miércoles, diciembre 30, 2009

Taganana, hogar de King Kong


El público creó su poema. El poeta escogió las palabras que más le gustaban y cinceló su pieza. Y Pablo Romero, artista visual y amigo, dejó fluir su imaginación y talento para convertir esas palabras en una pìeza irreverente y sensual, prohibida y verosímil. Gracias Pablo.

2 comentarios:

  1. Me gusta, Pedro, muy buena idea confluir las creatividades!

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  2. Gracias Sara! De eso se trata...de agitar la coctelera creativa ;-)

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