lunes, marzo 30, 2009

Esta primavera se lleva el naranja


(El Alta Gestión doblegó con solvencia al Granada en un partido caracterizado por la fluidez del ataque naranja y la falta de profundidad de banquillo nazarí)

El Fuenla inauguró la primavera recuperando su mejor versión de esta temporada; con un baloncesto alegre, desenfadado, donde sólo hay dos mandamientos: aprieta los músculos en defensa y sal a divertirte en ataque. Parafraseando al tío Bruce Lee, el Fuenla fue canastas. Hay gente que nace para jugar con naturalidad. Y esa bendición le fue concedida a unos cuantos jugadores fuenlabreños.

El mejor del partido ante los granadinos fue Antonio Bueno. El pívot vallecano anotó con decisión y brillantez. Dicen que Picasso necesitó de toda una vida para aprender a pintar como un niño. Algo parecido puede decir Bueno, que ha necesito una década como profesional para descubrir la alquimia como jugador profesional: no lo pienses, hazlo. Déjate llevar por el instinto, eres lo suficientemente bueno. Basta con que fluyas.

Eso hizo. Y enfrente no tenía precisamente un cualquiera. Curtis Borchard, uno de los jerarcas de la liga en la zona, se quedó anodado de cómo el pívot intencional ejecutaba movimientos a la velocidad del pensamiento. Giros que casi siempre le otorgaban una pequeña ventaja que terminaban en semiganchos cómodos o, por qué no, mates violentos que completaban la sincronía de los contraataques naranjas.

La batuta de esas contras, habitat preferencial de los chicos de Luis Guill, corrió a cargo de Kris Walters, autor de ocho asistencias. El Granada presentó batalla mientras estuvieron en pista sus tres mejores hombres de la noche: Gianella, Hunter y Scepanovic. Pero cuando éstos se tomaron un respiro, el Fuenla pisó el acelerador. Es lo que tiene tener más (y mejor) fondo de armario. Definitivamente, esta primavera se lleva el naranja. Si usted quiere elegancia, consulte con Saúl Blanco, el chico tímido que monta éxitos en ataque con la misma facilidad que caza rebotes (seis).

Si prefieren un estilo desenfadado y fresco, pueden imitar los peinados (y pases) imposibles de Walters. También el 2009 se recordará por la vuelta de la sobriedad, expresada por Antonio Bueno, que trabaja como un minero durante la semana para luego lucir coraza de tío fiable. El caso es que tras un primer cuarto igualado (23-20), el Fuenla se fue con claridad en el marcador (55-45) y descosió del todo el partido en el tercer acto (28-12). Con la grada entregada y la constatación de que, en sus mejores tardes, Tskitishvili es un tipo duro y delicado (6 rebotes y 3 triples).

Así las cosas, el Granada se echó un kilo de maquillaje a última hora, por aquello de engañar a los amantes de la apariencia estadística. Pero la gente observadora no se deja engañar y sabe que este sábado la más guapa (fuenlabreña) triunfó casi al instante. Con ese perfume insuperable que ofrecen las princesas de barrio cuando llegan estas fechas. Todo apunta a que la historia de amor del Fuenla con la victoria puede tener un bonito nuevo marco este domingo. ¿Lugar? Cerca de la playa de la Concha, en San Sebastián. Belleza llama a belleza dijo el filósofo.

martes, marzo 24, 2009

Me retratan


Desde esa otra orilla.
Expresa su curiosidad.
Toma la foto.

domingo, marzo 22, 2009

El irresistible peso de la lógica


(El Alta Gestión tuteó al Unicaja en su visita a Málaga pero acabó claudicando ante la agobiante defensa local y la jerarquía de jugadores como Haslip y Kelatti)

“Hemos cumplido el objetivo básico que nos habíamos fijado para esta jornada: recuperar las buenas sensaciones”. Aunque su cara (y voz) decían lo contrario, Luis Guill, entrenador del Alta Gestión, vio el vaso medio lleno y empleó la lógica para extraer unas gotas positivas del Alta Gestión en su visita a la Costa del Sol.

El caso es que el entrenador sevillano tenía unos cuantos motivos para el optimismo. Empezando por el sobresaliente encuentro que hilvanó Antonio Bueno, autor de 15 puntos y 11 rebotes. También estuvo a la altura del desafío Brad Oleson, que sumó 17 puntos, con algunas canastas importantes en momentos de alta tensión.

Un peldaño por debajo figuró Kris Walters, el director de orquesta naranja que en los últimos choques no encuentra la tecla para imponer el ritmo que más conviene a su equipo, y, sin embargo, mantiene el idilio con el triple (5 aciertos de 6 intentos en el choque contra el Unicaja). En esa línea se ubica la habilidad para competir de Vuk Radivojevic, que continúa opositando a Mister Productivo: 8 puntos en 8 minutos (la jornada anterior, frente al Ricoh, sumó 12 puntos en 12 minutos).

Son buenas noticias, sí, pero aisladas. Falta un pegamento que cohesione esas buenas artes. Por el camino, el equipo ha perdido parte de su alma. O lo que es lo mismo: fibra competitiva. Falta equilibrio interior-exterior (a excepción de Bueno, todos los hombres altos naranjas completaron una actuación anodina en el mejor de los casos). Y el equipo sigue adoleciendo de textura defensiva, regularidad en esa faceta.

Una carencia que se ha puesto de relieve en las últimas jornadas, cuando el equipo ha perdido parte de su ‘mojito’ anotador y no logra imponer su apuesta por el contraataque. El resultado de este bache de juego se concreta en un bajón de resultados: con la de Málaga, el equipo suma tres derrotas consecutivas.

En honor a la veracidad, hay que decir que el equipo salió competitivo desde el primer minuto. Intercambió golpes con los malacitanos. A veces, con mucha plasticidad, como las primeras canastas de Antonio Bueno, que mantuvieron a flote al Fuenla en el despegue del partido. Pero enfrente estaba el Unicaja, robotizado hasta decir eficacia. Con defensas presionantes que estrangulaban la creatividad de los naranjas, que llegaban con bastantes dificultades hasta el medio de la cancha.

Desde el primer momento, Haslip y N’Dong gobernaron la zona con sus exuberantes recursos físicos, aliñados con una incuestionable habilidad técnica. Sólo con su liderazgo, los locales cobraron una mínima ventajas en el primer cuarto (18-14). Una renta que se estiró hasta 9 puntos de ventaja para los locales en el minuto doce, merced al talento tirador de Tomas Kelatti, que tiene días en los que sólo sabe decir sí a la cesta.

Por suerte, el Fuenla no perdió los nervios y continuó ofreciendo resistencia gracias, por ejemplo, a los arrebatos anotadores de Ferrán López (2 triples), que compendia con maestría y generosidad las últimas gotas de su baloncesto. Así las cosas, los chicos de Luis Guill se fueron al descanso con alguna bala en la recámara (40-35).

Casualmente, esas balas estaban en las manos de dos jugones: Walters y Oleson, que decidieron no hacerse demorar más e inauguraron el tercer acto con 3 triples (dos de ellos del letón). Ese festival triplista fue acompañado por la garra defensiva del equipo naranja y por un momento el asalto al Martín Carpena parecía una opción realista (40-46 en el minuto 22).

Pero el Unicaja no dejó que la ilusión creciera demasiado en los150 aficionados fuenlabreños que presenciaban el encuentro. Su fidelidad con el equipo naranja es admirable, enternecedora. Pero no para una máquina de baloncesto como la que ha engrasado Aito García Reneses, en cuyo diccionario nunca ha figurado la palabra saciedad.

Lo cierto es que el Unicaja se recompuso muy rápido. Y el resto del partido discurrió a la velocidad del sonido. Haslip se elevó por encima de todos (26 puntos) y Kelatti hizo buena esa leyenda que le compara con un rifle de repetición. Al menos, el Fuenla volvió a morir con dignidad. También Saúl Blanco (0 de valoración), que jugó uno de sus peores partidos de la temporada, pero no dejó de dar la cara en defensa. Al equipo no le falta verguenza. Pero ahora tiene que recuperar su orgullo. Y, sobre todo, su acierto.

La lógica dice que el equipo con más presupuesto (mejores jugadores y técnico más preparado) ganará en la mayoría de las ocasiones. Esa lógica que subyugó al Fuenla este pasado sábado puede volverse a su favor esta semana frente al Granada. El equipo naranja ha hecho más (y mejores) cosas esta temporada que los nazaríes. La lógica dice que normalmente gana el equipo que con mejor bagaje a lo largo de todo un campeonato. Ahora toca certificar esa máxima este próximo sábado. Será a las 19.00 en el Fernando Martín.

miércoles, marzo 18, 2009

martes, marzo 17, 2009

lunes, marzo 16, 2009

Dignidad en un día de perros


(El Alta Gestión perdió con nitidez ante el Ricoh Manresa, en un partido en el que se jugaba una suma importante de sus opciones de entrar a los play-off Josh Asselin lideró el asalto visitante)

El Fuenla compendió sus defectos (desequilibrio entre juego interior y exterior, irregularidad defensiva y agarrotamiento en ataque estático) en el partido más inoportuno para hacerlo. Ganó el Ricoh Manresa y cobra una ventaja que en la práctica vale por dos, ya que el equipo de Ponsarnau tiene ganado el basket average a los madrileños. La diferencia también se plasmó en los parciales intermedios del encuentro, hasta el punto de que los catalanes ganaron los tres primeros actos.

Puestos a hacer una descripción lineal de lo que sucedió, conviene decir que el partido empezó con un extra de positivismo de parte de los locales. La hinchada fuenlabreña estaba informada de la presencia de un sonómetro que medía los rugidos de los aficionados durante el encuentro. Si sólo hubiese sido ésa la batalla, el Fuenla hubiese salido victorioso, ya que se registraron 112,7 decibelios en el Pabellón Fernando Martín.

Una cifra que supera los mejores registros de las finales ACB de las temporadas 2003/2004 y 2007/2008. La mejor marca sigue perteneciendo al Martín Carpena, la cancha que visitarán la próxima semana más de 150 seguidores fuenlabreños para animar a su equipo en el partido contra Unicaja. Pero eso ya será otra historia, un partido en el que para ganar “habrá que hacerlo todo prácticamente perfecto, sobre todo tendremos que cerrar muy bien el rebote”. Palabra de Luis Guill.

Esa reflexión sirve para introducir una de las dos grandes claves del triunfo del Ricoh: su mayor vigor en los tableros. Si se consulta la estadística, el Alta Gestión sumó 4 capturas más que el Ricoh (39 en total). Pero a veces la realidad es invisible a los números y más en un partido como el que se disputó el sábado en el Fernando Martín, caracterizado por la intensidad que los jugadores pusieron en prácticamente todas las acciones. Había en juego un pasaporte a la gloria.

Y ningún jugador entendió mejor la trascendencia del choque que Josh Asselin, que gobernó ambos tableros con determinación (10 rebotes, 5 de ellos ofensivos) y mucho acierto (9 de 14 en tiros de 2). Si a eso añadimos que el Ricoh impuso su preferencia por los ataques en estático en el tempo de juego (al Fuenla, demasiado orden se le atraganta), resulta más fácil entender por qué los madrileños sucumbieron. Lo que le sucede al equipo naranja con el ataque estático es algo parecido a lo que le ocurriría a Ronaldo (vale cualquiera de los dos en los que están pensando) si le metieran en un centro de alto rendimiento para gimnastas que preparan una Olimpiada: incapacidad para ser feliz y rendir.

Para colmo de adversidades, el gran jugón naranja, Brad Oleson, permaneció inédito durante buena parte del encuentro. El jugador alaskeño está pasando una crisis de juego. Ahora lloverán los recelos. Pero tampoco los mejores son inmunes a los baches. Dicen que Clint Eastwood vivió algunos de ellos durante sus divorcios. Y ahora causa el asombro con películas como El gran Torino. Así pues, si el jugador alaskeño es fiel a sí mismo, y tiene paciencia y fe en su juego, acabará volviendo a emerger con fuerza.
Sea como fuere, los catalanes aprovecharon su mejor virtud: la defensa. Y el Fuenla penó más si cabe por el errático partido de sus hombres grandes. Si los locales tuvieron alguna oportunidad en el encuentro fue porque Saúl estuvo cerca de su mejor versión (19 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias) y Radivojevic ofreció un tratado abreviado de máxima eficacia en el menor tiempo disponible (12 puntos en 12 minutos).

Pero no fue arsenal suficiente para tumbar a un organismo con esencia colectiva de buen baloncesto. En el Ricoh muchos jugadores hicieron bien las cosas: Ibaka reboteó (y anotó) con fiereza, Rubio hizo algo parecido, Javi Rodríguez puso la mejor temperatura para su equipo en la dirección, Montañez dejó un puñado largo de acciones con clase y Bulfoni tuvo una tarde dulce en ataque y, sobre todo, en defensa (que le pregunten a Oleson).

Así las cosas, al Fuenla, que ha llegado a estas alturas de temporada fatigado y con poca frescura de ideas, no le quedó más remedio que ponerse el traje de héroe trágico. Iba a perder, sí. Pero lo iba a hacer con dignidad, peleando con honor por cada pelota, defendiendo en toda la cancha y llamando todas las veces posibles a las puertas del cielo. No fue posible. Por suerte, la liga está llena de segundas oportunidades y el buen trabajo global del curso deja margen para seguir soñando con un pasaporte para jugar la fase decisiva con los ocho mejores equipos del campeonato.

domingo, marzo 15, 2009


Mural protesta.
Convicciones talento.
Mural de cambios.

sábado, marzo 14, 2009

En el metro, como en la vida


Se miran otra vez.
Dejen sonreír antes de entrar.
Jueves de tarde.

jueves, marzo 12, 2009


Coches se viajan.
Fuente hecha de silencio.
Tren va encontrando.

lunes, marzo 09, 2009

Menorca


Montes Escocia.
Caminamos por el agua.
Paz diletante.

viernes, marzo 06, 2009

Caballero calma se presenta


A veces, una noche
es una metáfora
de tu corazón.
También de tus toboganes.

MA tiene nombre de forzudo de cascarrabias.
También de amiga guapa tormenta.
Ella, al principio del abordaje,
dice, pero sólo lo expresa,
camisa agradable sonrisa.
Suave sensación de (reir) va.

MA tenía fama de tío inteligente,
también de divertido,
cuando adolescentes.

Lo único no es encaja es mi tamaño le
decía al espejo
(los bongos le hacían bailar para ese espejo).

El espejo de MA,
alguna ría después lo supo,
tenía
los pechos azules
y la mirada de quieres arder.

MA pone tiernas a las princesas.
No saben si morderle
o abrazo.

La música te enseña no hay límites.
Y MA la transporta
inside pantano lleno de manchas de luz.

Si MA fuera u n boxeador,
bajaría el corazón a sus manos,
y se afirmaría hasta el último aliento.

Por suerte,
MA es amigo
y se conforma con alegrarnos las tardes
con sus despistes y brilladas.

Un día es el más pasmado.
Otro el más agradecido.
Today crece su carisma.
Los tragos suenan sentido.


Sometimes suaviza la melancolía
de las indecibles antárticas
con su embarcadero de bromas tropicales.

MA no tiene reparos en asombrarse.
Le basta con una de espirituosas.
Le basta con caer en un sábado aventuras,
donde los tatuajes hacen que dentro de palacio.

Y la juega-juegas no para hasta que
nuestro desenfadado héroe
se convierte en su abrigo.

(Para Lerus, en la confianza de que estos 30 le van a traer toda la risa y aventura que se merece)

miércoles, marzo 04, 2009

Estremecimiento en la tierra


Vida de barro.
Raptos de aprendizaje.
Final perfume.

Escogida por el Atlántico


Tus ojos bosque.
Lo mejor, tus canciones.
Nunca en bikini.

lunes, marzo 02, 2009

Mediocridad como antesala de la grandeza


(El Alta Gestión doblegó al MMT Estudiantes en un partido caracterizado por los desaciertos de ambos equipos. Brad Oleson lideró a los naranjas con otro partido para el asombro)

Existe un libro dictado por Larry Bird llamado Camino hacia al éxito que algún día perfectamente podrá prologar, en su versión ACB siglo XXI, Brad Oleson. En él, el genio de Indiana (señor Bird) disecciona un puñado de secretos del baloncesto. El libro consiste en la repetición de un mantra de cuatro o cinco consignas grabadas a fuego: humildad, respeto, inteligencia para ver al compañero mejor colocado, concentración defensiva para birlarle la posesión a tu adversario y, sobre todo, inteligencia y mucha determinación ganadora para emprender el movimiento de ataque más apropiado para cada momento. Todo enfocado a que tú mismo anotes la canasta decisiva que necesita tu equipo en ese momento hirviente que tanta magia genera en el deporte. Si se hace todo esto (que es como hablar de un universo), estaremos hablando de una estrella.

Y con partidos como el que protagonizó este domingo frente al MMT Estudiantes, Brad Oleson se gana esa consideración. El escolta alaskeño se fue hasta los 29 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias en un partido lleno de valentía, acierto y momentos especiales.

Pero antes de que Oleson saliera a hombros del Fernando Martín (un decir) como si de Belmonte se tratara, como cuando el mítico torero conquistaba al público de las plazas de provincias, el Fuenla lo pasó bastante mal. El caso es que el equipo de Luis Guill completó uno de los partidos más pobres de la temporada. Por momentos, flojo en defensa y muy permisivo en el capítulo reboteador. Tanto que Carlos Suárez (7 rebotes ofensivos y 16 puntos) pareció la versión rediviva de Dennis Rodman.

El partido empezó mal para el Fuenla (2-9), pero supo enmendarse gracias al trabajo defensivo de la dupla argentina formada por Sandes y Mainoldi, que a día de hoy son un cheque al portador en la retaguardia naranja, en virtud de su entrega e inteligencia táctica para leer según que situaciones. Y los locales tomaron el timón del partido por cortesía de Nikoloz Tskhitisvili, cuya facilidad de acierto en el triple es inversamente proporcional a lo complicado que resulta decir su nombre con corrección.

No obstante, el Estu presentó mucha batalla. Compitió por cada centímetro de pista y llevó el encuentro a su escenario favorito: los ataques largos y densos, como una tertulia cinéfila de Garci y compañía. Nadie discute el valor de la apuesta. Pero es una clase de arte baloncestístico que paladean sobre todo los puristas del juego (o el arte).

Lo del Fuenla de este año es otra cosa. Algo así como una película de Spike Lee. Toneladas de acción (contraataques a espuertas), estilo directo en los diálogos (si te rascas la oreja, aprovecho para jugarme el triple) y un afán de trascendencia notable pero no grandilocuente (varios jugadores, y por primera vez Luis Guill en la rueda de prensa postpartido, hablan de jugar los play-off). Baloncesto, pues, que engancha al gran público, pero que también conecta con los entendidos; porque, a día de hoy, el Alta Gestión es la viva prueba de que el baloncesto ofensivo también sirve para ganar partidos. Salvando las distancias, el Fuenla es el equivalente a lo que significaban los Phoenix Suns de hace tres o cuatro años en la NBA.

En esa versión optimista del baloncesto, funciona también el acierto triplista de Mainoldi y la habilidad tiradora de Oleson. Ambos pusieron con ventaja al Fuenla al llegar al descanso (40-38). Pero por un rato ese guarismo pareció un espejismo. Porque el MMT pisó el acelerador en el tercer acto (8-20). Y casi deja sentenciado el encuentro. Lo hizo gracias a la voracidad de Suárez, la eficacia de Wideman en la pintura y la fluidez anotadora de Brewer.

Pero el aroma de tragedia no se consumó por varios motivos. El más importante, por la firme determinación de victoria que volvió a demostrar Bradley Scott Oleson por ganar el partido, concretada en su fundamentalismo triplista (5 de 7 en triples). A su lado, emergió la figura de un director sinfónico del caos llamado Kris Walters, que encuentra eficacia donde otros sólo ven desorden. La mejor noticia para los aficionados del Fuenla es que no está sólo. Primero, por la vibración de la hinchada, que dio vitaminas a su equipo cuando éste estaba moribundo. Y, después, por la eficaz defensa naranja en los tres últimos minutos del tiempo ordinario. También contribuyó, claro, cierto canguelo en los visitantes, que se bloquearon en ese tramo final de encuentro.

Así las cosas, el Fuenla se la jugó a tener la última posesión y Saúl Blanco anotó una canasta casi imposible, tras completar uno de sus habituales slalons de entrada a cesta.

La pelota entró con incertidumbre. Casi no lo hace. Pero el impulso del escolta ovetense tuvo premio y la prorroga fue un manto de flores para los locales. Los chicos de Casimiro se vinieron abajo, víctimas de su propio desánimo y de la facilidad triplista de los exteriores naranjas. El final sonó a final feliz para el Fuenla, que definitivamente está viviendo los mejores años de su trayectoria como club, consiguiendo conciliar victorias y espectáculo.