miércoles, enero 28, 2009

Nueva York, doce de la mañana


Nueva York, doce de la mañana

tu abrigo, cariño


Tatuaje

rubia

invita

desconcierta



Aproximación

sentimiento

todavía

reparación





me

das

hambre

jueves, enero 22, 2009

Una victoria para empezar a creérselo




(El Alta Gestión derrotó al Pamesa en un partido que gobernó de costa a costa, gracias a su eficacia defensiva y el acierto anotador de Brad Oleson y Antonio Bueno)

Algunos momentos sirven para certificar un cambio. El Alta Gestión vivió su particular confirmación en la excelencia de la ACB este miércoles, con un partido lleno de aciertos defensivos y caracterizado por la efervescencia anotadora de su mejor pistolero, Brad Oleson, que cada jornada se reivindica con más motivos como el mejor anotador de la competición, y el corazón y talento de Antonio Bueno, que este año está jugando su mejor temporada en la ACB.

El partido empezó de cine para los locales. Los naranjas se anticipaban a los taronjas prácticamente en cada defensa exterior, leyendo con acierto las líneas de pase. Cuando los fuenlabreños hacen eso, el baloncesto se vuelve un espectáculo difícil de superar. Algo así se piensa viendo en acción a un ultramotivado Vuk Radivojevic, que en los últimos partidos está pidiendo a gritos más protagonismo en su equipo. En sólo 12 minutos de acción, el serbio tuvo tiempo para anotar 6 puntos y sumar 9 de valoración.

En esa defensa también fueron clave los mejores carteristas locales: Ferrán (2 robos), Oleson (1) y Saúl (1). Sin embargo, toda esa buena onda se pudo haber ido al garete en el minuto 2, cuando Kris Walters se dio un golpetazo contra el suelo, impactando su cabeza contra éste. Por suerte, todo quedo en un susto. Aunque ayer pasó la noche en el hospital, donde le realizaron diversas pruebas médicas para determinar la gravedad de su lesión.

En tiempos de incertidumbre, ninguna receta mejor que aquella que mezcla el talento y la constancia en la entrega. Esas fueron las claves del triunfo local. Oleson tardó en carburar, pero cuando lo hizo fue simplemente imbatible, sobre todo en las entradas a canasta. Al final del partido, lucía una hoja de servicios que, para un republicano confeso como él, ni el mismo Rambo podría haber exhibido en sus mejores tiempos. Bromas aparte, tiene mérito que sin salir de inicio en el quinteto titular terminara con 23 puntos, 2 asistencias y 1 rebote.

Claro que no estuvo solo. Saúl se reivindicó como chico maravilla para hacerlo casi todo bien: 5 asistencias, 6 rebotes y 12 puntos. Entretanto, Antonio Bueno se hinchaba a hacer fácil el baloncesto en la pintura, así hasta sumar 8 de sus 20 puntos en forma de mate. Hubo una acción simplemente sensacional, protagonizada por el tío Vuk, quien robó una pelota, se puso en modo supersónico y, cuando llegó a la cesta, se dejó genial para asistir al pívot vallecano con una manoletina. Cortesía que Bueno celebro machacando el aro con la misma energía con la que dicen que emplea Madonna cuando cuida sus 50 inviernos con clases de pilates.

El caso es que el Fuenla ganó todos los parciales del encuentro. Pero fue en la primera mitad cuando cogió la ventaja importante (39-28). Después se dedicó a gestionar esa renta con elegancia y desparpajo. Amparados también en la dirección Ferrán López, que firmó el mejor partido de la temporada para compatibilizar 11 puntos, 4 asistencias, 3 rebotes y los ya mencionados 2 robos. Enfrente, al Pamesa nunca le faltó actitud, pero derrochó fallos por todos los lados. A la cabeza, Douglas, que sólo embocó uno de los 8 tiros que probó. Eso sí, a los toronjas les queda el consuelo de pensar que tienen un tipo con mucha clase, que pronto puede ser un superclase, llamado Rafa Martínez (11 puntos y 3 rebotes) y el orgullo de Nielsen (12 puntos y 3 rebotes).

Sea como fuere, la impronta general del encuentro fue ver a los poco más de 4.800 espectadores que acudieron al partido festejando el noveno triunfo de un equipo que por fin, en el sentido positivo de la expresión, empieza a creérselo. Empieza a creerse que su talento y ambición les pueden llevar verdaderamente lejos.

lunes, enero 19, 2009

Enfado y lucidez de un sabio solar


A sus 68 años,
permanece en
un despacho
abarrotado de
peligros.

Peligro,
algo
se acerca.

¿Qué significa heredado?

Para mí: aire limpio,
agua sin marcas,
tierra y bosques sanos.
Llámalo
libre diversa vida.

Ya sabes,
es necesario
volver a
las esencias.

En este mundo
las noticias viajan
(también con lucidez).

¿Solución?
Debe haber
convergencia en
los niveles de vida.

¿Opuesto?
Este momento
donde asustados
mandos exploran
brecha terrorismo,
brecha hambre,
brecha sufrimiento…

No te preocupes,
tengo horrores que
ni tu imaginación
imagina.

Ah,
ya hemos abusado demasiado de
la naturaleza.
Aprende a decir no.
No a las duchas de media hora.
No a los desorbitados aires (acondicionados).
No a la calefacción injustificada.
No a las multiplicaciones del egoísmo.

Todos sabemos como empieza-arriba esa tabla.

Pero no, explico, renuncies a lo bueno obtenido
con, desde, por progreso, progresa, piensa.

¿Qué cómo tú puedes?
Piensa en ese filete.

Ese filete pasado servido con una sonrisa solar
por la chica que revolucionaba la plata del río.

Coche.
Destello.

Para comer ese filete,
este filete con pasado de
vaca ociosa y libertina,
se han consumido una
cantidad asombrosa
de forestación y energía
en muy mejorables figroríficos.

Los más pobres,
aún más damnificados,
no perdonarán.
Habrá convulsiones y guerras.

¿Otras soluciones?
Desarrollo rural
en lugar de artificialidad masiva.

¿España?
Ella necesita mucho bucea,
precisa su propia energía,
necesita mucha nueva agua.

¿África?
(me gustan los nombres femeninos)
Si sigue deteriorándose sus condiciones,
no habrá ejército ni miedo ni egoísmo
que detenga su entrada asalto en tu casa.

Véndete.

Trabajamos con transparencia y
elegimos a los mejores.

Así que temprano que tarde
los apóstoles del negacionismo
tendrán que mudarse a otro planeta.

Cabecea con una, parece,
sonrisa cervecera.

¿La verdad?
Soy optimista,
pero tenemos muy poco tiempo.

(Georgina Higueras preguntó a Rajendra Pachauri
-gracias muchas a los dos-
y las musas me propusieron la sugerencia de unas
palabras tentadoramente desordenadas en su belleza).

domingo, enero 11, 2009

Momentos de alguna adolescente


Esta mañana
viajo
con una íntima
decisión de
convertirme en
persona
(por fin).

De repente, veo a unos padres
que muestran en su rostros multiétnicos
la universal caligrafía del cansancio.

También dormitan,
sugeridos en sus cabezas,
repentinamente siamesas,
dos jóvenes de noche etílica
(y van doce dice el tío Shakespeare).

Me llama,
en el asiento de enfrente,
la chica, 16 o 17 años,
ah, parecer más jóvenes.

Totalmente absorta.
Absor-viendo.

Talla con sus preciosos ojos
la corteza de su móvil.

Mientras,
sus dos pulgares interpretan
una frenética danza sobre el
exhausto teclado.

Fantaseo; quizá escribo una novela en su móvil:

romnaces contrariados, padres ausentes,
amigas que murieron o traicionaron.
Adulterios con triste final.

Historias que son leídas inmediatamente
y, lo que es más importante,
modificadas según las sugerencias de
la gente que me leerá.

Pero, no, son sus textos.

Esas palabras están aliviando a otras adolescentes pasivas.
Chicas pasivas centradas en sus destinos individuales.

Observando teclear a ese ángel anónimo, recuerdo
recuerdo
sí, me tambaleo.

Cuando llego a mi estación,
la chica sigue tecleando.

(Con agradecimiento especial a Manuel Rodríguez Rivero, que
me prestó sus palabras para mirar con nitidez en aquel vagón).

martes, enero 06, 2009

Y ese día adelantábamos el amanecer


Las voces de la caja fácil
aventuran sinfonías de
luces interiores.

Las sonrisas hacen de
embajadores de la sorpresa.

Todo parece posible.
Y se mejoran las expectativas.

Aunque sólo sea
porque cada invierno
los sabios improvisan
mejor.

Enfrente de mí,
veo a una emperatriz
adorable en su asombro.

Y a un adulto
que reestrena la elegancia
de la generosidad.

Llueve memoria,
también brilla el
agradecimiento
de (para la batalla)
nuevos amuletos;
rescatados por
la gente que
tiene tiempo mejor
para pensarte.

lunes, enero 05, 2009

El tapón como metáfora de un espíritu ganador


(El Alta Gestión se impuso in extremis al Iurbentia Bilbao (88-86) gracias a su acierto puntual, encarnado por Oleson y Walters, y a su capacidad de resistencia, personificada por Sandes)

Algunos partidos quedan definidos por una acción. Después de atravesar una montana rusa de rendimiento, el Fuenla perdió la última posesión del partido. Ferrán erró el pase, descompensado como estaba en el aire, y Javi Salgado encaró el aro fuenlabreño con la confianza que le daba el saberse el mejor jugador bilbaíno del encuentro. Justo en ese momento, el pequeño base de Santuxo se lanzó sobre el aro como un ewok que tiene a tiro un soldado de la guardia imperial de Darth Wader; todo parecía a punto para la prorroga.

Pero no. Ahí enfrente, con la misma energía que Salgado, pero con unos cuantos centímetros más, emergió un alero con mensaje de resurrección llamado Matías Sandes, que volvió a demostrar que esta temporada está dispuesto a hacer grandes cosas gracias a una increíble intensidad en todas las facetas del juego.

El resto de la coreografía ambiental sonó a vieja buena historia fuenlabreña. Los jugadores celebrando el triunfo, apiñados en el centro de la pista, y la gente entregada a la fiesta. Y sí, el Pabellón Fernando Martín se volvió a llenar (5.700 espectadores dice la estadística oficial). Y no fue a causa de la presencia de unos de los equipos punteros de la competición.

Más bien, se debió a un triple eje lleno de inteligencia y corazón: el club regaló una entrada a cada uno de los abonados que así lo quisieran, el partido se jugó el sábado por la tarde (que es cuando la masa social fuenlabreña mejor se moviliza) y, por supuesto, el arte y la pasión que despliegan este año los jugadores naranjas sobre la cancha.

No obstante, el pasado sábado el Alta Gestión completó uno de los partidos más irregulares de todo el curso. Mérito también del Iurbentia, que realizó una defensa llena inteligencia táctica y entrega. En esa línea, la primera mitad del encuentro estuvo gobernada por la voracidad anotadora y reboteadora de de Marco Banic (10 puntos y 7 rebotes en ese periodo), que sin embargo se borró a partir de entonces. Quizá le entró la vena poética y se acordó de aquello que decía Neruda de que las estrellas que brillan con más intensidad duran la mitad de tiempo. Sea como fuere, entre él, Guardia, que estuvo de notable alto en su vuelta a la cancha que lo celebró durante ocho temporadas, y Salgado guiaron al equipo vasco hacia algunas ventajas frecuentes en el marcador.

Sin embargo, éstas no se concretaron en el parcial de la primera mitad que ganó el Fuenla (40-39) merced al día inspirado de Walters (18 puntos sin fallo) y la mejor versión de Oleson (25 puntos, 4 asistencias y 2 recuperaciones), que, ausente de nuevo Saúl, decidió dar no uno sino dos pasos hacia delante y acaparar buena parte del protagonismo ofensivo de los locales. A su lado, no había mucho más positivo que reseñar en el capítulo de ataque. Si acaso, la intensidad reboteadora en las dos orillas del juego de Matías Sandes (11 rebotes para un chico que apenas sobrepasa los dos metros). También pueden llamarlo hambre de gloria.

Así las cosas, el tercer cuarto se pareció a un certificado de definición para los chicos de Luis Guill, quienes se desordenaron más que nunca en ataque (eso sí, Peter John dio la cara con un arranque muy acertado). Por el contrario, el Iurbentia se fió a la inteligencia competitiva de Javi Salgdo, que robó balones, se hinchó a convertir canastas que desafían la lógica de los tratados de gravedad y, ya puestos, tuvo tiempo para dar asistencias cómodas para que Luke Recker afinara su mirilla de acierto triplista.

El caso es que el equipo naranja llegó a estar ocho puntos por debajo (57-65). Una situación así sólo se revierte con grandes dosis de amor propio y determinación ganadora. Y de eso sabe un rato Brad Oleson, que alega timidez para explicar que, tras varios años, todavía no haya aprendido castellano pero que no tiene ningún rubor en colgarse del aro a la menor ocasión. Como por ejemplo hizo tras recibir un perspicaz pase de Matías Sandes, que le permitió ganar la espalda a su defensor para recordarnos que su ADN es el de un jugador pata negra dentro de la competición.

Entre su acierto, el de Bueno y Mainoldi, que despertaron en el tramo final del encuentro, y la garra de Sandes el equipo le dio la vuelta la tortilla. Lo hizo gracias a una defensa que rozó el límite de la legalidad y el entusiasmo de un público que convirtió en el Fernando Martín en un pasaje en el infierno para los árbitros y los jugadores del Iurbentia.

Luego llegó el final feliz y la confirmación de que Matías Sandes es, a día de hoy, la mejor metáfora del momento dulce que vive el Fuenla. Humilde, sí, pero con suficiente talento y ambición como para empezar a ser importante desde ya. Este sábado, frente al Real Madrid, con los focos de TVE, a lo mejor el equipo firma lo que sería un histórico pasaje para disputar la Copa del Rey. Lástima que dependa de terceros.

jueves, enero 01, 2009

Enamoradas de Barcelona


Están a las faldas de un año nuevo
y me piden que apriete el botón.

Apriétalo.
Pero no te lo cargues
(y ríe,
debajo del dragón
y buscamos en el bolsillo).

No te conoceré
(no te conozco)
y recorro la ciudad
evocando tus rasgos,
cada uno de tus descuidos,
el modo en que muerdes.

Me gusta verte comer.
Aunque sea desde una distancia oriental.

Me preguntas,
te pregunto.

Cuando te levantas de la mesa
me hablas de un lugar que ni me suena.

Eres más alta de lo que esperaba.
Ella es más como de mi tamaño.
En realidad, eso como que importa
poco. Tan poco.

Me importa esa alegría lenta,
esa elegancia de ignorar el novio.

Tu vibración de mujer isla
sonriendo también ha acabado
empezando la ciudad.