas con los objetos quiebra la rutina y abre el día a las posibilidades.

Después, entra Malicia. Alicia tenía el corazón abarrotado de sensibilidad pero la vida se puso fiera y le obligó a cambiar la postura. Ahora ofrece recitales llenos de exceso, donde ruge con una delicadeza que cautiva la atención. Habla en inglés, pero su lenguaje es de todos los mundos: amor en cantidades imposibles, simpatía, ritmo y la imprevisión de una creadora extrema, que pone swing a la noche.

El chico miradas sale con cierta timidez. Pero pronto se da cuenta de que la táctica no cuela, porque la chica de los silbidos le está coloreando. Se siente nerviosamente cómodo; el micrófono le permite suspirar mientras cincela, milagro, las palabras. Palabras que vienen del barro, palabras que buscan cómplices. Sensaciones seducciones secretas. Retratos tropicales de compañeros de viaje. O restauraciones de recuerdos. Y, por qué no, algo de futuro: invocaciones a una noche neoyorkina que algún día vivirá.

Entonces toma posesión del ambiente un consolidado a quien la vida no ha podido robarle vibración. Al contrario, conforme discurren sus experiencias, se afina su talento para revolucionar la imaginación de la gente con palabras ignotas. Su reino es el de la precisión elegancia. Relata con la cadencia de un melancólico e impacta a las mujeres por su habilidad para poner versos al sentimiento que ellas acostumbran a esconder. También hace gala de talento ajedrecista, cuando pone juego al poema para clarificar situaciones y ejerce el sagrado oficio del ritma-ritmo-espectáculo.

Suddenly, aparece ella. Ella es mejicana, pero podría venir de cualquier sitio porque se le entiende a la primera. Ella se llama Anel y tiene un apellido imposible que para algunos ha sido algo más que un dulce presagio. Anel no habla, Anel bromea.

Es una seductora que baila con el público, también lo desconcierta. Cuando nos queremos dar cuerda, tiene a tres talentosos que están poniendo música y movimiento a unas palabras que triplican su belleza gracias al desgarro de la trovadora que los alumbra. Anel tiene chiste y confunde a la gente.

Pero detrás habla una mujer sabia que está dolida, pero que por encima de todo es una experta en celebraciones. Mujer inteligente ha decidido exponerse, cuentan sus labios, y el escenario se llena de condones, antidepresivos y el encuentro de quien permite a su piel y palabras sublevarse. Con el inevitable contagio.

Cuando parece que estamos en la cima de ese momento llamado Madrid, aparece Sara. Hay mujeres cuyo nombre sugiere una imagen inconfundible. Sara pertenece a esa estirpe. Sara es alta como una amazona en rebeldía, Sara es singular a través de su elegancia. Elegancia que se prolonga a su manera de mirar y escuchar.

Lo más interesante es que esa cadencia descubre nuevas sugerencias en sus versos. Pose princesa en rebeldía, Sara compone imágenes arrebatadas. Momentos de descontrol, que ella exprime al límite de la belleza y vibración. Es una estrella de rock por su pose y sus palabras, pero también la amiga de barrio que te da confianza y provoca ternura. Mujer izándose.

La liturgia tiene a una poeta en letras capitales como punto hasta luego. Se llama María y sus ojos son una ventana encendida en medio de la madrugada. Domina la escena, pero le gusta vestirse de tímida.

Cuando recita poemas, su privilegiado discurso encuentra la mecha y hechiza a las edades de toda la tribu. María es parsimoniosa en su declinación, pero es su forma de ser profunda. Agita el árbol absurdo de la existencia. Compone himnos para las compañeras africanas. Pero al tiempo es una mujer ciudad que nunca bajará la cabeza ante las injusticias.

Su sonrisa es un himno a la multiplicidad de miradas; así hasta poner todo patas arriba, dar la vuelta a las cosas y ponerlas a gritar de belleza.

(Para Cristian, amigo talento, compañero de búsquedas, con el cariño de quien aprende con su temprana afición por la vida y sus músicas. Para Roxana, compañera de versos que en cualquier momento puede volver. Para Gonzalo Escarpa, enorme poeta, sabio maestro y generoso compañero de fatigas líricas. Para mis compañeros de taller, por haberme regalado tantos buenos momentos y permitirme la alegría de compartir el lado asombro de este viaje).

“La primera tarea de un poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar”. Gastón Bachelard.

miércoles, junio 24, 2009

Precio a la belleza y los sueños


La nieve negra
brillaba en los pies
de esa mujer con las suelas de viento.

A su lado, sonreía un gladiador.

Los gladiadores del XXI
extenúan sus reservas de oro
y tienen ocurrencias con los pies.

La elegancia y el movimiento.

Chica espectáculo sonreía
como una mujer francesa.

Y viste
jerseys de vocación mar.

Me gustan tus silencios.
Y luz.

Chica espectáculo
eleva la barbilla
y tiene piel para ruborizarse
por todas sus educadas insinuaciones.
Insinuaciones dedicadas.

viernes, junio 19, 2009

Lagrimas de cansancio


Me dijiste que lo había dejado.
Es verdad, lo había.
Pero las noches se vuelven cielo
Y no puedo ignorar esas aberturas.

Diletante comía galletas
y miraba su carnet de estoy empezando.
Sus ojos eran invitación en tempo lento.

Dos mujeres hablan de los hombres que se follan.
No percibe un atisbo de ternura en sus miradas.
Y, oleajes, se me hacen simpáticas;
quizá por su deseo de haber nacido hace décadas.

La libertad es muy variable.
Por eso los ojos me están de luz.
No creo que pueda con todo este desconcierto.
Ella era sincera y mi dispersión el viejo problema.

Amo a las mujeres que dicen lo que sienten.

domingo, junio 14, 2009

El presidente que anda como si estuviese escuchando a Charlie Parker


Después vino el largo asalto a la presidencia, donde desbarató las previsiones y acabó por poner a Hillary trabajando a su lado. También, las explosiones de entusiasmo que generaba su oratoria y su dudoso gusto para hacer según que chistes mientras, eso sí, exhibía una simpatía natural ganadora para ganarse la complicidad del camerano o el obrero con el que conversaba en medio de una extenuante campaña.

Ganó, el mundo se encendió. Y de momento no ha defraudado demasiadas expectativas. Obama consigue los primeros puntos cuando desciende por la escalerilla del avión. Ha decidido no tomarse muy en serio a sí mismo. Baja como si estuviese escuchando a Charlie Parker, con ese ruido interior que provoca un elegante movimiento.

Luego, en el cara a cara, no tiene problema en sonreír y choca las manos. Mientras habla de multilateralismo y cooperación necesaria, exhibe una habilidad inaudita para cartografiar los puntos de vista del otro.

Humillación palestina y la crítica como herramienta honesta

El otro día empezó a ganarse el corazón de esa gente que vive en el corazón del odio y el misticismo de la humanidad, Oriente Medio. Habló del sufrimiento y de la humillación de los palestinos. De su intolerable situación de abandono. Al tiempo, señaló los lazos irrompibles con Israel. Evocó el exterminio de millones de judíos y su derecho legítimo a tener un estado mientras argumentaba la crítica, con aquello de que los amigos honestos son aquellos que también te dicen cuando te equivocas.

Hablando de amigos, este par de posts se los dedicó a Davide, que en los últimos meses me ha preguntado varios millones de veces: Peeeeeeeeeeeete, para cuando un post de más de 5 palabras?, pues aquí lo tienes compañero, gracias por tu insistencia, sin ella quizá me hubiera abandonado para siempre a los brazos de las musas del vino poético.

Un educado corte de mangas a los empresarios petroleros


Obama ha cerrado (lo intenta al menos) Guantamano, le ha pegado un educado corte de mangas a los viejos empresarios petroleros que tanto disfrutaban con las prebendas de Bush (y la subsiguiente contaminación planetaria). Ha dado luz verde a la investigación de las células madre. Se ha reconocido cristiano como el que más, pero ha sabido entender que en una sociedad del siglo XXI los poderes tienen que estar separados…

Para que haya llegado Obama, que combina el lenguaje de un chico de barrio con el de un profesor de Harward, ha sido necesaria no sólo una crisis económica, sino moral. El mandamás que nació en Hawai habla de respeto, exigencia, ética, trabajo diario y cosas extraordinarias hechas por gente normal. Difícil no estar de acuerdo.

sábado, junio 13, 2009

Obama o la revolución de las palabras con gestos pacientes y determinados


El mundo atraviesa por su peor crisis económica en los últimos 70 años. Algunos sociólogos, como Vicente Verdú, se refieren a esta brecha como la tercera guerra mundial. El mundo en el que crecieron (a veces sobrevivieron) nuestros padres ha cambiado de paradigma. Durante decenios, la gente próspera se reía de los sueños de cambio que gobernaron los corazones de los jóvenes europeos a finales de los sesenta.

Se imponía la ética del saqueo personal. No fiscalicen, por favor. Los empresarios jefes hablaban de desregulalización de la economía. Aléjate Estado, decían, y la defunción de la pesadilla comunista parecía darles la razón. Pero aquél fue también el reino de la especulación. El imperio del dinero virtual. Poco a poco los involucionistas ganaron terreno. Y así llegó hasta el poder George W. Bush, que hizo del imperio de nuestro tiempo un lugar para tener miedo. Porque los ocho años de mandato del amigo fueron una perpetua exaltación de la desconfianza, el fanatismo religioso y el onanismo militar.

Europeos amantes del escapismo y la no aceptación del sufrimiento

A Europa no le va mucho mejor. Enganchada a un cómodo nivel de vida para la mayoría de sus clases (la clase media, milagro, existe en este continente), su gente se ha convertido en gente acomodada y temerosa del otro. Más si luce, reza o piensa con otras raíces. Aquí nos hemos convertido en pequeños burgueses enganchados a la televisión, el escapismo y a un síndrome de Peter Pan que llena nuestro corazón de dolores multiplicados en la no aceptación del sufrimiento.

Mejor no hablar de otros continentes. Aunque uno siempre siente una simpatía especial hacia los hermanos africanos. Cuando ves algunas de las películas del África subsahariana, comprendes que, a pesar de la miseria material, su corazón está lleno de alegría, nobleza y una desconcertante mirada ingenua.

Con este caldo de situaciones, después de haber padecido al peor presidente de la historia de los States, ha surgido lo más parecido a un líder de nuestro tiempo. Se llama Barak Obama Hussein. Tiene jeta de blanco, corazón de negro y mirada multiplicada. La mirada de un líder. No diremos aquí que es un ángel. Como nos ha ocurrido a casi todos, hubo un tiempo en la vida de este popular dirigente en el que las cagadas eran frecuentes: hoy es un par de rayas de cocaína, mañana la vergüenza de no reconocerme negro, pasado el aislamiento del que cae en la permanente autocompasión.

Chicago, las manos en el barro e incitación al despertar cívico

Pero algo cambió en el joven Obama. Abandonó el nomadismo de sus primeras experiencias vitales y se instaló en Chicago, donde se arremangó y metió las manos en el barro. Pronto simultaneó su trabajo como brillante abogado con las incursiones como activista social. También tuvo tiempo para enamorarse y conquistar a su jefa, la imponente Michelle. El tío Obama recordó, quien sabe si también enseñó, la dignidad a decenas de mujeres de la comunidad donde vivía. Chicas y mujeres de familias desestructuradas. Puso su granito de arena en su despertar laboral y cívico.

Seguro que en aquel tiempo hubo más movilizaciones. Cuando un día Obama se hizo famoso e inspiró a miles de demócratas en un discurso dentro de una de las convenciones de aquel partido, los periodistas rastrearon su pasado y encontraron opiniones de sus antagonistas en las que éstos celebran su capacidad para escuchar.

miércoles, junio 03, 2009

Nuestro viaje


ámame
angústiame
amplíame